Siempre estamos hablando de las maravillas y virtudes de la lactancia materna, y raramente de lo que no nos gusta. Que existe, y no es nada malo hablar de ello, que luego las mamás primerizas se creen que todo es color de rosa, y no es así. Así que hoy os voy a hablar de la cara B, lo que no me gusta de la lactancia materna. ¡Vamos allá!

Tener que ser siempre yo quien se despierte de noche

Y mientras, mi marido durmiendo tan ricamente.  Me cabrea, aunque lo cierto es que colechamos, así que sacaba la teta y a seguir durmiendo las dos. ¿Para qué complicarme?
Si le diera bibe si que sería una faena, levantarse, calentar, echar polvitos, comprobar temperatura… quita quita, prefiero «pringar» siempre yo :P
Eso si, cuando hay cambio de pañal nocturno, pringó él, siempre, siempre, siempre  ;)

Que todo el mundo me vea las tetas

¡Oh sorpresa, no soy una hippy obsesa enseñatetas! Pues no, la mayoría no lo somos, de hecho… ¿de verdad existen?. Yo, particularmente, no he hecho topless en mi vida, y lo de «sacar la teta» en público no me gusta nada. Pero con los años (tras dos lactancias) acabé desarrollando una técnica depuradísima para que no se me vea ni un milímetro de piel.
Y por cierto, no me gustan las «telas de lactancia» esas, no encuentro motivos por el que haya que camuflarse.

Que todo el mundo se permita opinar

Esto me molesta y me cabrea a partes iguales. Desde el minuto 0, todo el mundo venga a opinar, y también a criticar. Da igual que no hayan dado pecho en su vida, da igual que hayan tenido una lactancia fracasada, da igual que ni siquiera tengan hijos. Todo el mundo sabe más que tú de lactancia, y se permiten opinar, aconsejar, criticar e incluso reñir.
Que tiene hambre, dale un biberón y déjate de teta. Que le das demasiadas veces. Mira qué gordo está. Ésto como sea niña es mucho peor (comprobado), ¡ni que le fueras a fastidiar la carrera de top model internacional!.
Si está delgada, la pobre criatura pasa hambre, obvio. O tu leche no alimenta lo suficiente. O eres una irresponsable, comes mal fatal y tu leche no vale. O te pones tibia y engorda de más.
En resumen, da igual lo que hagas. ¡Lo haces mal!

No saber cuánto come

Bah esto es mentira jajajajaja En realidad me da igual no saberlo, porque SÉ que mi hija está bien alimentada. Pero es la típica tontería que siempre te dicen… ¡cómo se nota la influencia del biberón! Para muestra, dos típicas preguntas de primero de «doy el pecho a mi bebé»:

P: ¿y cómo sabes cuánto come?
R: ¿Y para qué querría saberlo, siendo obvio que está bien alimentado?

P: ¿Y cómo sabes que come suficiente?
R: Pues veamos… se queda frito en el pecho, eructa, sonríe feliz, caga y mea como un animal bendito… y tiene unos rolletes que dan para una buena comilona. Yo diría que le llega, ¿no?

El sacaleches

El sacaleches, ese invento del demonio. No es para nada imprescindible, pero yo creo que todas las que damos o dimos pecho pasamos por su tortura. Por ejemplo al principio «para ayudar a estimular»… ¡lo que nos han comido la cabeza con eso! Tomad nota, futuras mamás. Nada, NADA, estimulará mejor la producción de leche que vuestro bebé. NADA.
Donde caemos la mayoría es en la vuelta al trabajo. Horas y horas pegadas a ese maldito cacharro para asegurar que no le falte alimento… y al final siempre resulta que te sobra leche, que todo fluye más fácil de lo que tú pensabas, y cuando te quieres dar cuenta ya está comiendo y no es necesario que te saques más.
Dicen que el medela swing es una maravilla, aunque no he tenido la suerte de probarlo. Y, que me perdonen, espero no probarlo nunca ;)

Y a ti, ¿qué cosas no te gustan de la lactancia materna?

Si te gustó, ¡compártelo!
Una madre como tú
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.