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Adiós piso de soltera, hola piso familiar

Adiós piso de soltera, hola piso familiar

Pensando estos días en los últimos cambios que ha habido en mi vida, me he dado cuenta de que he estado compartiendo mucho en las redes sociales instagram, y muy poco en el blog. Y es que las redes sociales instagram aún tienen ese punto de inmediatez que hace que resulte muy fácil abrirse y contar cosas, tan sólo acompañando una foto bonita. Y a veces ni si quiera se necesita eso, a veces simplemente cuento las cosas en persona, directamente en los stories. Y he caído en la cuenta de que muchas no tendréis instagram, me sigáis directamente por facebook o por la lista de correo del blog, y no os estaréis enterando de muchas cosas… así que va siendo hora de poneros al día, ¿verdad? (también me podéis seguir en instagram, claro).

Ya os conté alguna vez que me compré mi piso con 24 años, yo sola. Fue en pleno boom del ladrillo, justo antes de que los precios se pusieran del todo imposibles; si lo llego a hacer tan sólo un año después, creo que ya no me lo hubiera podido permitir.

Por entonces estaba soltera y compré pensando en cubrir mis necesidades de entonces y a medio plazo, y hacer una inversión; así que busqué un piso de dos habitaciones, pues no quería algo excesivamente grande, pero sí quería que tuviera todos los servicios (ascensor, plaza de garaje, trastero), y que fuera céntrico. Buscaba un piso para reformar, pues los nuevos ya estaban a precios  demasiado altos para mí; de hecho, ¡se vendían casi todos en plano!.  Así que buscaba un piso no demasiado viejo, pero que necesitara reforma, para que tuviera un buen precio. Por entonces yo AMABA las cocinas americanas (cocina + salón integrado), así que, aunque no era requisito imprescindible, miraba con preferencia pisos de este tipo. Y me costó encontrarlo, pero al final apareció, el piso que yo buscaba, perfecto todo él, incluso en el precio. Tuve que hacerle una reforma integral, aunque sin tocar tabiques; pero, por lo demás, hubo que cambiar todos los suelos (excepto los de madera)  y  reformar baño y cocina enteros.  Pero el resultado, la verdad, fue sencillamente perfecto para mí. No tanto en la parte de amueblar, porque los muebles que yo veía en las tiendas no me acababan de gustar, y encima eran carísimos, ni tampoco los que veía en las revistas de decoración. Suspiraba con los catálogos de Ikea, que me llenaban la cabeza de ideas, pero el más cercano estaba en Madrid, así que me tuve que apañar con lo que tenía cerca. Aún así, hubo dos cosas en el piso que las puse totalmente a capricho: la cocina, y el armario del dormitorio principal.

Casi todas las tiendas me diseñaban cocinas más bien clásicas, de madera o blancas, y llenas de muebles por todas partes, pero yo tenía clarísimo que no quería aquello. Tras preguntar en varias tiendas, fue ver este diseño de cocina con muebles de Santos y encimera de silestone y enamorarme. Ya no quise ver más.

la cocina de mi piso

 

En la foto se ve muy negra porque hice la foto con poca luz, pero era en wengué con cantos en aluminio. Sólo os diré que 17 años y un niño después, seguía como el primer día. Sin duda fue todo un acierto, y una muy buena inversión.

Por cierto, os voy a contar un secreto de esa cocina… los azulejos, ¡los pinté yo de blanco! Eran de color crema con la junta oscura, y como cambiarlos me subía mucho el presupuesto de la reforma, se me ocurrió esa opción, que era mil veces más económica. Chicas, qué acierto, quedaron de lujo de bien, y el resultado excelente: cuando lo vendí seguía como el primer día, y cuando lo enseñaba y lo decía, todo el mundo se quedaba sorprendidísimo, porque no se notaba NADA.

Respecto al salón, tuve que rebuscar mucho hasta que encontré muebles que me gustaran y no tuvieran precios exagerados. Os pido disculpas por la foto tan pésima, pero es de justo antes de mudarme (fijaos en la tele prehistórica), así que la calidad es bajísima… pero no tengo otra 🙁

 

mi piso salón

Si os fijáis, el tono de los muebles ya se ve más claro que en la anterior. Me hace mucha gracia que ahora todo el mundo se vuelve loco por tener una cocina abierta al salón, y cuando yo lo compré nadie las quería. Yo la tuve y la amé mucho, pero no la volvería a poner ni loca, al menos no con niños.  Si estaba cocinando, el ruido del extractor molestaba a mi niño, que estaba jugando en el salón. Por la noche, se escuchaban más los gorgojeos de la nevera que la tele. Si hacía pescado, pues ya os imagináis lo bien que olía el salón. Y así un montón de pegas más, no hay como tener las cosas para darte cuenta de sus defectos, ¿verdad?

De mi dormitorio no tengo tampoco fotos decentes, sólo esta donde se ve la “joya de la corona”, el pedazo armario a medida de 4 metros que tenía:

 

dormitorio de mi anterior piso

Que por cierto, me dio mucha rabia no poder llevármelo cuando lo vendí. Desventajas de poner armarios a medida, hoy no creo que lo hubiera hecho, la verdad; me costó el doble de lo que me costaría uno de ikea, y el de ikea me lo podría haber llevado.

De nuevo wengué, ya veis que me gustaba mucho xD. Me da mucha pena porque no tenía pensado enseñároslo, así que las pocas fotos que tengo son de cuando lo preparé para alquilarlo y no están nada bien hechas, ni está decorado bonito como yo lo tenía cuando vivía en él. ¡Ojalá pudiera hacerle una sesión de fotos ahora!

El baño era pequeño pero apañado, y también lo reformé entero. La verdad, me encantaban esos azulejos imitando gresite. Hacía muy bonito.

el baño de mi anterior piso

El dormitorio pequeño fue durante años una habitación de invitados, donde sólo tenía una cama, un armario viejo  y una mesa con mi ordenador.  Pero acabé viviendo con mi actual pareja en mi piso, y con el paso de los años, llegó mi niño y decidimos convertirla en su habitación. Por entonces ya teníamos -para mi alegría- Ikea más o menos cerca (en Asturias), así que allá que nos fuimos a por algunos muebles para completarla. dormitorio de bebé en mi anterior piso

Por si tenéis curiosidad, la cuna era de Alondra, el sillón de Casa, la alfombra y cortinas de Zara Home, y la estantería, cómoda y armario eran de Ikea. Ah, y si os fijáis hay un dibujo en la pared izquierda, pintado por mí misma.

De esta habitación es de la única que tengo foto decente, porque cuando acabamos de prepararla, con toda la ilusión que nos hacía, hicimos varias fotos para enseñarla a familia y amigos, y por entonces ya tenía cámara digital… creo que si la volviera a mueblar hoy, lo haría exactamente igual, aunque en lugar de la cuna pondría directamente una cama, porque esa cuna ahí creo que no se usó nunca; tan pronto nació mi niño usamos moisés/minicuna, pero cuando lo cambiamos a cuna la pasamos al dormitorio y ya nunca salió de ahí, hasta que nos mudamos…

Con la llegada de mi pequeña, el piso se nos quedó pequeño, con lo que optamos por mudarnos y alquilarlo, pero tras dos años decidí que prefería venderlo y comenzar de nuevo, buscando el piso que cubriera nuestras necesidades actuales y futuras, y que fuera ya no sólo mío, sino de los dos, o mejor dicho, de los cuatro. De nuevo nos costó encontrar, aunque esta vez el panorama era radicalmente distinto: en plena crisis del ladrillo, había mucha oferta de pisos usados, y a buenos precios, pero resultaba difícil encontrar uno que cumpliera todos nuestros requisitos. O eran demasiado viejos, o la distribución era pésima, o pedían demasiado para el estado en el que se encontraba. Y vender el mío tampoco resultó fácil, por las dificultades que ponían los bancos para dar hipotecas, pero finalmente apareció un comprador, y poco después encontramos el que ya es nuestro piso. ¿Casualidad?

Tenía justo lo que queríamos:  metros, distribución adaptable, terraza, y en nuestra zona.  Tocaba la parte más “divertida”: romper con todo para hacerlo a nuestro gusto. Pero esa es otra historia, y la contaremos en otro momento 😉

Para comprarlo tuvimos en cuenta muchos factores, no sólo estos que os cuento, sino también características propias del piso… si os apetece, puedo hacer un post sobre esto, si estáis buscando piso para reformar y no tenéis experiencia, quizás os pueda ayudar, u orientar acerca de en qué deberíais fijaros.

¿Qué os parece, os apetece que escriba acerca de comprar pisos para reformar?

¡Adiós, piso de soltera! Os enseño mi piso y os cuento los motivos para venderlo: ¡hemos comprado otro! Pasen y vean ;)
2 comentarios
Maitagarri 16 octubre, 2018 at 22:04 contestar

HAznos un post con las recomendaciones por fi ! Yo me lo compré yo solita con 26 y aquí sigo … vivo lejos de mi familia porque lo compré son la crisis en 2009 pero vivo. 20km de mi familia y por circunstancias , en un futuro tendré q irme y ahí viene el drama . Mi piso actual tb tuve q reformarlo por a poco porque no tenía casi dinero … ahora pensar en midanzas y reformas se me abren las carnes ! Un beso

Vanesa {Una madre como tú} 17 octubre, 2018 at 17:12 contestar

Andaaaa ¡qué ilusión verte por aquí! <3 No sé cómo está por ahí el tema vivienda, pero si ya sabes que tendrás que hacerlo, yo te diría que empieces a mirar YA. Las que tenemos que vender para comprar tenemos que estar muy al tanto de cómo está el mercado. Empieza a ver cómo se valoran pisos similares al tuyo, si te parece mucho o poco, etc, y también cómo están donde quieres comprarlo... haré ese post, prometido. A mí también me daba mucho repelús, pero, ¿sabes qué? pensar en lo bueno que sería el cambio (y en tu caso será igual) hace todo mucho más fácil. ¡Un besote gordo!

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