Estas albóndigas de pescado son muy muy sencillas y rápidas de hacer, y sobre todo una buena forma de que los niños (y no tan niños) coman pescado y verdura con alegría.
En mi casa hay una escena que se repite desde hace años y que ya forma parte del paisaje familiar: cada vez que hay pescado de comer, las chicas devoramos con gusto mientras los chicos tuercen el morro y comen lo justito. Bueno, cada vez no, porque esta receta es la única en casa en la que hay 100% de coincidencia en que a todos nos encanta. Así que si en vuestra casa también hay algún reacio al pescado, tomad nota, porque esta receta tiene un puntito de trampa buena que funciona.
Son albóndigas muy muy sencillas y rápidas de hacer, y sobre todo una manera estupenda de que los peques (y los no tan peques) coman pescado y verdura con gusto, sin darse ni cuenta de que están comiendo ninguna de las dos cosas por separado.
Sobre la harina (y por qué uso siempre la misma)
Quizás os llame la atención que en la receta especifico una harina en concreto, la harina de maíz Adpan de molino de piedra, y penséis que es una tontería mía de las de «la marca de siempre». Pues no: la probé por casualidad y noté diferencia de verdad de sabor entre hacerlas con esta harina y hacerlas con cualquier otra (ya fuera de maíz, de trigo o de otro tipo); esta es más dulce y le da un toque distinto que a mí, personalmente, me convence más. Haciéndolas así, y usando además pan rallado sin gluten, la receta queda 100% libre de gluten y de trigo, así que es apta para alérgicos e intolerantes, que ya sabéis que en casa esto también nos toca vigilarlo.
Ahora bien, si no necesitáis una versión sin gluten, podéis usar harina de trigo o la que tengáis por casa, junto con el pan rallado que uséis siempre; no pasa nada. Yo os cuento lo que yo hago y por qué, pero la receta es perfectamente flexible, y de hecho actualmente la hago con pan rallado de trigo, y si no me queda harina de maiz uso la de trigo. Ricas quedan con ambas, que no os quepa la menor duda.
Ingredientes

• 250 grs de Pescado blanco (congelado o fresco)
• 1 Cebolla
• 1 diente de ajo
• 2 zanahorias
• 1 puerro
• Perejil picado
• 1 Huevo
• Pan rallado
• Harina de maiz Adpan molino de piedra
• Aceite de para freír (mejor oliva, sino girasol)
• sal
Picamos la verdura y el pescado
Lo primero es picar bien toda la verdura, que iremos preparando junta, y por otro lado el pescado, que dejaremos aparte porque lo añadiremos más tarde. Cuanto más pequeño lo dejéis todo, mejor: los trocitos quedarán menos visibles y el resultado saldrá más ligado. Eso sí, os confieso que cuando voy con prisa (que es casi siempre) no lo pico del todo fino, y luego, al mezclar el resto de ingredientes, lo voy machacando con el tenedor; el resultado es igual de bueno y me ahorro cinco minutos que buena falta me hacen.
Cocinamos la verdura: sartén o microondas
Aquí tenéis dos caminos, según el día y las ganas que tengáis de estar pendientes del fuego.
En sartén, la cosa es sencilla: rehogáis las verduras con un poco de aceite y una pizca de sal, y cuando ya estén listas, escurrís al máximo el aceite y añadís el pescado y el perejil.
En microondas necesitáis un bol o una fuente con tapa (o, en su defecto, algo con lo que podáis taparlo, como un plato). Ponéis todas las verduras, añadís una cucharada de aceite y dos de agua, una pizca de sal, y removéis bien. Metéis el bol al microondas a potencia alta cinco minutos; cuando termine, dejáis reposar un minuto, sacáis, removéis bien y otros cinco minutos más, con otro minuto de reposo después. Al acabar, añadís el pescado y el perejil, volvéis a remover y le dais otros cinco minutos.
Y ya os aviso, porque seguro que os pasa como a mí: cada microondas es un mundo, así que fiaos de vuestro ojo más que del reloj. Si en la primera tanda veis que la verdura ya casi está lista, en la segunda poned solo dos o tres minutos en lugar de cinco, que todavía os queda la tercera con el pescado.

Ahora, el huevo y el pan rallado
Una vez tenéis las verduras y el pescado listos (si los habéis cocinado en sartén, ahora toca pasarlo todo a un bol), añadís el huevo batido. Tiene que quedar una masa bastante mojada; si véis que se queda seca, echadle un poco de leche.
Incorporáis el pan rallado poco a poco, hasta conseguir una masa compacta. Si notáis que se os empieza a despegar, un chorrito de leche la vuelve a ligar; si no lo hacéis, luego, al formar las bolas, se os desharán en las manos y os tocará empezar de nuevo (hablo por experiencia). Mezcláis bien y formáis las albóndigas.
Formamos las bolas y las pasamos por harina
Pasáis cada bola por harina (la de maíz o la de trigo, la que hayáis elegido) antes de freírlas en abundante aceite caliente. Una vez fritas, las escurrís sobre papel de cocina para quitar el exceso de aceite.
A la sartén (o al horno, o en versión hamburguesa)
Si preferís hacerlas al horno, lo mejor es colocarlas en una bandeja sobre papel de horno y rociarlas con aceite en spray; si no tenéis, podéis pintarlas un poco con huevo, aunque yo creo que con aceite el resultado sale mejor.
También las podéis hacer en versión hamburguesa: en ese caso, después de incorporar el pan rallado, en lugar de formar bolas hacéis bolas más grandes que luego aplastáis (el tamaño va a gusto de cada uno) y directamente a la sartén con una gota de aceite. Os prometo que salen buenísimas también, y a los peques les suele hacer más gracia el formato hamburguesa que el de albóndiga de toda la vida.
¿Con qué las servimos?
Se pueden acompañar de arroz blanco con tomate, o con zanahorias en salsa de naranja, por ejemplo; en casa vamos alternando según lo que tengamos a mano y las ganas de complicarnos la vida (que algunos días son pocas, para qué mentir).
Espero que las disfrutéis y os gusten tanto como a nosotros. Y ahora contadme: ¿tenéis también en casa a alguien que se resista al pescado y que, sin embargo, caiga rendido ante alguna receta concreta? Me encantaría saber cuál es vuestro truco.
P.D.: si las probáis, contadme qué tal os han salido, o si habéis hecho la versión hamburguesa. ¡Y si os ha gustado, compartidlo para que llegue a más manitas hambrientas!












Muchísimas gracias por la receta!! La guardo y a ver si la semana que viene la hago! Un besito!!
De nada guapa, muchas veces me pasa que hago recetas super fáciles y que al nene le gustan mucho, y me pregunto si le interesarán a alguien… pues mira, seguiré poniendo, si alguna os va sirviendo estupendo, y sino también me sirve para tenerlas todas juntas ;)
Un besote!
Anda que no hace que no las hago! Mira ahora que tengo tiempo a ver si me pongo a ello que para el papi me van estumpendamente jejeje, que el peque con el pescado no tiene problemas :-)
Para cuando alguna recetilla rica más?
Mmmm tiene buena pinta!
Ahora que sólo puedo comer pescado y verdura prácticamente pues me viene que ni pintá!
Un besote guapa
A mi me pasa lo mismo, el peque come el pescado de maravilla pero el papi no quiere ni probarlo. Pero las albóndigas éstas las devora jijijiji besos!
Están hechas para tí!!! jijiji y si quieres hacer la versión light, la verdura la rehogas en el microondas, y en lugar de freirlas las asas en el horno ;) ¡ya me contarás!
Y yo descubriendo a esto a estas alturas, jejeje…gracias por la receta y por todas las aportaciones…un para de dudas ¿se pueden hacer en el horno entonces, no? y ¿como rehogo las verduras en el microondas? ahi me has pillado ;) gracias
¡Hola Eva! Como ya me lo habéis preguntado varias, lo he incorporado al post. ¡Espero que te animes a probarlas!