En la madrugada del 26 de marzo nuestro reloj se adelantará una hora, y hoy te voy a contar cómo evitar que el cambio de hora te afecte.
El cambio de horario está a la vuelta de la esquina, una situación que puede conllevar alteraciones de nuestro reloj interno y afectar a la calidad de nuestro sueño. Como cada año, hay que retrasar el reloj una hora con el propósito de ajustar la jornada laboral a la luz más natural.
Será en la madrugada del 26 de marzo , momento en que daremos la bienvenida de nuevo al horario de verano. El cambio más directo que vamos a notar es que amanecerá y anochecerá una hora más tarde, por lo que se hará más tarde a la noche, algo que es especialmente marcado en las zonas más al oeste, como es el caso de Galicia.
Pero, al igual que puede suceder cuando cambiamos al horario de invierno, este cambio también puede producir alteraciones en nuestro descanso, y también en el de nuestros hijos. Especialmente los primeros días, podemos notar que les cuesta más conciliar el sueño, y también es posible sentir un cierto malestar que los niños y niñas pueden manifestar en forma de irritabilidad, somnolencia, falta de concentración, dolor de cabeza o, incluso, leves molestias digestivas.
Con el objetivo de prevenir y evitar posibles trastornos, hoy os facilito una serie de recomendaciones para poder afrontar el cambio de hora y mantener unas adecuadas rutinas de sueño, garantizando nuestro descanso y unos niveles de energía óptimos durante los próximos días.
- Modifica la hora de ir a dormir unos días antes. Anticípate al cambio de hora haciendo que se acuesten quince minutos más tarde al menos a partir de la semana previa al cambio. De esta manera se irán acostumbrando poco a poco y evitarás que las hormonas que marcan el sueño se alteren.
- Cuidado con las siestas. Obviamente esto se refiere a los niños más mayores, los bebés y niños pequeñitos deben dormir la siesta siempre que lo necesiten. Pero en niños y niñas que ya no dormían siestas, en caso de que lo anterior no haya funcionado, debes tener cuidado con las siestas al menos durante los primeros días, especialmente las siestas tardías, hasta que el cuerpo no se haya acostumbrado al nuevo horario, ya que se puede incrementar el desajuste en los ritmos de sueño. Si necesitan descansar, que sea una breve siesta después de comer, para que no le rompa los ciclos de sueño.
- Reduce su actividad. Durante los días previos, y en concreto, el fin de semana del cambio de hora, trata de evitar que realicen actividades que requieran un sobre esfuerzo o que les produzcan mucha excitación (fiestas, etc) con el fin de no acumular un exceso de cansancio durante la semana, pues podría producir el efecto contrario.
- Modera el consumo de bebidas estimulantes. Los niños nunca deberían tomar refrescos ni bebidas azucaradas, pero obviamente a veces sucederá que las beban. Debes evitarlo especialmente en estos días, ya que su efecto estimulante hará que les cueste más conciliar el sueño. En el caso de los aduntos, hay que reducir o evitar tomar bebidas como el café, té, el alcohol, entre otras, que tienen un efecto sobre el sueño. Sobre todo, a última hora del día, porque puede dificultar conciliar el sueño.
- No hagas cenas copiosas. Hay que priorizar la ingesta de alimentos ligeros y evitar las cenas pesadas, siendo recomendable retrasar el horario habitual de la comida y la cena diez o quince minutos.
- Practica ejercicio físico moderado. El ejercicio físico genera una gran sensación de bienestar físico y emocional que favorece el descanso. Sin embargo, la actividad física intensa puede producir insomnio, por lo que es recomendable hacer deporte o llevarles al parque o varias horas antes de ir a dormir.
A pesar de poner en práctica estos hábitos puede que no consigamos ir a la cama a la hora adecuada o nos sintamos cansados durante el día. Con nuestros peques, tocará armarnos de paciencia y tratar de establecer una rutina clara y recodar las citadas recomendaciones, para tratar reconducir el problema cuanto antes.
En el caso de los adultos, podemos consultar con nuestro farmacéutico o con un especialista de la salud sobre las diferentes opciones naturales que nos pueden ayudar a dormir de una manera profunda y de calidad, como infusiones o complementos elaborados a base de ingredientes naturales con propiedades relajantes o sedantes.









