Maternidad

Cómo ser una buena madre {Decálogo de una madraza}

Cómo ser una buena madre {Decálogo de una madraza}

¿Te preguntas cómo ser una buena madre?. No me extraña, en esta sociedad que tanto alaba a los hombres responsables (corresponsables, les llaman, pero a mí me sobra el “co”),  se menosprecia bastante a las madres que son superresponsables.  Que si te vas de supermadre,  o de supermujer, que si quieres quedar por encima, que si te crees superior… A mí esto siempre me ha chocado mucho, porque en todas las facetas de la vida se aplaude e incluso empuja a las mujeres por pelear para ser las mejores,  porque den todo de sí mismas, excepto en la maternidad. En la maternidad si te esfuerzas mucho parece que está mal visto, que estés intentando dejar al resto de las mujeres a la altura del betún. Pues, por si hay alguna despistada en la sala, empecemos aclarando un concepto: intento ser la mejor madre posible para mis hijos sin compararme con nadie, porque compararse además de ser absurdo no ayuda a nadie. Ahí lo dejo.

 

Cómo ser una buena madre

La pregunta del millón: ¿cómo ser una buena madre? ¿qué tengo que hacer para ser la mejor madre del mundo? ¿cómo se sacude una de encima el  sentimiento de culpa, de mala madre?  Hay quien opta por reirse de todo, y me parece una opción muy válida, pero yo ya sabéis que soy de agarrar el toro por los cuernos y plantarle cara. ¿Cómo ser una buena madre? Pues tengo una noticia para tí: tú eres la mejor madre que tus hijos pueden tener. Que nadie te haga creer lo contrario.

¿Cómo consiguen los hombres ser padrazos? Simplemente siendo.  A menudo me encuentro con situaciones en las que, antes el mismo hecho:

  • si lo hace un hombre, padrazo;

  • si lo hace una mujer, mal;

  • y si no lo hace, peor aún.

¿No es un poco absurdo?

Esto hace que continuamente nos preguntemos si somos buenas madres, si estamos haciendo lo mejor para nuestros hijos, etc.

Pues yo estoy dispuesta a cambiar el guión,  con permiso de los padresféricos y su pelea contra el “efecto picha” y el uso de “padrazo”, yo apuesto por dar una vuelta de tuerca y universalizar el uso de madraza,   y he decidido empezar escribiendo mi propio decálogo de madraza,  que os comparto por si a alguna le inspira.

 

{Decálogo de una madraza}

 

1) Cómo crío a mis hijos es cosa mía.

Eso quiere decir que yo (junto con mi pareja, claro) decido cómo criarlos. Y si les doy teta, colecho, uso pañales de tela o hago todo lo contrario es asunto mío, y no tengo por qué dar explicaciones a nadie y mucho menos soportar críticas. Así que, si alguien se permite el lujo de hacerlo, haré oídos sordos.

 

2) Daré el pecho hasta que me salga de las tetas.

Literalmente. Y eso no quiere decir que esté intentando conseguir ninguna medalla de nada ni quedar por encima de nadie, porque mi maternidad no es un trofeo ni una carrera contra nadie. Daré el pecho todo el tiempo que yo quiera porque puedo, porque quiero, porque estoy a gusto, porque mis hijos lo están, porque es sano para ellos, porque es intimidad entre nosotros, y PORQUE ME DA LA GANA. Y no tengo ni por qué dar explicaciones a nadie ni por qué aguantar opiniones de nadie. ¿Recordamos el punto 1?

 

3) Las responsabilidades del hogar son cosa de dos.

Me da igual si los dos trabajan fuera o no. Son cosas de dos SIEMPRE. Pero si encima, como es mi caso, trabajamos los dos fuera, entonces son a medias POR NARICES. Así que no me voy a autoasignar la responsabilidad de que se realicen debidamente. Tampoco me autodesignaré responsable de la compra, de la logística del colegio, de los disfraces, las tareas escolares, la gestión de las relaciones familiares… No, no, no. A medias es a medias, así que cada vez que aparezca algo nuevo lo hablaremos a ver quién de los dos se ocupa.

 

4) Disfrutaré de mis hijos todas las horas que pueda y alguna más

No entiendo muy bien el motivo, pero parece que a todo el mundo le sorprenda que no esté deseando salir corriendo en dirección contraria a mis hijos. Antes de que mi hijo cumpliera un año ya me estaban preguntando “a ver cuándo os vais un fin de semana y nos lo dejáis”. Eso no sucedió, ni entonces ni aún ahora, sencillamente porque somos una familia y nos apetece hacer planes en los que entremos todos. Al menos por ahora 😉

 

5) No me sentiré mal por dejar a mis hijos por trabajar.

Me lo voy a repetir otra vez, a ver si al fin me lo creo. No me sentiré mal por dejar a mis hijos por trabajar. No es una decisión, no es una opción, es una obligación, es una necesidad, es el pan de su mesa.  Si pudiera elegir, me quedaría en casa. Así que, aunque me duela en el alma cada día los pucheros de mi niña cuando me voy, no me sentiré mal, ni tampoco me enfadaré porque ellos se sientan mal.

 

6) Tampoco me sentiré mal si necesito un respiro.

Cuando sólo tenía al mayor, a pesar de haber sido un bebé y un niño muy demandante, no sentía esa necesidad. Pero con dos… amiga, con dos la cosa cambia, aunque no me pase el día quejándome la verdad es que me he sentido superada muchas veces y he necesitado momentos de desconexión. Confieso que me he encerrado en el baño para ducharme tranquila y poder despejar la cabeza.  Tampoco creáis que necesito un fin de semana, (revisar punto 4) en realidad los planes que me apetecen siempre son con ellos incluídos. Pero si alguna vez lo necesito, no habrá nada de malo en ello. Tomar aire de vez en cuando está bien.

 

7) Les cogeré en brazos siempre que me dé la gana.

Y eso incluye desde que nacen hasta que tengan al menos 13 y me llamen pesada. A todos nos gusta que nos abracen, y pedir brazos es el modo que tienen los niños de expresar que necesitan abrazos. Y no seré yo quien niegue un abrazo a sus hijos. Porque les gusta, porque me gusta, y porque me da la gana. ¿Recordáis el punto 1? Pues eso.

 

8) Me levantaré siempre, siempre por las noches.

Siempre que mis hijos me llamen o lloren, da igual las veces que sea. Me necesitan y no pienso hacer oídos sordos “por su bien” ni “para que se acostumbren”, a nadie le hace bien que le ignoren. Así que si, me levantaré siempre que me llamen,  no sin antes asegurarme de que el papá también se ha despertado, y si no lo ha hecho darle un cariñoso codazo y preguntarle si se quiere levantar él. ¿No quedamos en que éramos corresponsables y repartíamos las tareas y responsabilidades? Pues esto no es una tarea, pero sí es una responsabilidad.

 

9) Me pintaré las uñas al menos una vez al mes.

Esto suena tremendamente superficial. Lo es. Pero ser una madre consciente e implicada, que trabaja fuera y en casa y además mantiene un blog es mentalmente agotador. Necesito algo superficial que me permita desconectar mi cerebro y me haga sonrerir. Las uñas rojas me hacen sonreir.

 

10) Dejaré que sean quienes quieran ser.

Esto puede parecer muy fácil dicho así, en frío, pero cuando llega la hora de la verdad puede no serlo tanto. Como cuando hace un frío que pela y no se quieren poner abrigos. O cuando en pleno verano a 35º se quieren poner botas de agua. O el día que deciden que saldrán con una zapatilla azul  y otra roja a la calle. Y si mi niño quiere ponerse un tutú, o mi hija hacer sabe-dios-qué-cosa-que-me-rompa-los-esquemas… ahí estaré yo, dándome a mí misma con este post en las narices, y repitiéndome: es su personalidad, es su vida, tiene que aprender a saber quién es.

Creo que lo voy a imprimir y me lo voy a colgar en la pared, estoy segura de que más de un día me vendrá bien ojearlo 😉

 

¿Qué opinas de mi decálogo? ¿Te animas a hacer el tuyo propio? Te animo a empezar con el punto 1, y a partir de ahí seguro que el resto salen solos 🙂

¿Te consideras ya una buena madre?

vanesa

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20 comentarios
Marta 22 enero, 2016 at 21:31 contestar

Yo añadiría,nunca,nunca,nunca, juzgar a las otras madres. Piensen como yo o no, hagan lo mismo que yo o no. Porque si no admito que unos desconocidos me juzgen, no debo juzgar a desconocidos. Quien sabe sus circunstancias o necesidades!. Y una última cosa no utilizaré a mi hij@ para alimentar mi competitividad.Eso de que si mi niño habló,andó,cocinó o montó en bici nada más nacer es horrible para otras madres cuyos niños necesitaron más tiempo. Es bueno estar orgullosos de nuestros hijos pero competir con ellos me parece horrible. A ver si podemos cumplir todo!!! Jajaja Un saludo!

Vanesa {Una madre como tú} 23 enero, 2016 at 11:43 contestar

En realidad eso está al principio del post 😉

Ana Fernandez Ruiz 23 enero, 2016 at 10:20 contestar

Me encanta tu decálogo !!! Un saludo

Vanesa {Una madre como tú} 23 enero, 2016 at 11:45 contestar

Gracias Ana, un abrazo <3

Florencia 23 enero, 2016 at 11:05 contestar

Muy lindo, emotivo, inspirador y respetuoso. Sobretodo respetuoso de las otras maternidades, que hoy día parece que todos opinan y critican. Muchas veces las representantes de “la crianza respetuosa” faltan tanto el respeto que cuesta mucho tomarlas en serio.
Un saludo

Vanesa {Una madre como tú} 23 enero, 2016 at 11:42 contestar

El respeto siempre debe estar por encima de todo, y mientras no se actue contra la naturaleza del niño es lo que debe primar 😉

Nuria 25 enero, 2016 at 02:35 contestar

Preciosa entrada

Vanesa {Una madre como tú} 27 enero, 2016 at 22:26 contestar

Gracias <3

Lai - Asi piensa una mamá 27 enero, 2016 at 17:49 contestar

me gusta el decálogo, y el punto 10 intento cumplirlo yo tambien aunque en casa ni padre ni abuela me dejan mucho. Pero lo intento. El de criar como me da la gana casi casi lo tengo aprendido. Aunque parece que necesitaré un post grado, porque cuando me planto en una pediatra de medicina natural para preguntarle como romper el bloqueo de mi hija con la comida respetuosamente, y me suelta “deja de hacer colecho y ponle la comida en la mesa, y si no la quiere, pues no come nada hasta la siguiente comida” pues bueno…pienso si los expertos se equivocan o soy yo la loca. Pero me dura poco porque no les hago caso 🙂 feliz dia!

Cristina 29 enero, 2016 at 10:31 contestar

Oh Vanesa, me ha encantado. Y he leido tu presentación pq no te conocia i… Yo q tambien soy madre de dos hijos, marido, trabajo i un blog, tambien intento no volverme loca en el intento (descripcion que tambien tengo yo ).
Felicidades por todo!
De parte de “marona de colors”

Cristina 29 enero, 2016 at 10:31 contestar

Oh Vanesa, me ha encantado. Y he leido tu presentación pq no te conocia i… Yo q tambien soy madre de dos hijos, marido, trabajo i un blog, tambien intento no volverme loca en el intento (descripcion que tambien tengo yo ).
Felicidades por todo!
De parte de “marona de colors”

Educación emocional 29 enero, 2016 at 15:28 contestar

Hola!!
Me ha gustado tu decálogo, de hecho, creo que todas tenemos uno propio, aunque no esté escrito, y sino, deberíamos tenerlo. Enhorabuena por tu artículo, que ayuda a clarificar, un saludo!!

Sol 1 febrero, 2016 at 22:09 contestar

Me ha encantado, lo acabo de compartir en mi FB. Me he sentido muy identificada con cada unos de los puntos que has puesto. Yo soy madre de gemelas de 2 años y medio, les doy el pecho, ni una sola vez las he dejado llorar, he dado codazos y cariñosas patadas a mi marido para que se despierte…en fin, responsabilidad compartida, claro que sí! Un saludo!

Taisa 4 julio, 2016 at 08:27 contestar

Es genial. Me encanta tu lista, creo que me voy a plantear lo de las uñas y despertar alguna vez al padre por la noche, sobre todo cuando el grande quiera algo. Lo único que no puedo con ello es con el tema ropa de abrigo y lluvia, que ahora viviendo en Alemania , que las alemanas son mucho de dejarles a los niños a su rollo, cuando ya empezaron a preguntar que porque no llevaba chaqueta el niño y si no tendría frío ya me puse sería… y con la ropa de lluvia para ir al parque cuando está mojado, porque ya pasó una vez que se sentó en un charco y como que no es plan. Sin embargo si que le he dejado ir con las botas de agua allí en verano, aunque a España las vacaciones no le dejo llevarlas porque tampoco es plan de criar champiñones xD

Helen Bertels 7 julio, 2016 at 22:14 contestar

En-ho-ra-bue-na!!!!
Me encanta tu tono de leona! Reí y lloré! Muchos besos y gracias!

Iria 13 julio, 2016 at 10:03 contestar

Yo también añadiría que mi hijo dormirá con nosotros hasta que su padre y yo queramos y cuando el niño lo necesite. Y a quien no le guste que no se moleste en opinar
🙂

NORMA VENTOCILLA 13 julio, 2016 at 20:22 contestar

ME ENCANTA LO QUE DICES. PERO EN FORMA PERSONAL SI PIENSO QUE ES NECESARIO UN TIEMPO PARA UNA MISMA. COMO SE DICE PORQUE ME APETESE. BENDICIONES.

Maribel Maral maternal 18 octubre, 2016 at 11:11 contestar

Hola! Me ha encantado esta entrada, y es que comparto muchas cosas ( por no decir todas) las que dices. En esta sociedad parece que se premie a un tipo de madre, y de mujer. Cuando yo creo que todas las madres y todas las mujeres queremos lo mejor para nuestros hijos y somos las mejores madres para nuestros hijos.
Me ha hecho mucha gracia el hecho de que si lo hace un padre, es un padrazo y si lo hace la madre…pues eso, lo que ya sabemos todas.
Por cierto yo también me pinto las uñas de rojo, y oye, ¡como que ese día me veo con el guapo subido! jejejeje.
Un abrazo.

contresmeplanto.blogspot.com.es 24 enero, 2017 at 00:18 contestar

Buen decálogo! Cada una cría a su manera y acepta las consecuencias. A veces yo misma veo actuaciones en otras madres que yo no haría, pero ¿qué es lo que está bien y qué está mal? La maternidad es algo muy subjetivo y cada una la desarrolla como mejor cree. Lo que siempre debe primar es el respeto y el bienestar del niño o de la niña.

Vanesa {Una madre como tú} 25 enero, 2017 at 16:16 contestar

Sin duda, eso es lo más importante

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