Hoy me gustaría hablaros de ese momento en que ya no soportas más tener ese sobrepeso y tomas la decisión de hacer algo. Y es que cuando tienes sobrepeso, especialmente si ya es más bien obesidad, pensar en enfrentarte a una dieta es como pensar en ir a la guerra. Sabes que va a ser muy duro. Sabes que vas a sufrir. Y no sabes si vas a salir victoriosa. Y lo que es peor: puedes acabar peor de lo que estabas.

Lo hablaba el otro día con una seguidora en instagram, y es algo que yo misma pensaba. Para empezar a pelear contra los quilos, hay que estar preparada mentalmente, hay que estar fuerte, hay que estar muy motivada. Os lo contaba ya hace unos años, es un proceso difícil y por eso nos cuesta tanto tomar la decisión.

Debo deciros algo: estaba equivocada.

Ojala, OJALÁ hubiera conocido entulinea entonces, de verdad os lo digo.

Ya os he contado que yo estuve meses siguiendo entulinea en las redes sociales, una conocida lo hacía y tenía curiosidad por el método. Y aunque me gustaba lo que veía, siempre pensaba “aún no estoy lista”. Recordaba otras dietas, recordaba pasar hambre, recordaba tomar sólo batidos durante días para bajar solo unos gramos, recordaba tener sólo lechuga y yogurt 0% en la nevera para no tener la tentación de comer nada más. Recordaba fumar para engañar al hambre. Recordaba evitar ir de cena y de tapas con las amigas, para que mi estómago luego no quisiera más de eso.

Así fue mi pelea contra los quilos durante muchos años, así conseguí mantenerme en un peso “sano”, y permitidme las comillas porque si para mantener un peso tienes que fumar en lugar de comer, sano, lo que se dice sano, no es.

Así que después de ser madre, con el agotamiento que supone, con lo duro que fue para mí a nivel físico y mental, sinceramente, lo último que me faltaba era volver a esos caminos y a esas guerras. Demasiado tenía de qué preocuparme. Yo comía sano, si los quilos no se querían ir, pues bueno… igual había que resignarse.

Además, tenía un hándicap muy grande. Cada vez que he hecho una dieta y he conseguido rebajar hasta mi peso ideal (entre 60 y 65kg), siempre he tenido un rebote brutal, que me ha colocado 10kg por encima de mi peso máximo anterior. Eso quiere decir que la primera vez subí a 75kg. La segunda a 85kg. Tras el embarazo llegué a 96kg. Pensar en hacer dieta, y que al cabo de los años me supusiera superar los 100kg… no sé para vosotras, pero para  mí la barrera de los 100kg es una barrera tremenda, psicológicamente lo veo como un punto de no retorno: como llegue, estoy perdida.

Así que cada vez que pensaba en dieta, pensaba en que o era para toda la vida, o estaba destinada a ser una obesa mórbida. No es muy motivador, que digamos.

Pero llegó ese día. El día en que ves en la báscula: 99kg. Sucedió hace unos meses, llevaba desde que nació la peque estancada en 96kg, y resignada a que la báscula no se moviera. Pero se movió, y subió. Y ese día me dije… Vanesa, o haces algo, o te vas a los 100kg.

Y no.

Hasta aquí llegamos.

De verdad os digo que no tenía ánimos de pelear con los quilos. No tenía ganas. No estaba ni un poquito motivada. No tenía ni un poco de moral. No quería hacerlo.

Pero tenía que hacer algo.

Ese día me dí de alta en el método entulinea, me descargué la app, y empecé a puntuar mi comida.

Hoy peso 10 kg menos que ese día. Hoy he bajado por fin de los malditos 90, que me han torcido la sonrisa durante 7 años.

yo

Por eso estoy escribiendo hoy este post. Porque cada vez que alguna me dice: no estoy lista, ahora mismo no, tengo que prepararme, es que tengo muchos quilos…  yo pienso… hazlo, hazlo ya, no esperes más. Va a ser mucho más fácil de lo que piensas, va a ser mucho mejor.

Te va a cambiar la vida, porque eso es entulinea: entender por fin qué estaba sucediendo, en qué estabas fallando, y cómo puedes cambiarlo. Y hacerlo.

Sin hacer dieta ni comidas especiales.

Sin pasar hambre.

Sin amargarte la vida.

Sin dejar de hacer cosas.

Disfrutando el camino.

Me da ganas de gritarlo, y he pensado que hoy debía hacerlo.

Os juro que nunca pensé que publicaría mi peso, así, alegremente. Pero hoy necesitaba deciros esto. Necesitaba deciros que, si no estáis contentas con vuestro peso, no esperéis más. No hace falta nada más que tomar la decisión.

Cuenta tres, y simplemente, HAZLO.

Te prometo que va a merecer la pena.

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Una madre como tú
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