Si hay un disfraz que no falla nunca, da igual el año que sea, ese es el de bruja. En mi casa lo hemos hecho tantas veces que he perdido la cuenta — para carnavales, para Halloween, para fiestas del cole, para jugar un martes cualquiera por la tarde —, y siempre funciona. Funciona porque es vistoso, porque se puede adaptar a cualquier edad, y porque (y esto es lo que más me gusta) se puede hacer en casa gastando muy poco y sin tener que coser ni un solo punto. De hecho, todo lo que necesitáis para montar un disfraz de bruja completo se puede conseguir facilmente: tela de tul, cartulina negra, cinta de raso y poco más.
He ayudado a hacerlo a amigas, a primas, a compañeras del cole de mi peque, así que he pensado que ya va siendo hora de compartir con vosotras el paso a paso con todo el detalle, porque cada vez que publiqué algo sobre disfraces caseros me llegaban un montón de mensajes preguntando «pero ¿cómo lo haces exactamente?». Pues bien, aquí va.
Para montar un disfraz de bruja completo necesitamos cuatro cosas: un gorro o sombrerito de bruja (que vamos a hacer nosotras), una falda de tul (que también vamos a hacer), una camiseta o body negro que seguro que ya tenéis por casa, y unas medias o leggings — si son de rayas, tipo bruja de cuento, el resultado es espectacular, pero unas negras lisas también quedan genial. Si queréis rematar la faena, una escoba de juguete o hecha con un palo y unas ramitas le da el toque final, pero eso ya es nota extra.
Vamos con lo importante: cómo hacer cada parte del disfraz de bruja.
Cómo hacer un gorro de bruja paso a paso
El gorro es la pieza estrella del disfraz, la que hace que todo el conjunto diga «bruja» de inmediato. Lo bueno es que se hace con cartulina negra y cuatro cosas más, y el resultado queda mucho más bonito de lo que os imagináis.
Hay dos maneras de hacerlo: como sombrerito pequeño montado sobre una diadema, que queda muy mono y se sujeta fenomenal (ideal si la peque va a moverse mucho, que van a moverse mucho, no nos engañemos), o como gorro de tamaño real que se pone directamente en la cabeza. La única diferencia entre uno y otro está en el tamaño del cono y del ala, así que os explico las dos opciones.
Qué necesitáis
Una o dos cartulinas negras (tamaño A3 si hacéis gorro grande), un compás, un lápiz, una regla, tijeras, pegamento (el de barra para unir las piezas y, si tenéis, una pistola de silicona caliente para los adornos — siempre manipulada por un adulto), y para decorar: un trozo de cinta de raso, un poquito de tul del que os sobre de la falda, y lo que vuestra imaginación os pida — arañas de plástico, estrellas, purpurina, lo que tengáis por casa. Si vais a hacer la versión con diadema, necesitaréis también una diadema negra lisa
Cómo tomar las medidas
Si vais a hacer el sombrerito de diadema, no necesitáis medir nada: usad las medidas que os doy abajo (un cono de 7 cm de base) y listo, queda proporcionado y gracioso.
Si en cambio queréis hacer un gorro de tamaño real que encaje en la cabeza de vuestra peque, lo primero es medir la circunferencia de su cabeza. Es muy fácil: coged una cinta métrica flexible (o un cordón, que luego mediréis con una regla) y pasadla alrededor de la frente, unos dos centímetros por encima de las cejas, rodeando por encima de las orejas y por la parte más prominente de la nuca. Apuntad esa medida en centímetros, que será la circunferencia de la base del gorro. Para sacar el diámetro — que es lo que necesitáis para dibujar el círculo del ala — solo tenéis que dividir esa medida entre 3,14. Por ejemplo, si la cabeza mide 52 cm de contorno, el diámetro de la abertura del ala será de unos 16,5 cm. Apuntad ese número porque lo vais a necesitar en el paso 2.
Paso a paso
1. Haced el cono del sombrero. Dibujad un semicírculo en la cartulina negra — para el sombrerito de diadema, con un radio de unos 16 cm es suficiente; para el gorro grande, usad un radio de unos 25-30 cm, según lo alto y puntiagudo que lo queráis. Recortadlo y enrolladlo sobre sí mismo formando un cono. En la versión pequeña, la base del cono debe medir unos 7 cm de diámetro; en la versión grande, la base tiene que coincidir con el diámetro que habéis calculado a partir de la medida de la cabeza. Cuando lo tengáis bien formado, pegad los bordes superpuestos para que mantenga la forma.
2. Preparad el ala. Dibujad un círculo en otra cartulina con un diámetro mayor que el del cono — para el sombrerito, un diámetro de 16 cm está bien; para el gorro grande, ampliadlo a unos 30-35 cm según lo ancha que queráis el ala. Dentro de ese círculo, dibujad otro más pequeño con exactamente el mismo diámetro que la base del cono (7 cm en la versión pequeña, el que hayáis calculado en la grande). Recortad por ambos contornos: os quedará un anillo de cartulina negra que será el ala del sombrero.
3. Unid las dos piezas. Haced pequeños cortes de aproximadamente 1 cm alrededor de toda la base del cono, formando unas pestañitas. Dobladlas hacia fuera, introducid el cono en el agujero del ala y pegad las pestañas por la parte de abajo del ala. Presionad un poco y dejad secar: las dos piezas tienen que quedar bien unidas y firmes.
4. Decorad el sombrero. Aquí es donde le dais personalidad. Pegad una cinta de raso — negra, morada, naranja, la que os guste — alrededor de la base del cono, tapando la unión con el ala. Después, fruncid un trocito de tul (os quedará del que uséis para la falda, así hacéis conjunto), colocadlo en un lateral y añadid encima un lacito de cinta. Si queréis, rematad con una arañita de plástico, una estrellita, o lo que tengáis. Cuantos más detalles, más vistoso queda.
5. Montad sobre la diadema (si es la versión pequeña). Dad la vuelta al sombrerito y pegad la diadema negra en su parte inferior con silicona caliente, procurando que el sombrero quede ligeramente ladeado — es lo que le da la gracia. Podéis reforzar la unión con una tirita de cartulina negra pegada sobre la diadema para que no se mueva. Si es la versión grande, el gorro se pone directamente en la cabeza, y si os preocupa que se vuele, una goma elástica fina por debajo de la barbilla soluciona el problema sin mucho drama.
Un truco
Si hacéis el disfraz con peques que quieren «ayudar» (y ya sabemos lo que eso significa en la práctica), usad pegamento de manualidades en lugar de silicona caliente para las partes que hagan ellas, y reservad la pistola para los acabados que hagáis vosotras. Todo el mundo contento y sin quemaduras.

Cómo hacer una falda de tul de bruja paso a paso
La falda de tul es la otra pieza fundamental del disfraz, y os prometo que hacerla es mucho más fácil de lo que parece. No hay que coser absolutamente nada: consiste en anudar tiras de tul a una cinta de raso que hará de cinturilla, y el resultado queda espectacular. Además, esta técnica os sirve para cualquier disfraz que lleve falda de tul — hada, princesa, unicornio, lo que se os ocurra —, así que una vez que aprendáis a hacerla la vais a rentabilizar mogollón.
Qué necesitáis
Tela de tul (calculad unos 2 metros de tul de rollo ancho (en mercerías y bazares lo encontráis baratísimo) o entre 4 y 6 rollos de tul estrecho según lo tupida que la queráis. Si vais a combinar colores (negro con naranja, negro con morado, o las tres a la vez), repartid la cantidad entre los colores. También necesitaréis una cinta de raso ancha (de unos 3-4 cm) que servirá de cinturilla, unas tijeras y una cinta métrica.
Cómo tomar las medidas
Antes de cortar nada, necesitáis dos medidas:
La cintura: pasad la cinta métrica alrededor de la cintura de la peque, sin apretar, justo por encima de la cadera. Apuntad esa medida y sumad unos 60 cm — esos centímetros extra son los que necesitaréis a cada lado de la cinta para poder atarla con un lazo bonito cuando la falda esté terminada. Cortad la cinta de raso a esa medida total.
El largo de la falda: medid desde la cintura hasta donde queráis que llegue la falda — normalmente a la altura de la rodilla o un poco por encima queda ideal en niñas. Apuntad esa medida y multiplicadla por dos, porque las tiras de tul se doblan por la mitad al anudarlas a la cinta, así que necesitan el doble de largo. Añadid un par de centímetros extra de margen (siempre es más fácil recortar después que quedarse corta). Esa será la longitud a la que cortaréis cada tira.
Paso a paso
1. Preparad la cinta. Coged la cinta de raso que habéis cortado a la medida y haced un pequeño nudo o marca a 30 cm de cada extremo. Esas marcas delimitan la zona donde vais a anudar el tul — lo que queda fuera a cada lado es para el lazo final. Si tenéis el respaldo de una silla a mano, atad la cinta entre dos puntos para tenerla bien tensa mientras trabajáis; se trabaja mucho más cómodo así que sosteniéndola en el aire, os lo digo por experiencia.
2. Cortad las tiras de tul. Doblad la tela de tul varias veces sobre sí misma para poder cortar varias tiras a la vez (si no, os eternizáis, y yo lo sé porque la primera vez que lo hice las corté de una en una y tardé el triple). Cada tira debe tener el largo que habéis calculado antes y un ancho de unos 5 a 7 centímetros. No hace falta que sean perfectas — el tul es muy agradecido y las pequeñas irregularidades no se notan nada una vez montada la falda.
3. Anudad las tiras a la cinta. Coged una tira de tul, dobladla por la mitad formando un bucle. Pasad ese bucle por debajo de la cinta, y las dos puntas sueltas por encima y a través del bucle, tirando suavemente hacia abajo hasta que quede un nudo firme pero sin forzar. Es el mismo tipo de nudo que usaríais para colgar una cortina de anillas, si eso os ayuda a visualizarlo. Id añadiendo tiras una al lado de la otra, empujándolas juntas para que no queden huecos, hasta cubrir toda la zona de cinta entre las dos marcas.
4. Alternancia de colores. Si usáis varios colores — y os lo recomiendo, porque queda muchísimo más vistoso — id alternando las tiras en el orden que queráis: negro-naranja-negro-naranja, o negro-morado-naranja, o lo que os apetezca. La gracia del tul es que al ser transparente los colores se mezclan entre sí y el efecto es precioso. También podéis intercalar alguna cinta de raso fina entre las tiras de tul para darle más textura.
5. Rematad. Una vez que tengáis todas las tiras anudadas, desatad la cinta de la silla, probádsela a la peque rodeando su cintura, y atad los extremos de cinta con un lazo. Si hay alguna tira que queda más larga que las demás, igualad recortando con las tijeras. Y si queréis darle un toque final, podéis recortar las puntas de las tiras en diagonal o en pico — queda más acabado y le da un aire ligeramente «desgarrado» muy de bruja.

Como veis hacer la falda de tul no tiene ninguna complicación, si alternáis las tiras negras con tiras moradas o naranjas (o ambas) quedará muy vistoso. También podéis anudar cintas de colores, añadir algún detalle de araña… dejad volar vuestra imaginación ;)
El toque final: montando el disfraz completo
Una vez que tenéis el gorro y la falda, montar el disfraz es pan comido. Camiseta o body negro de manga larga (en febrero para carnaval se agradece, y en octubre para Halloween también), las medias o leggings — las de rayas naranjas y negras o blancas y negras son las que más «bruja» quedan, y en octubre las encontráis en cualquier bazar —, el gorro en la cabeza, y a volar en la escoba.
Y hablando de la escoba: si os apetece hacerla casera también, basta con un palo de los de fregona (o una rama recta del parque) y atarle unas ramitas finas y un trozo de tul a juego con la falda en un extremo. Pero vamos, esto ya es para las que se quieran lucir del todo.

¿Qué os parece, os animáis a hacer un disfraz de bruja vosotras mismas?
A mí de todos los disfraces caseros que he hecho, este es probablemente el que más veces he repetido y el que más satisfacciones me ha dado, porque el resultado siempre queda bien y la cara de emoción cuando se ven disfrazadas no tiene precio. Además, es un plan perfecto para hacer juntas una tarde — con sus tiempos de secado de pegamento, sus «mamá, yo quiero cortar» y sus tiras de tul volando por todas partes, que luego aparecen hasta en el sofá durante semanas (aviso, esto va a pasar).
Así que si os animáis, contadme cómo os ha quedado, que me encanta ver vuestras versiones. Y si tenéis algún truco o variación que yo no haya contado, compartidlo en los comentarios, que de eso se trata. ¿Lo intentáis este año?
P.D. Si os ha gustado este tutorial, compartidlo con esa amiga que siempre anda buscando disfraces caseros de última hora — seguro que os lo agradece ;)

















Ayy esto m venia a mi ayer de perlas, que me disfrace de bruja y la falda se me iba deshaciendo Jajaja.
¡Que apañada! Eso si que es reciclar y reaprovechar ;D A mi también son los que más me gustan, tienen otro aire verdad?
ups!! bueno, para la próxima ya sabes cómo hacerla jajajaja
Me has salvado el carnaval con el vídeo de la falda de tul. Super práctico y bien explicadito. ¡Me encanta!
Buenos días, en el colegio de mi hijo se van a disfraza de personajes de la obre de «Don quijote de la Mancha» y a él le ha tocado de gigante, y no tengo ni idea como disfrazarle….. necesito ayuda urgente S.O.S :) GRACIAS