dislalias
Maternidad Salud

Dislalia, cuando mi hijo pronuncia mal

La dislalia es la pronunciación distorsionada o anómala de algún «sonido», a veces hasta el punto de hacer que el habla no se entienda. Desde hace algunos años, los logopedas y fonoaudiólogos ya no hablamos de dislalias, sino de Trastorno de los Sonidos del Habla (TSH). Pero al final es más o menos lo mismo: pensamos aquello de mi hijo no habla bien y nos preocupamos porque nuestra hija o nuestro hijo pronuncia mal alguna «letra» y la cambia por otra.

Autora invitada: Silvia Romanillos, logopeda
Diplomada en Logopedia y Magisterio de Educación Especial, cuenta con una experiencia de más de quince años trabajando en problemas del lenguaje y la comunicación con niños con y sin Síndrome de Down.

Causas de la dislalia (TSH) o por qué mi hijo pronuncia mal

Las dislalias o Trastornos de los Sonidos del Habla pueden presentarse por distintas causas. Aunque es la logopeda quien las diagnostica, normalmente se requiere también que otros profesionales miren al niño para descartar o confirmar esas causas. No obstante, siempre podemos encontrar cierto número de niños con dislalias con causa desconocida.

Entre las posibles causas físicas de la dislalia (TSH) están las fisuras en el labio y/o en el paladar. También podemos encontrar al famoso frenillo lingual o anquiloglosia como causante de la dislalia, aunque no siempre influye. Otra causa muy común es la mala audición: bien porque exista una deficiencia auditiva de nacimiento o porque exista una pérdida auditiva frecuente como, por ejemplo, las debidas a las otitis de repetición.

En ocasiones, puede darse una enfermedad, un traumatismo, parálisis cerebral u otros motivos que originen una disartria. Una disartria es la dificultad para hablar, es decir, para producir sonidos debido a problemas para controlar los músculos que intervienen en el habla. También se puede dar la apraxia del habla, que es como la disartria pero sin una causa clara. Se piensa que la disartria en los niños puede tener una causa genética.

Finalmente, existen niños con dislalias (TSH) sin causa aparente. Aunque sí se puede averiguar en qué tienen dificultad exactamente: así se puede trabajar la dislalia correspondiente teniendo en cuenta cuál es su dificultad y cuáles son sus fortalezas, para utilizarlas como trampolín en el tratamiento de esa dislalia.

Tipos de dislalias (TSH)

Las dislalias se nombran en función del fonema y sonido alterados. Normalmente se les pone el nombre de la correspondiente letra en griego y se les añade un «-ismo» detrás. Por ejemplo, la dificultad para decir la erre (rr) se llama rotacismo. La dificultad para decir la g (ga, gue, gui, go, gu) se llama gammacismo.

Pero no solo miramos qué fonema y sonido falla, sino cómo falla. Por ejemplo, un niño o una niña puede hacer:

  • Sustitución de un fonema por otro: por ejemplo, sustituir la /b/ por la /g/ suave («agüela» por abuela).
  • Omisión de un fonema: como no puede decir un fonema determinado, no lo dice y lo elimina directamente. Por ejemplo, «abigo» por abrigo.
  • Inversión de un fonema: cuando cambia de orden los sonidos. Por ejemplo, «setá» por está.
  • Adición de un fonema: cuando añade un sonido para pronunciar otro. Por ejemplo, «Pabolo» por Pablo.
  • Distorsión de un fonema: cuando el sonido resultante no suena como debería sonar. Es algo que pasa bastante con la erre, por ejemplo. Es complicado transcribir por escrito una distorsión, por eso esta vez no pongo una palabra de ejemplo.

Y, por supuesto, las logopedas miramos cómo es la sílaba donde se produce el error, en qué parte de la palabra y la situación en la que se dijo ese fonema:

Por ejemplo, no es lo mismo no decir la /n/ en niño que en limón. En limón es más complicado porque forma parte de lo que llamamos sílabas mixtas (sílabas formadas por una consonante, una vocal y una consonante).

Del mismo modo, no es lo mismo decir la /n/ en niño que en lunática: en niño normalmente es más fácil puesto que se encuentra al principio de la palabra. En lunática no solo es más complicado, sino que se trata de una palabra con 4 sílabas, es más larga.

Y, finalmente, no es lo mismo repetir un sonido que se ha escuchado, que decirlo sin un modelo previo y en situaciones espontáneas, cotidianas.

dislalias por edades

 

Cuándo preocuparse

Muchas veces te darás cuenta de que tu hijo o hija no pronuncia bien porque le compararás con los niños de su edad. O porque su profesora te ha dicho que necesitaría un apoyo para su lenguaje. Es decir, para saber si una niña o niño habla como debe, se toma en cuenta su edad.

Para ello, existen unas tablas que indican qué porcentaje de niños dicen determinados fonemas según las distintas edades. Los logopedas nos remitimos a esas tablas después de pasar una evaluación y así sabemos en qué punto está el niño, si es normal que no diga ciertos sonidos o, por el contrario, es conveniente comenzar a trabajar con él.

A continuación, os dejamos una tabla orientativa basada en los estudios realizados por la logopeda Laura Bosch, donde se indica qué fonemas dicen el 80% de los niños en cada grupo de edad:

 

Cómo ayudar a mi hijo con dislalia

Cuando intuyes que tu hija o hijo puede tener dislalia, lo primero es llevarle al pediatra para que te derive a los distintos especialistas. En espera de los resultados o una vez que los tienes, puedes acudir a una logopeda para que lo evalúe.

Cuando ya sabes qué está pasando, lo mejor es dejarlo en manos de la logopeda. Ella comenzará el tratamiento y también te dirá cómo reforzar en casa. La logopeda trabajará la discriminación auditiva (distinguir entre fonemas que suenan parecidos para el niño), la posición de la lengua y los labios al emitir ese fonema entre otros objetivos. La colaboración de la familia es fundamental en estos casos para que el niño pueda generalizar el aprendizaje con la logopeda. De este modo, irá integrando en su habla cotidiana los fonemas que vaya consiguiendo.

No obstante, a continuación te dejo tres recomendaciones que os pueden venir bien:

  • No corrijas de manera directa, sino dando tú el modelo. Por ejemplo, si tu hijo o hija dice «¡ya viene el altobús!», puedes responder con un «¡Sí, ya viene el autobús, qué rápido!». La palabra a corregir la puedes decir más despacio o haciendo énfasis. Si corriges de manera directa haciéndole repetir la palabra, es posible que se frustre o se sienta inseguro/a. Y, además, si necesita la ayuda de un logopeda, repetir no es una estrategia que le facilite decir el fonema.
  • Di las palabras tal cual son. Es decir, no simplifiques creyendo que así tu hija o tu hijo las van a decir más fácilmente. Por ejemplo, un perro no es un guau-guauni un coche es un pi-pi. Los niños son muy listos y ya se encargan ellos de simplificar lo que no pueden decir. Otra cosa distinta es que les enseñes las onomatopeyas, los sonidos del entorno. Puedes enseñarles que la oveja hace beeee, pero no decir que la oveja es una beeee.
  • Respeta la evolución de tu hijo o hija. Es decir, si tiene 3 o 4 años y no dice la erre, es muy normal. Hay algunos niños que a esas edades la dicen, claro que sí, pero no son la mayoría. No forzar es primordial.

Podría seguir hablando de dislalias largo y tendido pero creo que lo principal es recordar que es mejor pecar de precavido que actuar tarde.

Si tienes dudas con tu hijo o con tu hija y deseas aclararlas, recuerda que puedes tener una sesión conmigo desde tu propia casa. Puedes contactar conmigo y saber cómo trabajo aquí.

 Referencias

Bosch, Laura. (2003). Evaluación fonológica del habla infantil. Barcelona: Masson

Pascual, Pilar (1988). La dislalia. Madrid: CEPE.

Susanibar, Franklin; Dioses, Alejandro & Tordera JC. (2016). Principios para la evaluación e intervención de los Trastornos de los Sonidos del Habla – TSH. En: Susanibar, Franklin; Dioses, Alejandro, Marchesan, Irene, Guzmán M, Leal G, Guitar B, Junqueira Bohnen. Trastornos del Habla. De los fundamentos a la evaluación. Madrid.

 

You Might Also Like...

No Comments

    Leave a Reply