Hace tiempo que os quiero hablar del hipotiroidismo y cómo me afecta en mi día a día, pero siempre lo voy dejando y al final va pasando el tiempo. Hoy me he decidido porque creo que es importante que os cuente mi experiencia, pues quizás alguna esté pasando por lo mismo que yo y ni siquiera sepa los motivos.

Aunque yo sospecho que lo mío viene de largo, oficialmente mi hipotiroidismo se desbocó al poco de nacer mi niño. Yo salí del paritorio pesando lo mismo que antes de estar embarazada, había pillado unos 10 kg (creo) y cuando me pesé al cabo de un par de días me llevé la sorpresa de que se habían ido casi todos. Sin embargo mi aspecto no decía lo mismo, y al cabo de un mes tenía esos mismos 10 kg encima sin apenas haber comido ni dormido, dando pecho a demanda a un bebé muy glotón que apenas me soltaba.

La verdad, no le di importancia. Tampoco al cansancio, pues al despertar y pedir pecho tantas veces durante la noche pensaba que era lo normal. Pero pasaron 6 meses, y yo me sentía cada vez más cansada. Y cada vez estaba más pesada, a pesar de que continuaba comiendo poco y descansando menos todavía. Mi memoria era un desastre, y mi capacidad de concentración también. Seguía pensando que mi cansancio se debía a la falta de descanso, pero había algo que no me acaba de cuadrar, así que fui al médico a pedir unas vitaminas y comentarle mi preocupación con mi cansancio y con mi sobrepeso,  y decidió hacerme analíticas. «Todo está normal, es debido al cansancio, tu peso se normalizará poco a poco».

Así pasaron los siguientes 6 meses, en que volví, de nuevo analíticas, de nuevo todo bien… pero yo cada vez tenía más claro que algo fallaba, que mi agotamiento no era normal, aunque las analíticas se empeñaran en decir lo contrario.

La respuesta vino de un modo indirecto, cuando le detectaron a mi hermana pequeña hipotiroidismo y el endocrino le dijo, textualmente, que con nuestros antecedentes familiares todas las hermanas deberíamos vigilarnos, pues tarde o temprano lo desarrollaríamos. En cuanto me lo contó decidí buscar un médico especialista en tiroides.

Investigué un poco hasta que di con un endocrino recomendado por distintas personas. Me pidió una analítica específica (TSH, T4, t3, y anticuerpos) que confirmó lo que yo había sospechado siempre, y además me dijo que tenía una sintomatología de libro.

Mi diagnóstico fue Tiroiditis de Hashimoto, un tipo de hipotiroidismo autoinmune, y necesitaba tratamiento.

¿Cómo es posible entonces que mi médico de cabecera me dijera que todo estaba bien?

Pues aquí se juntan varios factores.

El primero, el desconocimiento de los síntomas. Por ejemplo, en las cejas se cae el pelo de un modo muy característico, y es algo en lo que mi médico de cabecera no reparó. El cansancio, la mala memoria, retención excesiva de líquidos… también son síntomas de hipotiroidismo. Las anemias persistentes, las reglas abundantes, también. Otro muy característico es una especie de ronquera en la voz, o tener mucho frío. Como veis son síntomas un tanto generales, pero la lista es tan larga que cuando ves que los cumples uno tras otro empiezas a tener claro que efectivamente ése es tu problema.

Hay muchos más, y no los voy a detallar para que nadie se ponga hipocondríaco. Lo que quiero no es que comprobéis si tenéis esos síntomas, sino que si os sentís cansadas, sin explicación, y tenéis algunos de esos síntomas… buscad ayuda, porque quizás la tiroides esté fallando, porque además es algo que sucede con relativa frecuencia después de la maternidad.

Hay otro motivo por el que mi médico no me diagnosticaba el hipotiroidismo, y es que los análisis que él me hacía estaban (supuestamente) bien. Y esto es porque en la actualidad el SERGAS está trabajando con nivelesde referencia obsoletos. Y éste es un problema que se da también en otras comunidades. Te piden en primer lugar TSH, y si da bien ya no miran nada más. Como mi TSH estaba bien según los valores del sergas, no miraban el resto de hormonas ni los anticuerpos…

El resultado es que tienes una analítica que dice que estás bien, cuando en realidad no lo estás. Ese era mi caso; segun los valores más actualizados, mi TSH ya entraba en el rango de hipotiroidismo. Pero además al comprobar el resto de valores ya se veía claramente que yo tenía hipotiroidismo. Pero en la seguridad social el protocolo marca que si tu TSH está bien ya no se mira nada más, con lo que podrían haber tardado años en diagnosticarme.

Por culpa de todo esto me pasé dos años de mi vida arrastrada -literalmente-, cuando tan sólo necesitaba tomar una pastillita que no cuesta ni 2 euros al mes. Y que en menos de un mes ya conseguía que yo empezara a normalizarme, aunque encontrar tu nivel óptimo es un proceso que puede durar años. Yo, por ejemplo, me he vuelto a descontrolar en esta segunda maternidad. He vuelto a la falta de memoria, al agotamiento… en fin, un paso atrás, pero que ya sabiendo dónde está el problema es mucho más fácil de solventar.

Así que, si has sido mamá recientemente, o aunque no, si te encuentras extrañamente cansada, te falla la memoria… sientes que algo no cuadra del todo, pide que te revisen la tiroides, y asegúrate de que tu médico trabaja con niveles actualizados. Y si has tenido abortos de repetición, pide una analítica de tiroides. El tiroidismo es una de las causas conocidas de aborto, y a pesar de ello no se busca hasta que no se producen 3 o 4 pérdidas. Tan sólo es una analítica, con un único valor, TSH, se puede encontrar una respuesta.

Créeme, ¡te puede cambiar la vida!

 Si necesitas más información, hay un excelente grupo de apoyo en Facebook: Hipotiroideos España, te ayudarán a conocer mejor tu enfermedad y cómo manejarla. ¡Imprescindibles!

Hay una petición en change.org dirigida a la Sociedad Española de Endocrinología para que se actualicen los niveles de referencia. ¡Firma por favor!

 

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Una madre como tú

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