Que tu vida sexual cambiará  después de ser madre es algo que todas intuimos, no en vano el tener un bebe durmiendo en la misma habitación ya es en sí mismo un gran cambio.

Pero en realidad eso es lo de menos; tras el embarazo y parto hay un  gran número de cambios físicos de los que nadie te habla, y que interfieren muchísimo más en la sexualidad de la pareja. Y las que sufrimos un parto vaginal no respetado muchas veces tenemos el hándicap añadido de las «heridas de guerra».

En mi caso, en mi primer parto me arrancaron al niňo con ventosa, y acto seguido la placenta. Y si, digo arrancaron, porque eso fue lo que hicieron. Todavía hoy no se por qué tenían tanta prisa. El resultado fue un tremendo desgarro interno y un montón de puntos. Y por supuesto una hermosa episotomía lateral.

Tuve serias molestas durante un mes, durante el cual algo tan básico como orinar era un auténtico suplicio. Temía el momento, y lo peor es que tardaron tres semanas en detectar una infección de orina, a pesar de que visité tanto a la matrona del hospital como a la del centro de salud como a mi médico de cabecera hablando de mis molestias.

Pasada la cuarentena, aquello continuaba molestando. Para empezar la episotomía, que tiraba y molestaba. Además el desgarro interno se hacía notar. ¡Como para ponerse a pensar en sexo!. Cansada de que en la seguridad social me dijeran que todo estaba bien decidí hacer la revisión postparto con mi ginecólogo privado de confianza. Yo tenía razón «aquello» no estaba bien, y es triste tener que ir pagando para que te hagan algo tan básico y sencillo como corregir un punto mal dado.

Le comenté además las dificultades que estaba encontrando y cómo estaban interfiriendo en mi sexualidad, y me explicó que tras el parto era normal sentir tirantez y sequedad, y también notar un descenso en la líbido, especialmente si estás dando lactancia materna. También me explicó que por esto mismo es recomendable usar lubricantes, y tomarse las cosas con paciencia.

Así que salí del ginecólogo cargada de  muestras de lubricante y con una recomendación clara: el mejor modo de volver a la normalidad es practicar sexo con frecuencia. Toma ya. Llegué a casa dudando si venía del ginecólogo o del sex-shop ;)

Bromas aparte, lo que me quedó claro es que lo que me pasaba era totalmente normal, que debía tomarme el sexo con calma pero no desistir por las molestias, usar lubricantes, y tener presente todo el «trauma» por el que había pasado mi cuerpo; era lógico que necesitara tiempo para recuperarse. Y no olvidar que el cansancio, el descontrol hormonal, el sentir tu cuerpo extraño, el no reconocerlo en el espejo… todo ello afecta tanto a tu líbido como a tus órganos sexuales.

Es una pena que esto mismo no me lo hubiera dicho mi matrona, porque realmente ella debería estar más al tanto de estas cosas, y estar más receptiva a mis dudas y molestias. Así que por alguna mami está por ahí preguntándose qué rayos le ha pasado a su sexo… tranquila querida, volverá, de verdad que volverá. Quizás distinto, quizás más imaginativo (por eso de que tienes ocupada la habitación), pero las cosas finalmente vuelven a su lugar. ¡Pero hay que poner de tu parte!  Fuera reservas y miedos, y a jugar ;)

Otro día os cuento mi experiencia con el trinomio sexo-lactancia-colecho, que el asunto tiene también su miga  ;)

¿Y a vosotras qué tal os ha ido el sexo tras ser madres? ¿Notásteis diferencia, fue todo sobre ruedas, aún tenéis problemas? 

Si te gustó, ¡compártelo!
Una madre como tú
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.