Maternidad

Hijos perfectos

Hijos perfectos

Hace tiempo leí una entrada de Ibone Olza, Incompatibles con la vida, que me dejó muy pensativa. Sin duda os recomiendo su lectura, es un tema del que no se suele hablar, y ella lo ha tratado con un tacto y una delicadeza extraordinarios. Esta entrada trajo a mi mente otra sobre el mismo tema, pero esta otra era bien distinta. Era la de una mamá contando cómo les comunican que el suyo es uno de esos bebes incompatibles, como vivió el embarazo, como lo parió y lo despidió con todo su amor: Cuando un hijo se va.

Junto ambos en mi cabeza, y recuerdo en el primer trimestre del embarazo de mi niño, cuando mi chico y yo hablábamos sobre estas cosas, las pruebas, lo que podía suceder… y yo le decía qué no queria hacerme pruebas, que si venía mal no quería saberlo, pues no me sentía capaz de abortarlo, y me impediría disfrutar del embarazo. Que si había una malformación ya nos enteraríamos al nacer, que si fuera algo gordo se vería en las ecografías.

Recordando esto, y tomando el ejemplo que cita Ibone de la madre que aborta por amor, y la que lo pare a pesar de todo, me surge la duda de si se está informando debidamente a los padres que ante una malformación deciden abortar. Digo esto porque conozco ya varios casos (no digo que siempre sea así) de madres y padres que deciden abortar porque el bebé trae alguna clase de malformación, no necesariamente incompatible con la vida.  Y cuando pasa el tiempo y viene un nuevo embarazo deciden no hacerse siquiera la amnio, y aceptar lo que pueda venir. ¿Qué ha cambiado?

Obviamente lo que ha cambiado es la información, la percepción sobre la malformación, el sentimiento a ese hijo. Cosas de las que nadie (o casi nadie) advierte a los padres, pues lamentablemente en las consultas de los ginecólogos el tema muchas veces se ciñe a “tiene X malformación, tenéis hasta el día Y para abortar”. Como si fuera LA opción.  Sin explicar las consecuencias de esa malformación, si será importante o no, como afectará a su vida… y muchas veces sin dejar a los padres tiempo a asumirlo y tomar una decisión serena, poder pensar las cosas con tiempo y con calma. No se hace algo que, bajo mi punto de vista, es imprescindible, que es contar con un psicólogo que les acompañe en todo el proceso, y también después. Y pasar ese duelo debe ser durísimo, y seguramente poco comprendido.

En estas reflexiones estaba yo cuando Gallardón anunció la modificación de la ley del aborto (esa que finalmente no se hizo), eliminando el supuesto de malformaciones. Por supuesto estoy en contra de dicha supresión, pues hay casos y casos, pero ese tema lo trataré en otro momento, pues es denso y me gustaría analizarlo detenidamente.

El caso es que las reacciones en contra, como es lógico, no se hicieron esperar, y cuando se trata del aborto hay un argumento que siempre me sorprende y me chirría a partes iguales: no se puede obligar a nadie a tener un hijo enfermo.

Partiendo de la base de que NO estoy de acuerdo con dicha supresión, la verdad es que no salgo de mi asombro. En primer lugar por el tremendo cinismo de unos políticos que pretenden proteger -según ellos- a los indefensos. Pero sólo mientras están en el vientre materno, porque según nacen los dejan totalmente abandonados, con una ley de dependencia que es un insulto y una tomadura de pelo, y un sistema de salud público y de protección social cada vez menos dotado y más saturado que no llegará a brindarle ni una pequeña parte de todo lo que necesita. Porque, por mucho que a los políticos se les llene la boca, la realidad es que la ley de dependencia es un chiste malo que poco o nada ofrece a la mayoría de dependientes, y si queréis un día desgranamos el tema, pues lo conozco de primera mano.

Creo que el hecho de abortar a un bebé con malformaciones es tan duro y tan grave que el estado debería garantizar no sólo esa opción, sino también todo el apoyo psicológico que esa familia pueda necesitar, porque debe ser devastador recibir una noticia así, y más devastador aún decidir no seguir adelante. Y en los casos en que se decida seguir adelante, todo el respaldo para llevar a ese bebé adelante el tiempo que viva.

Pero tampoco entiendo que para defender el aborto se esgrima un supuesto derecho a tener hijos sanos.
Porque, ¿desde cuando que una amniocentesis salga “normal” te asegura un hijo sin enfermedades? ¿Qué consideramos “sano” o “normal”? ¿Quién te asegura que no tiene alguna de las muchísimas enfermedades que ni la amniocentesis ni las ecografías pueden detectar? ¿O que sufra algún daño en el parto, o en sus primeros días de vida? ¿Que tengas un accidente estando embarazada o sufras alguna enfermedad y le afecte?

¿Ser multialérgico es mejor que tener un síndrome de down, por poner dos ejemplos comunes?

Y es que que un hijo nazca aparentemente sano no es garantía de nada. La vida a veces es cruel, a veces hasta niveles que no podríais ni imaginar…  las enfermedades están ahí, y un niño aparentemente sano puede convertirse en un vegetal de un día para otro.

Así que, hacedme un favor, tenedlo presente. Tened bien claro que una ecografía “normal” no es garantía de nada. Tened bien claro que lo que hoy está bien mañana puede estar fatal.

Si estás embarazada o buscando embarazo, empieza a pensar en ello. No esperes a las ecografías, no esperes a la amnio; piensa detenidamente y serenamente lo que quieres hacer si se da el caso. Habla con tu pareja, sopesad las opciones. Si conocéis a parejas que hayan pasado por ello, preguntadles.

Siento decirte que aquí no hay respuesta correcta, la única respuesta correcta es la que tú tomes, la que ambos toméis.

Y quien opine lo contrario, que pruebe a ponerse en tus zapatos.

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12 comentarios
judit 30 septiembre, 2015 at 10:42 contestar

Entiendo lo que dices y creo que tienes razón, pero mas que derecho a tener un hijo sano, a mi me parece que es derecho a evitar el sufrimiento a un hijo, claro que hay casos que puedes evitar y casos que no. Yo me hice la amniocentesis por este motivo, si lo puedo evitar no quiero que sufra, pero se que le puede pasar cualquier cosa, como me puede pasar a mi, y entonces lo enfrontaremos tan bien como podamos.

Vanesa {Una madre como tú} 1 octubre, 2015 at 09:15 contestar

Totalmente de acuerdo. Por eso no entiendo el argumento, el cambio de enfoque es importante.

Lluvia de Love 30 septiembre, 2015 at 10:44 contestar

Qué razón tienes, Vanesa…

Nada garantiza que un hijo venga bien de salud. Ni siquiera sabemos si tomemos la decisión que tomemos, será la acertada, porque quizá todo lo que vivimos son experiencias que teníamos que vivir y no haya más. Lo seguro es que esas decisiones siempre arrastran dolor…

Y en estos casos, la información siempre debe ser lo más completa posible, sin presiones por parte de nadie y sin prisas para tomar la decisión que uno crea adecuada.

Y yo me pregunto: ¿Y si una prueba me dijera que mi hijo va a arruinar la vida de toda su familia por ser alcohólico? ¿O que acabará cumpliendo cadena perpetua en la cárcel de algún pais tercermundista siendo inocente? ¿O que de mayor va a ser un asesino en serie?… ¿Podríamos pensar en abortar si supieramos que ahorraríamos tanto sufrimiento a nuestros hijos y a las personas a las que su vida toca de cerca? Por supuesto, ninguna prueba nos dice esto, pero son tantas las cosas que pueden ocurrir…
Quizá la vida nos da lo que tiene que darnos igual que nos da la libertad de escoger cómo afrontarlo. Sin duda es un tema complicado, pero como dices, la información es siempre fundamental.

Desde aquí, animo a quien quiera leer mi experiencia personal de aborto espontáneo, a la que di forma de libro, porque (a pesar de no ser un aborto voluntario), me enseñó mucho acerca de las vidas que llegan a nosotros y me gustaría compartirlo con quienes lo soliciten a través de tu blog, con tu permiso, Vanesa. Si te parece bien, puedes contactar conmigo.

Espero que ante estas y otras situaciones, todos podamos aportar algo de valor. Yo me lo pensé mucho antes de escribirlo, pero ahora se que mereción la pena.
Gracias por tratar estos temas.
Un saludo.

Cristina Alcaide del Pino 30 septiembre, 2015 at 12:11 contestar

Un post muuuuy interesante. Y muy de acuerdo en todo lo que dices, el tema de los políticos es de escándalo. Un beso.

La mama fa el que pot 30 septiembre, 2015 at 17:01 contestar

En mi caso tengo una hermana que es fisio especializada en niños y trabaja con niños con diferentes tipos de discapacidades.
Esto me hizo pensar ya en mi primer embarazo sobre este tema y sobre que haría en caso de saber que algo no va bien. Aunque como siempre una cosa es pensarlo y otra lo que haces cuando te encuentras en esta situación.
Tal y como dices uno de los principales problemas si decides seguir adelante es que va a requerir de muchos tratamientos y no vas a tener la ayuda necesaria por parte de la administración y no todas las familias tienen los recursos.
Pero además como dices muchas cosas no se detectan durante el embarazo y algunos de los pacientes de mi hermana tienen problemas a raíz del parto.
Creo que es un tema muy complicado y que lo importante sería que las familias tuvieran el apoyo necesario para poder decidir como afrontarse a esta decisión.

Vanesa {Una madre como tú} 1 octubre, 2015 at 09:19 contestar

Yo creo que ese es el quid: apoyo e información, antes durante y después. Porque por mucho que pienses, llegado el momento enfrentarse a algo así tiene que ser tremendo.

Paloma 30 septiembre, 2015 at 19:56 contestar

Soy Paloma, la mamá de Kai. Cuando te dicen que tu hijo “no viene bien”, no tengo palabras para expresar como te sientes, hay que vivirlo.
La presión para abortar es demasiada, es insoportable…Nosotros optamos contra viento y marea por seguir adelante aunque no sabíamos lo que podría pasar ya que no me hice amniocentesis…Nuestro hijo nació y vivió toda su vida (15 minutos) encima de mi pecho y junto a su padre. Pudimos acariciarle, besarle, recibirle y despedirle con todo nuestro amor. Han pasado casi cinco años y puedo aseguraros que es lo mejor que me ha pasado en la vida a pesar de ser lo más doloroso. Seguiremos llorándole cada día pero tenemos paz.

Un abrazo.

Vanesa {Una madre como tú} 1 octubre, 2015 at 09:21 contestar

Te mando un abrazo muy gordo Paloma. Leerte me llegó muy hondo, hay que ser de una pasta muy especial para pasar algo así y vivirlo como tú lo hiciste.

Diana 1 octubre, 2015 at 07:40 contestar

Qué duro, Vanesa. Leo la entrada de Ibone y se me pone un nudo en la garganta. Como dices, hay que ponerse el los zapatos de esos padres.

Vanesa {Una madre como tú} 1 octubre, 2015 at 09:23 contestar

La entrada de Ibone es durísima, y muy necesaria. A mi me dejó pensando mucho tiempo. Es muy facil opinar desde fuera y desde la ignorancia.

María {La cajita de música} 1 octubre, 2015 at 17:36 contestar

Un reflexión muy buena…..

En nuestro caso era algo que teníamos (o al menos yo) muy claro: no iba a hacerme la amniocentesis, aceptaba lo que viniera. Había hablado con las personas que íbamos a nombrar tutores legales en caso de que nos pasara algo para contarles nuestra decisión y nos apoyaban al 100%…

Gracias por compartir!

Vanesa {Una madre como tú} 7 octubre, 2015 at 22:08 contestar

Gracias a ti!

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