Lactancia materna

Historia de cómo un parto puede ser tan distinto a otro

Por Natamh

Coincidiendo con la Semana Internacional del Parto Respetado me he decidido a compartir mi historia gracias a mi virtual amiga Orquidea Dichosa.

He pensado largo y tendido muchas veces en cómo fueron mis partos, dos hasta el momento. Largo y tendido he pensado en los diferentes que fueron. Largo y tendido he pensado, después de leer mucho últimamente sobre el tema, en si mis partos fueron respetados. Largo y tendido he pensado en cómo podían haber sido si algo hubiera cambiado…

Como madre primeriza el primero lo esperaba con miedo, dudas, incertidumbre… lo normal, ¿no? Ese día había estado en los primeros monitores, me dijeron que ya tenía bastantes contracciones, aunque para mí tampoco eran muy dolorosas y tras explorarme en consulta decidieron que la cosa aún estaba verde y me mandaron para casa. Tenía el cuello del utero borrado y apenas 1 cm de dilación, poca cosa me dijeron.  Esa noche mi marido había quedado para cenar con amigos, cuando ya se había marchado comencé a notar contracciones dolorosas, pero… ¿eran contracciones de parto? Espere un rato, controlando tiempos e intentando relajarme, tal y como la matrona nos había indicado que hiciéramos en las clases de preparación al parto. Pero al rato como mami novata que era me asuste, pensé que eran contracciones de parto y como estaba convencida de ello llame a mi marido y le dije que lo sentía pero que había llegado el momento. ¡Abortamos cena! Vino a buscarme a casa, cogimos el petate y allá que nos fuimos.  Ya en el hospital tras monitorizarme decidieron que efectivamente estaba de parto,  pero… ¿lo estaba realmente? ¿Podía o tenía que haber esperado más tiempo en casa? Me pusieron el goteo de oxiticina y cuando el dolor empezó a subir de grados y ya había dilatado lo suficiente me pusieron la epidural. Fue un parto largo, muy largo, ya que ingresamos a la una de la mañana y hasta las ocho de la tarde no vimos la cara de nuestra pequeña.  Esas horas, bastantes horas, transcurrieron con tranquilidad sin muchos dolores (gracias a la epidural) y sin complicaciones tanto para la pequeña como para mí pero si es verdad que todas esas horas pasaron factura los siguientes días. Estuve cansada, muy cansada, lo que unido a las dificultades del inicio de la lactancia y a una episotomía un poco complicada hizo el comienzo de mi maternidad un poco duro, la verdad.

 

Y ahora pienso.  Poca dilatación, oxitocina, rotura de bolsa, ventosa para ayudar, episotomía… ¿De verdad fue un parto respetado? En el momento pensé que todo había ido fenomenal. Con el tiempo lo sigo pensando aunque me surgen dudas. Hoy lo que si tengo claro haber sido distinto, completamente distinto. Y así fue el segundo.

 

El segundo se produjo tan sólo año y medio después y resulto ser una experiencia totalmente distinta de la primera, tan sólo una cosa en común: que mi marido tenía cena. ¿Tiene gracia no? Habíamos estado en los primeros monitores. Contracciones cero patatero, tocaba esperar.  Y eso hicimos. Ya estaba de baja, era veranito, mi marido trabajaba por la tarde y mi madre había venido a pasar el día para ayudarme con la peque. A estas alturas de embarazo, entre el calor y la pesadez se agradecía mucho algo de ayuda para ocuparme de ella, aún era muy pequeñita. Estábamos pasando la tarde en la piscina de casa y mientras mi madre se bañaba con la enana yo andaba por allí foto aquí y foto allá. Desde mediodía notaba algunas contracciones pero como andaba liada y no eran dolorosas no les dí mucha importancia. A eso de las siete y media comencé a notar contracciones algo más fuertes, las mismas que llevaban buena parte del día acompañándome pero a las que apenas había dado importancia. Mi marido esa noche tenía cena con unos amigos después del trabajo y me acuerdo que bromeé con mi madre, “te imaginas mamá que otra vez le doy la cena… jejeje”. Espere un rato y tras observar que eran más o menos periódicas y cada vez un poquito más fuertes, decidí llamar a mi marido y coger el petate. ¡Abortamos cena! Eran las ocho y mientras mi marido venía a buscarme me duché, en tan sólo diez minutos las contracciones comenzaron a ser mucho más fuertes. Y a eso de las ocho y media salimos para el hospital, a partir de aquí todo fue a cámara rápida no, rapidísima.  En el coche estaba convencida de que había llegado el momento, no tenía dudas. Llegamos al hospital a las nueve menos diez y a las nueve y diez la tenía en mis brazos. ¿Parece increíble verdad?  ¡Qué carreras! ¡En menos de dos horas desde las primeras contracciones dolorosas! Aún se me ponen los pelos de punta al pensarlo. No hubo oxitocina, no hubo epidural, no hubo exploraciones previas (no daba tiempo a nada), no hubo esperas, no hubo episiotomía, fue de libro, eso me dijo la matrona cuando todo había terminado. Y la verdad es que aunque fue intento, muy intenso; y doloroso, muy doloroso, para mí fue perfecto. Lo recuerdo como uno de los momentos más emocionantes y felices de mi vida. No lo cambiaría por nada del mundo y firmaba por otro así ahora mismo, claro si se pudieses elegir. Otro igual de natural, igual de respetado e igual de perfecto.

 

Espero algún día poder contaros el tercero.

 


Natamh ha abierto hoy mismo su blog,  Las Historietas de Mamá, blog que estoy segura que será muy interesante pues esta chica tiene mucho que decir.

Ella es una de esas personas maravillosas que he conocido por twitter,  donde os recomiendo seguirla:  Natamh

No te vayas sin leer...

9 Comentarios

  • Responder
    Marta
    24 mayo, 2013 at 13:39

    Yo, sin entrar en detalles médicos, y errores y demás, creo que en gran parte, las diferencias entre partos se deben al conocimiento que tenemos. En el primero, estoy de acuerdo, que acudimos a este acontecimiento con miedo, ilusión, y tantas y tantas emociones… Queremos que todo salga bien, pero se eternece… En el segundo, ya sabemos como funciona, conocemos bien como son las contracciones, y sabemos qué queremos.
    A por el tercero! 😉

    • Responder
      Natamh
      27 mayo, 2013 at 22:35

      Totalmente de acuerdo Marta! La experiencia que tienes ya en el segundo te hace afrontar todo con mucha más calma y seguridad. Y lo del tercero… ya veremos! 😉

  • Responder
    Pao Malanga
    24 mayo, 2013 at 13:09

    Me encantó leerte Natalia! Ya te seguía por TW pero ahora me voy corriendo a tu blog!!!

    Que emocionante!!!

    Gracias Orquidea dichosa por compartir su historia

    Besotes desde Argentina

    • Responder
      Natamh
      27 mayo, 2013 at 22:32

      Muchas gracias Pao! Besos desde España!

  • Responder
    Guadalupe Soria
    24 mayo, 2013 at 16:02

    Enhorabuena! me alegra leer esta semana sobre algún parto bueno o respetado, que haberlos haylos! Hay centros que lo tienen muy presente y preparan muy bien a sus parturientas, algo que creo que es clave para tener un buen parto. En mi caso, hace 7 meses y primeriza, tuve un parto como el tuyo segundo. Lo flipé literalmente! Llegué a punto para empujar, me pincharon la epidural porque pensé que daría tiempo de notar su efecto pero ya me habían advertido que no serviría. Lo que más me sirvió, sin saberlo, fue hacer todo el trabajo en casa y fue así porque las comadronas insistieron mucho en esto y me caló. En la sala solo estuvimos mi marido, la gine y la comadrona…fue genial e íntimisimo. Me duró el subidón unos buenos 15 días y aún lo recuerdo y alucino. Ojalá vuelva a ser así la próxima vez. Ojalá más gente explique sus buenos partos porque ayudan al resto a perder muchos miedos y así…los partos respetados (por una misma primero) aumentarán.

    • Responder
      Natamh
      27 mayo, 2013 at 22:39

      ¡Enhorabuena a ti también Guadalupe! A mi todavía, 22 meses después, se me ponen los pelos de punta cuando pienso en mi segundo parto. Fue realmente emocionante, intenso y bonito. ¡Ojalá fuesen así todos!

  • Responder
    Virginia
    25 mayo, 2013 at 16:04

    Natalia pobre marido tuyo que le dejas sin cenar! Jeje.
    Ya en serio! Me alegro que te hayas animado a escribir y abrir tu propio blog! Ya te sigo en tw asi que fenomenal poder leerte más! Mucha suerte!
    Respecto a tus partos me recuerda a mi amiga Elena que ha sido mamá hace 5 días, su primer parto fue horroroso y en este segundo ha ido fenomenal,más o menos como ella quería y muy rapidito también!
    Respecto a mi parto tengo esa misma sensación que tu con el primero, no fue malo, en ese momento me pareció bien, pero luego después me he dado cuenta de lo mejorable que podía haber sido. Y en mi caso todavía no tengo claro que haya un segundo ni tercero, pero… Ya te contaré!

  • Responder
    Natamh
    27 mayo, 2013 at 22:42

    ¡Muchas gracias Virginia! Ya ves, mi marido el pobre que no sale nunca y para dos veces que queda… Jejeje
    Anímate y nos cuentas el segundo! 😉

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