Lactancia materna

La agitación del amamantamiento o rechazo al dar el pecho

La agitación del amamantamiento o rechazo al dar el pecho

Esta es sin duda una de las experiencia más dura de la lactancia materna. Porque la agitación es dura, muy dura. La agitación del amamantamiento es una sensación terrible que te hace sentirte fatal. Hacía tiempo que no me pasaba, pensaba que era algo superado, pero una vez más ha vuelto a mí, como oleadas que me queman el corazón.

No recuerdo exactamente la primera vez que sufrí esa sensación, pero el peque ya superaba el año. Recuerdo sentirme perdida y triste. Recuerdo no comprender nada. Recuerdo esfozarme por no mostrar rechazo. Y no saber qué me pasaba, y por qué me pasaba. Eso, y no saber cómo actuar, me hacía sentir tremendamente triste.

Pero la suerte quiso que en esos días una de las mamás blogueras que yo seguía hablara del tema. Me sentí alividada al instante, ¡eso me pasaba a mí! Y además pude por fin ponerle un nombre a lo que pasaba, pues hasta entonces no sabía qué era: la agitación del amamantamiento.

¿Qué es la agitación del amamantamiento?

La agitación es una sensación horrible. Es un rechazo visceral al dar el pecho, que te surge de lo más profundo de tus entrañas, sin que tú puedas evitarlo. No es un dolor, es más bien un malestar psicológico. Aunque tú estés pensando “¡pero si yo quiero hacer esto!”, no tiene que ver con que quieras dar el pecho o no. Tu cuerpo, sencillamente, dice NO. La agitación del amamantamiento te remueve tanto que lo único que quieres es apartar al bebé del pecho.

En mi caso, hay veces que me sucede tan pronto el peque se pone al pecho, otras sin embargo es al cabo de un rato mamando. Hay veces que es una sensación muy intensa desde el primer momento, otras es como una ola que va creciendo.  Pero el resultado siempre es el mismo: necesito que el peque deje la teta, lo necesito, no lo soporto.

Como digo es una reacción visceral, es algo que no consigues controlar. Yo he intentado relativizarlo, conversar conmigo misma. “¿Será que quiero dejar de darle el pecho? ¿Me estaré autoengañando? ¿Será que ya no debería dárselo?” Pero entonces la agitación desaparecía, y con ella mis preguntas.  Y es que esta sensación, al menos en mi caso, viene y va.

Os confieso que en ocasiones ha sido tan intensa y tan dura que he pensado en destetar al peque. Pero como digo es una sensación que tan pronto viene como se va (y tarda en volver), por lo que cuando empezaba a pensar en cómo hacerlo la agitación por fin desaparecía.

 

¿Está relacionada la agitación con la lactancia prolongada?

Parece ser que se suele dar cuando los bebés ya superan el año de edad, aunque eso no quiere decir que vaya a suceder siempre. En mi caso, apareció por primera vez cuando el mayor ya superaba el año de edad, y ya no se fue hasta que se destetó. Con la peque, en cambio, no ha hecho aparición todavía, y ya está cerca de cumplir los 3 años.

Tampoco quiere decir que la vayas a pasar sí o sí; hay mujeres que no sufren este rechazo; como te digo, yo con la pequeña no lo estoy sufriendo (y toca madera).

 

¿Quiere decir que tengo que destetar a mi hijo?

No, a menos que sea lo que quieres. La agitación como te digo es algo físico, pero si tú eres feliz amamantando a tu hijo, no tienes por qué dejar de hacerlo; tendrás que aprender a lidiar con esa sensación, y aplicar técnicas como las que te voy a contar, que ayudan a que sea más llevadero.

Si crees que esto te supera, que has cumplido con la lactancia, y que ha llegado el momento del destete, puedes comenzar a aplicar el “no ofrecer, no negar”, aunque te advierto que es un proceso lento y que no siempre funciona; de hecho, a mí no me funcionó. Otra opción es que empieces a reducir tomas, especialmente las nocturnas, que tienen gran importancia en que se mantenga la lactancia, y quizás así consigas destetar o al menos aliviar el malestar.

¿Cómo sobrellevar el rechazo al dar el pecho?

A mí lo que mejor me ha funcionado es contar. Cuando el peque me pide pecho le digo: “Vale, vamos a contar hasta cinco”. Cuanto más fuerte siento la agitación más bajo pongo el número, y al revés.  Así que tan pronto se pone en el pecho empiezo a contar: uno… dos…. tres…. Al peque le hace gracia lo de contar, y normalmente al llegar al número se aparta riéndose. Y cuando no se quiere apartar le recuerdo que hicimos un trato (mama tiene pupa en la tetita, hoy vamos a contar ¿vale?), y acepta apartarse.

Otra cosa que puede funcionar es revisar si la postura al mamar nos resulta incómoda; a veces puede estar relacionada. Y también vigilar reglas y ovulaciones; en mi caso comprobé que en esos días era cuando me sentía más agitada, así que por una parte me resultaba más fácil sobrellevarlo y por otra cuando se acercan los días empezar a contar de vez en cuando con el peque, para que se fuera acostumbrando.

Cuando la sensación es tan fuerte que ni contar me sirve evito la ocasión; lo duerme el papi, se pone a su lado en el sofá… evitamos las situaciones en las que generalmente me pide pecho hasta que se me pasa.

Y es que lo que más me puede entristecer es que sienta mi rechazo, y cuando la sensación es fuerte es inevitable expresarlo. Por ese motivo en algúna ocasión me planteé el destete, porque me parecía un mal menor.

Por suerte, mis días de tormento parece que han llegado de nuevo a su fin, porque hoy la sensación ya ha sido muy flojita, así que espero poder olvidarme de ella una temporada.

 

¿Has sufrido la agitación del amamantamiento? ¿Tienes algún truco para sobrellevarla? Cuéntame, estoy deseando leerte.

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35 comentarios
Bitacoras.com 15 febrero, 2013 at 01:58 contestar

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Estas dos últimas semanas han sido duras, muy duras. La agitación del amamantamiento me ha golpeado duro estos días. Hacía tiempo que no me pasaba, pensaba que era algo superado, pero una vez más ha vuelto a mí, como ol……

1MamaPara2 15 febrero, 2013 at 08:58 contestar

Precisamente estoy preparando un borrador sobre el tema q pensaba publicar la semana que viene.
A mi la avitacion tambien me pillo por sorpresa, incluso me hizo sentir mala madre pero gracias a escuchar la experiencia de otras madres y el propio testimonio de la IBCLC Alba Padró empece a superar mis miedos y deje de sentirme mal conmigo misma
Mi táctica consiste en evitar las situaciones conflictivas y una vez q se dan intento ofrecerles una alternativa divertida a la teta, no obstante, me apunto tu truco de contar a ver si me funciona.

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:27 contestar

Hola guapa, ojalá te funcione, porque como ya habrás podido comprobar no siempre tenemos ocasión de evitarlo :/
Este tema se habla muy poco, y creo que es bueno que lo hagamos, porque estoy segura de que muchas mamás lo estarán sufriendo y pasándolo mal. Así que me alegro que cuentes tu experiencia, ¡recuerda avisarme!
Besos y ánimo!

Por qué? 15 febrero, 2013 at 09:08 contestar

Hola guapa:
Se sabe la causa de la agitación?
Tiene algún por qué o alguna explicación biológica? Qué pretende la naturaleza con la agitación?
(Hoy estamos filosóficas, hija)

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:28 contestar

Muchas y muy buenas preguntas… algunas se las planteé a Pilar, mañana cuando publique sus respuestas las comentamos vale? Besos guapa!

Loquenadiemedijo 15 febrero, 2013 at 10:13 contestar

Me alegro que la cosa ya vaya a mejor , porque la verdad es q es algo muy desagradable, a mi me pasó alguna vez pero creo q no tan fuerte, en mi caso con darle poco rato lo tenía solucionado…
Está muy bien que se hable de ello porque seguro q ayuda a muchas otras mamás que tienen ese sentimiento.
Un beso y a seguir disfrutando de la lactancia!

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:30 contestar

Me alegra que no la hayas sufrido mucho, siempre he pensado que con el embarazo, las molestias propias del pezón, y la revolución hormonal no sería capaz de soportarlo. La verdad es que cuando llegue espero tener la misma suerte que tu, o no sufrirlo o que se destete solo antes de que sea insufrible… ¡si seguimos con el pecho claro!

Un besote!!

veronica 15 febrero, 2013 at 11:41 contestar

uff mas que agitamiento, yo creo que es que estoy hasta las narices!!mi niño cumple este mes dos añosssssssss!! y ahi lo tengo enganchado todo el día, si fuera un par de veces o sólo para dormir…pero es todo el dia y toda la noche, estoy harta, estoy pensando en tomarme las pastillas que cortan la leche y cortar por lo sano y au
besicos

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:35 contestar

Jo Verónica pues ya siento que lo estés viviendo así… En el caso de mi peque cuando está tan demandante es porque está pocho o inquieto, ¿puede ser algo así? ¿Y si intentas un destete gradual? Quizás el libro de Pilar te ayude, es que ya con dos añitos hacer uno a las bravas creo que será difícil para ambos… en cualquier caso mucho ánimo, si te podemos ayudar dilo!

Estrella de EnNuestroNido 15 febrero, 2013 at 12:04 contestar

He leído alguna vez sobre el tema, pero no hay mucha información sobre el tema. Sería interesante saber porqué llega ese sentimiento, qué sentido tiene…

En cualquier caso es muy importante que se dé luz a todo aquello que acerque el mundo de la maternidad y lactancia a la realidad, que están muy mitificados y el mito y la desinformación crean muchos sentimientos contradictorios a las madres.

Besos

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:40 contestar

Hola Estrella, pienso como tú, cuanto más se sepa del tema mejor, lo viviremos con más naturalidad.

Yo imagino que esto cuando le pasaba a nuestras bisabuelas lo comentaban con las vecinas en el lavadero y les decían “uiii si eso me pasó a mí también, fíjate que yo hacía esto lo otro y lo de más allá…” Y todas las que estaban alrededor lo escuchaban, y tuvieran hijos o no, dieran pecho o no, aprendían y sabían que si les sucedía no era nada raro, y qué podían hacer para aliviarlo o cómo convivir con ello mejor o si era momento de destetar.

Hoy, con demasiadas generaciones consecutivas criadas a biberón, y una sociedad que mayoritariamente no ha visto dar el pecho ni conoce a quien de pecho, falta esa sabiduría popular, ese apoyo de las comadres. Por suerte tenemos internet, y los blogs son nuestro nuevo lavadero.

Pues vamos a lavar los tópicos y los silencios que no ayudan 😉

Carol 15 febrero, 2013 at 14:49 contestar

Somos muchas las que hemos sufrido y sufrimos agitación del amamantamiento. Yo también soy asesora de lactancia, y a pesar de ello, por mucho que lo sepas, es un sentimiento tan fuerte, desde dentro, que no se puede evitar.

Aunque como dices al menos sabes que no eres una mala madre por sentir eso, que le pasa a muchas mujeres. Y sólo puedes tratar de hacer los truquillos que has contado.

Nosotros también contamos, pero lo de que la duerma el papa ni hablar. Así que en ocasiones lo he pasado realmente mal, aguantando y aguantando, porque lo mismo me pasaba por la mañana, unas horas antes de su hora de despertarse.

A ver si me animo, saco tiempo, y cuento yo también mi experiencia. Al menos para que sirva a otras mujeres a no sentirme mal consigo mismas.

Un abrazo

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:42 contestar

Hola Carol,
yo también he tenido épocas que no servía papi, y es jorobado y mucho estar ahí aguantando el tirón porque sino no se duerme… por fortuna en mi caso “lo normal” es que esos días sí le sirva el papi, o que si me llama como ya está muy cansado se duerma rápido.

Por favor cuenta tu experiencia, además siendo asesora seguro que arrojas mucha más luz y más trucos que yo.

Un besote guapa!

Mamafeliz 15 febrero, 2013 at 17:34 contestar

Guau, nunca lo había escuchado, debe ser desconcertante, ya que dar el pecho es una decisión que nace desde el amor, es natural y disfrutar ambos es el mejor objetivo (aparte del beneficio de la leche materna). Si no quieres dar el pecho, perfecto (creo que las mamás que lo hacen sin ganas no deberían sentirse obligadas), pero querer darlo y sentir de pronto ese rechazo… Que difícil debe ser.
Ánimo a las mamás que tengan estos problemas, y recordad que hay muchas organizaciones de apoyo a la lactancia que os sabrán escuchar y asesorar como “la liga de la leche”.

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:46 contestar

Si que es muy desconcertante, porque de repende llegas un día, y vas a tumbarte y a tener con tu peque ese “momento feliz” tras un duro día… y zás, bofetón.

Estoy contigo, chicas si os pasa buscad asociaciones, la liga de la leche, amigas que den pecho… os sentiréis mejor compartiéndolo con alguien y teniendo ayuda de alguien que sabe lo que dice.

Un besote guapa!!

Avencia SM 15 febrero, 2013 at 21:48 contestar

La verdad es que nunca me ha pasado, pero mi bebé todavía no tiene ni 6 meses, así que no creo que esta agitación ocurra tan al principio. De todas formas gracias por tu valentía y por compartir tu experiencia. Cuando me ocurra recordaré tus palabras y sentiré que es normal y que no soy la única!

Vanesa (una madre como tú) 15 febrero, 2013 at 22:47 contestar

Hola Avencia, efectivamente tan pequeño que yo sepa no suele pasar, aunque como en todo nunca se sabe… En mi caso comenzó después de que me volviera la regla, eso sí lo recuerdo.

Ojalá no lo sufras, pero si llega el momento acuérdate, es normal, no es tu culpa, no estás haciendo nada mal. Si conoces algún grupo acércate a charlar, te aliviará compartir con otras mamis que entiendan de qué hablas. Y si no te apetece un grupo nos tienes a nosotras, te vienes y nos lo cuentas 😉

[…] me planteé contaros mi experiencia con la agitación del amamantamiento enseguida pensé que debía preguntar a alguien que pudiera arrojar luz sobre el tema, pues yo […]

lautiara 16 febrero, 2013 at 14:08 contestar

Se agradece leer testimonios como el tuyo, si me pasa algún día almenos sabré que no soy la única y que se puede superar si se quiere.
¡Gracias por explicar tu punto de vista!

Vanesa (una madre como tú) 16 febrero, 2013 at 16:33 contestar

Gracias a tí Lautiara! Ese es precisamente el motivo de contarlo, que se sepa, que cuando nos pase sepamos ya que es normal. Nos ahorraremos mucha tristeza. ¡Un abrazo guapa!

veronica 16 febrero, 2013 at 15:32 contestar

cual es el libro de pilar??
por las noches creo que ya tiene edad para dormir más horas seguidas….esto es insufrible y a veces siento como arrepentimiento de haberlo tenido..no sé estoy amargada realmente…creo que si no le hubiera dado el pecho mejor hubiera sido para todos 🙁
besicos y gracias

Vanesa (una madre como tú) 16 febrero, 2013 at 16:38 contestar

Hola Verónica,
mira, el libro de Pilar es este: http://www.lactanciadelbebe.com/destetar-sin-lagrimas/

Me da mucha pena que tengas ese sentimiento hacia la lactancia y hacia tu hijo. ¿De veras crees que la lactancia materna es la fuente de los problemas? Si es así sin duda deberías iniciar el destete, si genera en tí esos sentimientos tan negativos no creo que sea bueno para nadie.

Por experiencia te digo que cuando un niño duerme mal da igual que le des pecho que no, dormirá mal igualmente. La diferencia es que al darle pecho se calman antes, y todos pasamos menos tiempo despiertos. Te digo esto porque tal vez estés culpando a la lactancia, lo destetes, y luego te encuentres en una situación peor. Intenta pensarlo con calma antes de decidir 😉

Hagas lo que hagas, te mando mucho cariño y mucho ánimo, porque sin duda lo debes estar pasando realmente mal. ¡Un abrazo!

Cecilia 16 febrero, 2013 at 18:13 contestar

Nunca he experimentado este tipo de sensaciones, pero de todas formas me parece genial que lo cuentes para que otras madres no se sientan tan solas si algo así les pasa. La lactancia ha sido tremendamente saisfactoria para mí este tiempo, y lentamente ahora está llegando a su fin, ya que mi niño no la pide y demuestra poco interés en ella. Confieso que me está costanto mucho también ir adaptándome a esta situación, pero como he leído por allí, es necesario evolucionar junto a ellos y sus necesidades.
Les dejo un beso a todas.

Vanesa (una madre como tú) 16 marzo, 2013 at 22:53 contestar

Ánimo Cecilia, el destete aunque sea progresivo es duro también para nosotras, es como si el bebé que teníamos se nos escapara entre los dedos ¿verdad? Pero lo bueno es que disfrutamos mucho de ello. ¡Eso se quedará con nosotras para siempre! Un abrazo.

Jemina de Tesorín Tesorete 16 febrero, 2013 at 20:14 contestar

Hola Orquidea,

Te sigo en Twitter, pero es la primera vez que me paso por tu blog. El otro día descubrí Madresfera, donde me acabo de dar de alta yo con mi blog, y he visto que estás en la posición 6, ¡enhorabuena!

Y ahora sobre el tema en cuestión cuento mis experiencias y mi no experiencia, que he tenido, bueno sigo teniendo :P, tres hijos y tres lactancias.

Con mi hijo el mayor tuve muchas agitaciones, eran insoportables, tal y como tú las describes. Es que hasta me ponía violenta con el pobrecillo. Normalmente coincidía con épocas de más demanda, bien por enfermedad de él, las salidas de los dientes….. y eran de estar a un tris de tirar la toalla.

Pero cuando llegamos a la crisis de los dos años….. buf, no lo podía soportar. Debe ser lo que le pasa a Verónica, que ha contestado algo más arriba.

Era demanda a gritos, sin paciencia, con dolor, con rabietas si no se lo daba en ese momento….. y una tarde en que estaba con el límite de madre agotado por completo y estaba sola en casa y no podía pedir ayuda a nadie, eché mano de la receta de la abuela para destetar. Fue un destete forzoso e inmediato, pero con lágrimas, suyas en un primer momento, y mías después.

En cuanto mi nivel de ansiedad bajó, me arrepentí de haber destetado, de haber perdido ese vínculo tan precioso con mi pequeñín de 26 meses, y quise enmendar el error.

Pero ya no pude. Mi hijo veía ahora la teta como “caca” y no quiso saber nada de ella. Nunca más. Y tuve que “doler”, osea pasar un duelo, por mi lactancia perdida por una crisis mía de ansiedad, agotamiento, hartura….

Cuando me quedé embarazada de mi hija pequeña, mi mediano aún no tenía los dos años. Y entre la edad y el embarazo la agitación apareció. Pero la diferencia era que ahora soy asesora de lactancia, en Alba Lactancia Materna, y sabía perfectamente qué era lo que estaba sintiendo, por qué y cómo intentar paliarlo.

El problema principal, además de la altísima demanda, era que de golpe y porrazo mi hijo empezó a mamar distinto, con la boca más cerrada. No sé si por el descenso de flujo de leche, ya que sumado a los cambios hormonales del embarazo, se sumó mis horribles nauseas que me llevaron a tomar Cariban, un fármaco que ayuda a mantenerlas a raya, pero con el handicap de que es inhibidor de la lactancia. El hecho es que mi hijo me clavaba los dientes superiores, y me dejaba toda la marca, en plan grapadora, con los incisivos clavados.

Lo solucioné hablando con él. Le decía que me hacía daño,
y usaba el truco de contar, como tú. Y también me fue bien decirle que abriera bien la boca, “boca de león” le llamaba.

No llegamos al tándem. Cuando la leche volvió, alrededor de los 7 meses y medio, empezó a decirme que quería pecho pero sin leche. De hecho ya solo pedía el pecho para dormir, o en caso de aburrimiento, que se hubiera hecho daño…. era solo la succión no nutritiva. La que alimenta el alma, no el estómago.

Evidentemente eso no podía ser,lo de mamar sin que saliera leche, y que se fuera preparando, porque a la que naciera la peque, se iba a “jartar” del oro blanco.

Comenzó a decirme que quería teta, pero no en la boca. Así que para dormirse me levantaba la camiseta, y se apoyaba en el pecho. No le dejaba tocar el pezón porque eso es algo que nunca he soportado, nunca les he dejado “sintonizar” la otra teta mientras maman.

Y así, la última vez que mamó, fue 15 días antes del nacimiento de su hermana.

Creí que cuando naciera la peque, volvería como un loco comido por los celos a pedir, pero no. Me llevé el chasco más grande de mi vida. ¿Te puedes creer que tuve que pasar un duelo por esa lactancia perdida? Y eso que mis inicios con la peque fueron durísimos y tenía todo el día a la niña o al sacaleches, ¡como para buscar tiempo para un tándem!

Pero me dio penita, y se la ofrecía, pero nunca la quiso.

Y ahora, mi niña tiene 17 meses y estoy sintiendo la agitación. Está muy demandante y solo quiere teta full time. No me deja hacer nada, de una a otra, de una a otra. Y es muy cansado, la verdad.

Además me clava los dientes porque le ha dado por tirar hacia tras, cual chicle-teta, y veo las estrellas. Sobretodo cuando por la noche quiere tener la teta en la boca todo el tiempo.

No me he planteado destetar, porque sé de qué va la cosa, y sé que es pasajero. De hecho estoy empezando a dejar de sentirlo en todas las tomas.

Pero entiendo a quienes vienen al grupo de lactancia que superviso pidiendo a gritos destetar porque están hasta el infinito y más allá, pero de lactar…..

Un beso y nos leemos por aquí, o por allí, jejeje

Vanesa (una madre como tú) 16 marzo, 2013 at 23:02 contestar

Madre mía, creo que hoy ha sido la tercera vez que leo tu comentario, es que me parece un testimonio de la leche jajajaaj Para mí tenéis un mérito tremendo las que dais el pecho embarazadas, porque yo pienso en la sensibilidad que tenía, los mordisquitos y demás familia, y esta inquietud… y no sería capaz, acabaría como el rosario de la aurora, seguro.
Me has dejado intrigada con el truquito de la abuela… pero no, no me lo digas, no vaya a ser que tenga un día negro como el tuyo, y se que también me arrepentiría.
Gracias por compartir tu historia, enriquecedora, de veras. ¡Ojalá te pase pronto esa agitación que tienes ahora! ¡Besotes!

Marta 17 febrero, 2013 at 22:48 contestar

Jo, no sabía que el post que acabo de comentar venia de tu propia experiencia. Me está comenzando a subir un escalofrío de malamadre que lo flipas, mi hija acaba de dormirse hace un rato ya, a la teta. Ella acaba una, y directamente, me sube la camiseta y me pide la otra. Hay veces que estoy tan cansada que no me apetece darle la teta, quiero leer, o comentar blogs, y siento que me quita parte de mi “tiempo libre”, pero se me va en cuanto la tengo al lado. Espero que esto no me pase demasiado, porque me estoy viendo venir que será la típica excusa del padre de decirme que la niña ya es mayor.

Vanesa (una madre como tú) 16 marzo, 2013 at 23:13 contestar

Te voy a dar yo a tí escalofrío de malamadre… ¿Te crees que a mí eso no me pasa? Me atrevo a decir que nos pasa a todas, no somos perfectas querida 😉
Un abrazo guapa!

Claudia 19 febrero, 2013 at 12:38 contestar

Que duro!!! yo creo que me pasó lo mismo al principio de la lactancia, todo iba tan mal, que no tenia ganas de darle teta, pero sabia que tenía que hacerlo y así lo hice, pero si que sentía rechazo y me sentía mal, ahora ya se que nombre tiene esta sensación y que no soy la única que por eso no soy peor madre.
Gracias por compartir esta experiencia

Vanesa (una madre como tú) 16 marzo, 2013 at 23:15 contestar

Jo Claudia pues al principio tiene que ser más difícil aún, porque cuando ya llevas un rodaje tienes otras cosas que compensan lo que está pasando y te ayudan a relativizarlo, pero cuando aún no has disfrutado de ella.. ufff qué duro. ¡alegra mucho que consiguieras superarlo!

Mon_conpequesenzgz 17 marzo, 2013 at 10:27 contestar

:-O Me está pasando desde hace unas semanas, no tenía ni idea de esto. Es un alivio. Sobre todo en las tomas nocturnas, me agota, me pone nerviosa, me molesta hasta que me haga caricias.
Acaba de cumplir 20 meses y me estoy planteando destetar, pero me da mucha pena. Por el día lo llevo bien, aunque lleva unas semanas con una alta demanda, pero las noches… se me hace cuesta arriba, y me da rabia sentir esos “nervios” y esas ganas de que se suelte y se vuelva a dormir 🙁

Vanesa (una madre como tú) 17 marzo, 2013 at 11:36 contestar

Hola Mon, te entiendo perfectamente, las tomas nocturas se hacen eternas… Por si te sirve de ayuda, yo me dí cuenta de que sucedía al ovular y con las reglas, así que cuando comienzo me recuerdo a mí misma que tiene “caducidad”, y eso ayuda. ¡Ánimo guapa! Hagas lo que hagas, no te sientas mal. Un besote!

Matt 4 junio, 2013 at 21:47 contestar

Yo nunca tuve ese sentimiento ni había oído de su existencia. Claro que mi lactancia no fue tan prolongada. Para mí fue algo placentero y positivo y fueron realmente mis hijos los que marcaron el destete. Cuando se fueron retirando lo respeté.
Un beso

[…] Esta vez sin embargo me he pasado todo el primer trimestre con una náusea tremenda pegada a la garganta, y aunque no ha ido a más lo cierto es que me quitaba mucho las ganas de comer y me tenía muy incómoda. También he notado bastante “revoltijo” en la barriga, supongo que por el crecimiento del útero. Por contra no he tenido el pecho nada sensible, y de hecho mi niño se sigue tomando sus chupitos de teta sin que ello me produzca ni molestias ni agitación. […]

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