Maternidad

La desgracia de tener hijos

La desgracia de tener hijos

Leo a Samanta Villar lamentarse de que tener hijos le ha hecho perder calidad de vida.

No es la primera, ni será la última, que se queja de lo terrible que es la maternidad, alguna incluso deja entrever o dice claramente que se arrepiente de tener hijos.

Yo antes no entendía a las mujeres que se expresaban así, y pensaba que la percepción que yo tenía de la maternidad  estaba relacionada con la edad, con la madurez, con tener las etapas debidamente cerradas. Ahora empiezo a pensar que tiene más que ver con la escala de valores.

Mi maternidad no ha sido de color rosa. Ya os conté lo duros que fueron para mí los primeros años de mi mayor, en que dormí nada y menos. Lo tremendo que se me hizo llevar a mi niña a la guarde tan pequeña. Lo dolorosamente corto que me resultó su permiso maternal. El cambio físico que supuso para mí la maternidad. Y no os lo he contado, pero os lo digo ahora, los dos primeros años como madre de dos fueron psicológicamente muy, muy duros para mí; una pelea constante contra el agotamiento, contra mí misma, contra la falta de sueño y el cansancio.

No he salido ni he viajado apenas, porque no me ha dado la gana. Mi presupuesto para potingues y caprichos bajó a 0, porque no tenía tiempo ni ganas. Pasé de ser serieadicta a “desintoxicarme” a las bravas, porque no disponía de tiempo ni para ver un capítulo al mes. He trabajado mucho, demasiado, en mi empleo, en el blog, y en casa.

Dice Samanta que ha perdido calidad de vida. Y al leerle, no puedo evitar echar la vista atrás, a los ultimos siete años…  y recordar dos partos tan distintos como brutales. Y dos bebés mamando de mi pecho y sonriendo. Y recuerdo a dos pequeñajos decirme “mamá, te tero”. Recuerdo mil tardes de juegos en la alfombra. Tambien recuerdo llorar de risa haciendo el bobo con ellos. Recuerdo correr tras el mayor por el parque, una tarde, y otra, y otra. Recuerdo morir de amor al verles empezar a interactuar, a jugar. Recuerdo primeras veces en la playa, y en la piscina.

recuerdos

 

Y mi favorito, mi mayor entrando emocionado al hospital a conocer a su hermana, cogiéndola en brazos, mirándole embelesado.

Y recuerdo, y sonrío, y recuerdo, y me emociono hasta las lagrimas.

¿Calidad de vida?

VIDA. AMOR. FELICIDAD. Han sido años tremendos, en cambio lo que recuerdo es eso.

Me encantaría abrazarte, Samanta, y decirte: pasará. Todas nos hemos sentido desbordadas. Todas hemos tenido días negros, y otros peores. Todas hemos dudado en algún momento si seríamos capaces. Todas nos hemos preguntado si soportaríamos un día más sin dormir.

Pero te prometo que, cuando dentro de seis años mires atrás, tú también sonreirás. Y comprenderás el verdadero significado de calidad de vida.

PD: Ojalá hubieras leído esta otra entrada cuando la publiqué, creo que te habría ayudado 😉

vanesa

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17 Comments
Fátima 4 Febrero, 2017 at 16:15 contestar

¡No lo podrías haber explicado mejor!

Almudena 4 Febrero, 2017 at 16:28 contestar

De todo lo que he leído sobre este tema, porque sinceramente a pesar de no ser madre, de tampoco se si lo seré. Pero si he visto una falta de respeto hacia Samanta por una opinión. Porque cada una somos un mundo y te doy mi felicitación por tu texto. Creo que de todo lo que he leído es la mejor. Felicidades.

NITA 5 Febrero, 2017 at 08:21 contestar

Precioso texto. Mis primeros dos años también fueron muy duros y mi cuerpo también cambió a peor. Pero 7 años después no me arrepiento de nada. Volvería a repetir mi vida. Tengo tres hijos maravillosos y sé que esta señora más adelante cambiará sus palabras. …

La Moleskine de Mamá 5 Febrero, 2017 at 16:39 contestar

Me encanta tus post! Yo creo que se pierde mucho con la maternidad pero de ganan momentos de una felicidad única. Sinceramente a mí me escandalizo más la reacción talibanes de otras mujeres, que las declaraciones mismas de Samantha. Cómo tu, yo creo que ella está como todas nos hemos sentido, agobiadisima, incluso hasta harta y sintiendo que no puede con ello. Pero como dices, eso pasara ya pesar del cansancio que nunca termina, le das paso a la felicidad.

Raquel 5 Febrero, 2017 at 17:32 contestar

De acuerdo con tus palabras. Mis niñas se llevan dos años, por lo que esos dos años fuern cuatro. Ahora empezamos a ver la luz; a no tener que salir con media casa. Aun asi no bajamos la guardia, ya que son otros obstaculos los que nos tocan ahora: peleas por un juguete, por estar con uno de nosotros, por que ordenen, por que la mayor de 6 años hagan bien sus controles.
Creo que ser padre es un trabajo que nunca acaba y en el que te has de ir adaptando. Por suerte tras esos primeros años puedes dormir mas.

Feli Segura 5 Febrero, 2017 at 18:03 contestar

Creo que Samanta no es la única que piensa eso de la maternidad, y es verdad, que como dices, a veces puede desbordarte todo. Cada niño es diferente, cada madre es diferente y no todas actuamos igual ante las mismas circunstancias. Y es cierto, no estás preparada para la maternidad. Por mucho que te digan, hasta que no la vives, no sabes como afrontar cada situación. Mi hija tiene ahora 3 años y la verdad es que ha habido días que me he desesperado. Ahora ya tal vez menos, porque ya voy cambiando yo y también ella va entendiendo más. Pero sin duda, repetiría todo otra vez. Besos

Aprendemos con mamá 5 Febrero, 2017 at 23:05 contestar

Es que yo creo que siendo madres tendríamos que tener empatía y hablar para ayudar y apoyar no para machacar. Las mamás también tenemos etapas en las que tenemos ansiedad o que nos sentimos deprimidas, porque ser madre es agotador y peor aún si no se cuenta con la ayuda necesaria que es el caso de muchas. Bravo por ese post tan tierno y sincero. Un beso

Dolores Figueroa Gonzalez 6 Febrero, 2017 at 08:14 contestar

Muy bonito Vanesa, y que bien expresado!

Maribel Requena Varon 6 Febrero, 2017 at 13:38 contestar

Hola Vanesa!! Totalmente de acuerdo…tengo dos niños y he pasado exactamente por lo mismo, los años más duros de mi vida sin duda, pero con las emociones más bonitas de mi vida también.
Hay que adaptarse simplemente; no es que pierdas calidad de vida, es que pierdes la vida que tenías, pero eso lo sabemos todos antes de tener niños, ¿no? ¡Se trata de disfrutar esta nueva etapa como te viene y con las circunstancias que te toquen!
¡Precioso el artículo!

Bitacoras.com 7 Febrero, 2017 at 12:08 contestar

Información Bitacoras.com

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Núria 7 Febrero, 2017 at 16:07 contestar

Muy bien explicado. Los primeros años son los más duros. Después, todo va pasando, y al final, los recuerdos que quedan son los más bonitos!

Gloria Miguelez 7 Febrero, 2017 at 19:00 contestar

Me ha encantado la sencillez con la que has expresado lo que creo que todas las madres hemos pasado y más teniendo dos niños. La maternidad tiene sus momentos duros pero tal y como has dicho tiene muchas y numerosas compensaciones . Yo no cambiaria nada de lo que he vivido porque creo que mis hijas me han hecho crecer como persona y ser mejor.

Laura 8 Febrero, 2017 at 15:14 contestar

Felicidades, de todo lo que he leído eres una de las que más respeto ha mostrado por una opinión, personal y respetable como la que más. Yo creo que Samanta es simplemente una madre primeriza, de dos….que también cuenta. Y que está desbordada, como nos pasó a todas y la que diga lo contrario miente…..solo necesita apoyo, paciencia (muuuucha) y tiempo….todo pasa 😉

Mariajesús Tobío 22 Febrero, 2017 at 10:49 contestar

!Qué bien que alguien lo diga así como lo has hecho tú!

Yo soy mamá de dos niñas. Se llevan 17 meses. Ahora la mayor tiene cuatro y la pequeña va a cumplir tres el mes que viene.

El primer embarazo (a mis 40) casi me puede física y psicológicamente hablando.

Los años que he pasado con ellas, hasta ahora, han sido durísimos.

Yo quise tener dos niñas. Y tenerlas seguidas.

Mi marido me ha oído decir, muuuuchas veces “si llego a saber lo que era tener a dos seguidas no lo hubiera hecho” (aunque creo que sí lo hubiera hecho de todas formas).

O también eso de que “si tienes hijos deseados y estás hasta el moño, no quiero imaginarme lo que puede suponer en la vida de una persona tener un hijo no-deseado”.

También soy de las que digo que la maternidad no es lo mejor que me ha pasado en la vida. Aunque no quisiera morirme sin haberla probado. Y pude hacerlo.

Cuando mi marido supo de Samanta Villar, creo que vio-el-cielo porque pensó que “había más como yo”.
Y como mi marido, toda la sociedad.

Está muy bien que una mujer, y madre, rompa el estigma de la maternidad, PORQUE AYUDA A PONERLA EN VALOR y que todos sepan lo que esto supone.

Ayuda a que todo el mundo-mundial sepa del enorme esfuerzo impagable con dinero, que esto supone.

Ayuda a poner en valor a todas las mujeres (las que son madres y las que no lo son, cada una por sus méritos, por sus circunstancias y por sus decisiones).

Porque sí, está muy bien que madre haya más que una. Pero aunque así sea, seguro que todas se esfuerzan de esa manera. Y todas han aportado algo muy importante en la vida de esa personita nueva.

Y está súper-bien, leer todo lo que has escrito porque ahora mismo, en este mismo momento, hay muchas mamás que lo están pasando francamente-mal, con motivo de sus hijos.

Y lo mejor que pueden escuchar es esa comprensión dulce y serena que tú has manifestado en este precioso y respetuoso artículo.

MUCHAS GRACIAS POR HABERLO DICHO ASÍ.

helenriberas 23 Febrero, 2017 at 00:34 contestar

Muy bueno tu post, Yo creo que si que se la ha machacado mucho, pero es que no lo ha dicho con las palabras apropiadas ni de la forma apropiada. Tal vez todas nos hemos sentido como ellas alguna vez, y se nos ha pasado por la cabeza lo bien que estábamos antes, pero son momentos en el que nos desborda todo, por suerte todo se pasa a los cinco minutos.

Raquel 23 Marzo, 2017 at 17:33 contestar

Es lógico que en algún momento de tensión y agotamiento cualquiera recuerde cómo era su vida antes de tener hijos, creo que todos lo hemos hecho, y no por ello queremos menos a nuestros hijos ni somos peores padres que el resto. Es totalmente comprensible ese tipo de pensamiento puntual y has dado tu opinión de una forma muy respetuosa y brillante.

Palojm 1 Junio, 2017 at 23:46 contestar

Mamá de un niño de 3 y una bebé de 15 meses y casi todos los días de mi maternidad me pregunto si realmente valgo para ello. Mi mayor es un niño muy difícil y me lo pone complicado desde la apertura de ojos hasta su cierre. La peque aún es demasiado peque . Me desesperan, me absorben…pero un abrazo, un beso , su complicidad (cuando no se pegan) no se puede comparar a nada. Dormiré con ellos hasta que me echen de su cama algún día, espero que muy lejano.

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