maternidad emigrantes
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La fortuna de vivir en España

Unos días antes de irme de vacaciones fui al todoacien chino de mi barrio a comprar folios; generalmente evito este tipo de eatablecimientos, pues la calidad de los productos es pésima, pero los folios eran para que pintara centollito, con lo que me daba igual que fueran como papel de fumar.

Al ir a pagar me fijé en que la chica, una chinita de veintipico años, lucía una hermosa barriguita redonda de embarazada, por lo que la felicité y le deseé que todo fuera muy bien, lo cual me agradeció sonrojada.

Ayer volví de nuevo a comprar papel cebolla, y me encontré que ya no había bombo, y que tenían una sillita con una niñita preciosa, sin duda su bebé.

Camino a casa  me puse a pensar en que es su tercera hija, pues la había visto en el parque y otros lugares con otras dos niñas, y que quizás en su país nunca se podrían permitir mantener a 3 hijos.

Y entonces caí en la cuenta. En su país no podría tener 3 hijos, porque es ilegal. Para más inri ha tenido tres niñas, algo que allí, por lo que dicen, debe ser el colmo de los males. Recordé entonces una noticia reciente sobre una mujer embarazada de 7 meses a la que habían forzado a abortar porque ya tenía un hijo.

Me estremecí pensando en la terrible situación que viven estas mujeres, que no sólo se ven forzadas a renunciar a tener más hijos, sino que deben vivir con auténtico terror la posibilidad de un embarazado no buscado, que se ven obligadas a abortar hijos que en muchos casos desearán, y que en casos extremos como este último que ha saltado a los medios sufren el asesinato de sus bebés.

No puedo ni imaginarme lo horrible que tiene que ser vivir algo así, pero sin llegar a casos tan extremos, tener la certeza de que no tienes posibilidad de tener más hijos por mucho que lo desees, y sobre todo tener que evitar ese segundo embarazo o acabar con él contra tu voluntad si se produce me parece verdaderamente terrible.  Creo que vivir en esa situación me causaría una oleada constante de sentimientos terriblemente negativos: tristeza, desesperación, angustia, terror, rabia… 

Desde ese día he aflojado un poquito mi particular boicot. Sigo pensando que los productos que venden son malos. Sigo pensando que gracias a un agujero en nuestras legislaciones han acabado con muchos negocios locales que vendían productos nacionales. Pero el que gracias a estos negocios tantas mujeres estén conociendo una nueva vida llena de luz y esperanza… no se a vosotros, a mí me ha ablandado un poquito el corazón.

15 Comentarios

  1. Una cosa es apoyar el pequeño negocio y el producto nacional y otra cosa el boicot jeje Yo tampoco soy asidua de este tipo de comercio salvo para cosas puntuales que me importa poco la calidad. Son muy trabajadores y personas muy humildes, se merecen esa oportunidad.

    Un abrazo

    1. Bueno, boicot de no comprar, que por lo demás son gente que me caen genial, solo que creo que se está permitiendo que vendan productos que si pasaran los debidos controles no estarían en las tiendas… Pero por lo demás, los que yo he conocido son todos muy majos y trabajadores, que una cosa no tiene que ver con otra 😉

  2. Yo también vi el caso que comentas y es una atrocidad. El sufrimiento de esas madres debe ser algo inasumible, yo no puedo ni imaginármelo, pero así sucede con gran parte de la inmigración, la situación en sus países es verdaderamente lamentable donde los derechos humanos son apenas existentes

  3. Es muy triste, hay que diferenciar que la mayoría de los inmigrantes solo buscan una vida mejor, y que vienen de países donde no se vive ni de lejos como aquí. Como esposa de inmigrante, soy muy defensora de este tipo de inmigración, pero a la vez muy critica con el otro tipo, el que le da mala imagen al inmigrante.

    1. Hola Lianxio, estoy muy de acuerdo contigo. Yo también soy muy critica con la inmigración ilegal, pero no con las personas, sino con quienes con su forma irresponsable de actuar realizan un efecto llamada y transmiten la sensación de que aquí vivirán mejor. Al final pasan de una mala situación a otra mala situación, y eso no creo que sea bueno para nadie. Ojalá hubiera una buena solución para esta gente, nadie merece pasar tantas penurias emigrando para nada.
      ¡Gracias por comentar!

  4. Un tema difícil. En mi barrio hay un negocio de alimentación que lleva un pareja china con sus dos hijas, ya adolescentes. Son personas serias, que atienden muy bien y con productos de marcas conocidas. El negocio va bien y la gente del barrio compra allí con confianza. Son buenas personas que se fueron de sus países para intentar tener un futuro mejor que ofrecer a sus hijas. Quién sabe, ¿tendremos nosotros que hacerlo en algún momento?

    1. Bueno, si fuera el caso te puedo decir que tendrían en mí clienta segura. De hecho yo antes les compraba bastante, dejé de comprar como digo por la pésima calidad de los productos. Pero siempre que iba con alguno que se me había roto el primer día, o que no funcionaba, me lo cambiaban sin ningún problema.
      Muchos tendremos que irnos, seguro… y ojalá nos vaya tan bien como a ellos.
      Un abrazo guapa, gracias por pasarte!

  5. Si te soy sincera, no había pensado en la otra parte. Estamos tan centrados en pensar en nuestras cosas, que muchas veces olvidamos que otras personas que emigran a España lo hacen porque hay más libertades para ellas mismas y sus familias. Bonito artículo, señorita.

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