Maternidad

La Orquídea Dichosa


Siempre se me han dado mal las plantas. Por algún motivo que desconozco, mi cerebro las procesa como parte del mobiliario, como si no fueran un ser vivo con necesidad de atenciones. Así que durante mi adolescencia, año tras año, cuando mis padres me dejaban sola en casa más de 3 días, a la vuelta siempre tocaba bronca por olvidarme de regar las plantas.

Pasados los años, alcanzada la independencia, mi absoluta incapacidad para cuidar plantas quedó patente tras dejar morir la primera que me regalaron, y mantener siempre al borde de la muerte (bien por falta, bien por exceso de agua) a la segunda.

Y llega el nacimiento de mi niño, y como no podía ser menos, recibo un montón de flores en el hospital, entre las que se encontraban tres orquídeas. Cuando llegamos a casa las repartimos por el salón, y mientras las admiraba, junto con otra que me había regalado mi amor apenas un mes antes, pensé… “pobrecillas, con lo bonitas que son…. morirán todas, si antes no me acordaba de regarlas, ahora con el niño más que me olvidaré de ellas“.

 

Al cabo de quince días comenzaron a caerles las flores a todas, a pesar de mis vanos intentos por tratarlas bien… pero como siempre, o demasiada agua o demasiado escasa; está visto que no conozco la medida en cuestión de regar plantas.

Para evitar semejante planticidio, decidí sacarlas todas a la terraza, pensando que con la luz que recibirían sería más facil que sobrevivieran. Consciente de que me olvidaría durante semanas de regarlas, probé a ponerlas todas con su maceta de plástico dentro de botes con agua, para que al menos tuvieran agua disponible… Pasados unos meses, una había muerto, otra dudaba si seguirle los pasos, otra simplemente sobrevivía, y la cuarta…. ¡la cuarta florecía de nuevo!

Os podeis imaginar mi sorpresa ante tal evento. “Esta es masoca“, pensé. Pero me sentí orgullosa de que por fín una planta fuera feliz en mi casa.

 

Pasaron los meses, y con las fluctuaciones de temperaturas de mi terraza (del frío más helado al calor más tropical en cuestión de horas, en función de la temperatura exterior, encencido de la calefacción, uso de la secadora, etc.) mi orquídea sacaba flores o las dejaba morir, en función del clima dominante. Pero su aspecto siempre vivo, repleto de ramas nuevas, brotes, raíces frescas…. dejaba claro que no podría estar en mejores condiciones.

La Orquidea Dichosa

En el último mes, en un alarde de felicidad, ha decidido tirar la casa por la ventana y vestirse de flores de arriba a abajo.  Y yo, viéndola a ella tan florida y hermosa, me he dado cuenta de que no es que sea masoca, es que  simplemente es dichosa.

A mi orquídea le da igual que haga frío o calor, que le sobre el agua o le falte durante días, que el ambiente esté seco o húmedo, que me acerque a mirar como está o me olvide de ella durante semanas… le da exactamente igual, ella ha decidido ponerse el mundo por montera, no dejar que nadie interfiera en su existencia, y ser feliz a su manera, que es mostrando sus tallos bien verdes y sus flores bien hermosas.

Curiosamente, la orquídea que simplemente sobrevivía es de la misma especie que mi orquídea dichosa, y ayer me dí cuenta de que tiene unos cuantos capullos a punto de convertirse en flor. Sospecho que al ver a su hermana tan feliz le ha picado un poco el gusanillo de la envidia, y se ha dado cuenta, viendo a su hermana la dichosa, de que para ser feliz solamente hay que querer serlo.

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23 Comentarios

  • Responder
    Mother Goose
    9 febrero, 2011 at 09:26

    Cierto es que es todo proponerselo, unas veces resulta más complicado que otras, pero chica, sólo se vive una vez, y ademas a nosotras ahora nos sobran motivos para ser felices.
    Oye, igual tu planta se ha contagiado de ti, no lo has pensado??

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    La Vanesa (una madre como tú)
    26 enero, 2012 at 01:37

    Mother Goose, toda la razón, más motivos no podríamos tener.
    Sobre mi orquídea… no se yo quién habrá contagiado a quien 😉

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    Reina Ri
    10 agosto, 2012 at 20:18

    Que hermosa esta historia que has compartido, realmente me ha impactado profundamente, muchas gracias por escribirla…

  • Responder
    Reina Ri
    10 agosto, 2012 at 20:20

    Me ha encantado tu historia, tiene mucho significado para mi, mil gracias por compartirla

    • Responder
      La Vanesa (una madre como tú)
      8 octubre, 2012 at 11:43

      Gracias Reina por tus palabras! De vez en cuando me la recuerdo, y es que a veces se nos olvida que en realidad tenemos todo lo que necesitamos… Un beso y bienvenida!

  • Responder
    Anonymous
    17 octubre, 2012 at 19:03

    ¡Hola!
    Me ha hecho mucha gracia tu historia. Creo que tu orquídea ha resistido (si es la de la foto) porque es una orquídea de exterior, más acostumbrada al aire libre y a los cambios de temperatura, etc.
    Las de interior son más delicadas. Pero si pierden las flores no pasa nada, florecen una o dos veces al año. Se le caen las flores, se le seca la vara (que le puedes cortar para que no se vea un palitroque seco) y la riegas cuando veas que las raíces se ponen grises.
    Las orquídeas debes regarlas solamente cuando las raíces se pongan un poco grises (una vez cada 15 días). Introduces la maceta entera dentro de un cubo de agua, para que la turba que tiene se humedezca bien. La dejas unos 5 minutos. La sacas del cubo, dejas que escurra y la pones otra vez en su sitio. Ella va chupando lo que necesita de la turba (son como trocitos de madera).
    Si la riegas por encima (al estilo tradicional), el agua va a escurrir y la turba no se empapará. Si la riegas por debajo (en el platito) las raíces no chuparán. Las raíces de una orquidea son aéreas, por llamarlas de algún modo.
    A la que tengas por florecer verás que le irá saliendo una hojita desde el centro del resto de las hojas y una de las hojas mayores, las de la parte de afuera se irá poniendo amarilla y se caerá. No es que la estés cuidando mal, es normal.
    Espero haberte ayudado. Yo es que soy fan de las plantitas, me dan mucha alegría. Y tengo una igualita a la de tu foto.
    Un saludo y felicidades por el blog, lo encontré de casualidad (buscando temas de orquídeas) y me ha parecido encantador.
    Arminda Granados (Las Palmas de Gran Canaria).

    • Responder
      La Vanesa (una madre como tú)
      9 noviembre, 2012 at 01:04

      Hola Arminda, menuda explicación más completa!! Te agradezco enormemente tus explicaciones, pues he buscado información por internet y no encontré ninguna explicación tan buena y que me dejara tan claro qué hacer.

      Efectivamente, la de la foto es la Orquidea Dichosa. Ha llegado a tener el doble de flores, ¡imagina! Y la “hermana” igual, se han puesto ambas bien floridas… está claro que les gusta la terraza 😉
      La tercera es de las que tú dices, con una vara y las hojas grandes… Gracias por aclararme lo de la hoja, porque precisamente ahora se está poniendo así, y ya me estaba preocupando…
      A mi también me gustan mucho las plantas, ¡¡que conste!! Por eso no entiendo la “desconexión” que tiene mi cerebro con ellas… tengo que hacer verdaderos esfuerzos!! jajajajajaja.

      En fin, un millón de gracias por tu explicación y tus amables palabras, espero que sigas por aquí para cuando llegue la época de floración, que poco falta, y veas lo guapas que están “mis chicas”.
      Un abrazo!

  • Responder
    Loquenadiemedijo
    25 enero, 2013 at 10:29

    Las plantas…mi gran asignatura pendiente, se me dan fatal! Dentro de casa no tengo ( con la excusa de la gata que se las come…jejejeje), pero en dos ventanas si, claro que solo sobreviven las de una ventana y porque en esa cuando llueve se mojan, casualidades de la vida las que sobreviven también fueron un regalo al nacer Bichito y ahí están en la ventana hojando y deshojando a su antojo sin ningún tipo de cuidado.

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    Marta
    19 febrero, 2013 at 21:08

    Pues aquí llego yo, que me gusta curiosear los primeros posts de todos los blogs que sigo, que me gusta ver quién está detrás del blog o del título del blog, y me ha encantado este primer escrito. He leído parte de la explicación de orquídeas de interior y de exterior, y no tenía ni idea de esto. A mí me encantan las orquídeas, y he tenido unas cuantas, pero después de una segunda floración, han caído. Me gusta la metáfora que has dado de que es una valiente, que se ha puesto el mundo por montera, y… Debemos aprender de algunas plantas. No decaer por temperaturas extremas -estados anímicos extremos-, cuidados o no -amor, atención…- y seguir adelante, cueste lo que cueste. Porque lo valemos. Muacs!

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    Psicología para mamás
    11 marzo, 2013 at 21:07

    Tremendamente inspirador! GRACIAS

    • Responder
      Vanesa (una madre como tú)
      17 marzo, 2013 at 03:00

      Gracias a tí!

    • Responder
      Vanesa (una madre como tú) Flor
      4 abril, 2013 at 21:44

      ¡Muchas gracias! Viniendo de tí es un piropazo :)))

  • Responder
    Anónimo
    2 abril, 2013 at 13:43

    ¡Hola y mil gracias por tan maravilloso escrito! Ya te lo dije en Twitter, pero quería dejar mi impresión aquí. Realmente es una de las metáforas más emocionantes que he leído últimamente, y además me he sentido muy identificada con la historia. Yo tampoco he tenido nunca mano con las plantas, aunque me encantan. Mi problema es la excesiva atención, las ahogo, literalmente, en agua. Hasta que un día mis abuelos me regalaron una de las que salen de un bulbo, con un par de hojas y voilà! Esa sí me sobrevivió… y floreció año tras año en mayo. Al igual que tú me di cuenta de que simplemente se había adaptado a mí, y reflexioné sobre la importancia de salir adelante con los recursos que tenemos, de vivir sin más. La última vez que floreció fue en mayo de 2008, cuando nació mi primer hijo. Y no volvió a hacerlo tras la muerte de mi abuelo, tan solo cuatro meses después. Mi abuelo, al igual que la planta, era un luchador y la persona más asertiva que he conocido. Hasta el fin.
    Soy La Morada de Nieves. @aromsevein Y ya te sigo diariamente. 😉

    • Responder
      Vanesa (una madre como tú) Flor
      4 abril, 2013 at 21:43

      guau, qué comentario más bonito!!! Qué bonito, de verdad, qué inspirador, gracias por compartirlo :*

  • Responder
    La Gallina Pintaditta
    5 abril, 2013 at 10:28

    Dicho de ser parte de vuestra. Un beso

  • Responder
    Arya Gonzalez
    27 abril, 2013 at 08:18

    Curiosamente, parece como si este post lo hubiera escrito yo. Cuando cumpli 40 años me regalaron una orquidea. Siempre he asesinado todas las plantas que han caido en mis manos. Pero esta, sorprendentemente, sobrevivió. Y no solo eso, sino que meses después de haber perdido las flores, comenzaron a brotar más. Ese mes supe que me había quedado embarazada. Sigue viva y sigue dando flores cada cierto tiempo, aunque la he cambiado de lugar varias veces, a ella parece no importarle. Y vuelvo a estar embarazada y ha vuelto a florecer.

    • Responder
      Vanesa (una madre como tú) Flor
      27 abril, 2013 at 08:21

      ¡Qué pasada! Me has dejado flipada, ¿habrá algo que no sabemos de las orquídeas? ¡Las mías siempre florecen para el cumple de mi niño!

  • Responder
    Bego
    3 mayo, 2013 at 15:35

    Hola,

    Yo te sigo desde hace un mes y medio más o menos que te descubrí, pero no había leído esta entrada que ahora es descubierto por Nieves de la Morada de Nieves.

    Sentía mucha curiosidad por saber el por qué de tu nombre y ahora ya lo sé y me ha parecido una historia preciosa.

    Yo también soy muy mala con las plantas y las flores y eso que me encanta pero no tengo mano. Ahora tal vez compre una orquídea por si tengo suerte.

    Un saludo

  • Responder
    Letty
    3 noviembre, 2013 at 17:00

    Verdaderamente esta muchacha no sabe mucho de plantas pero tiene alma de escritora. A mi me sucede perecido a ti, pero con las violetas tengo una lucha con ellas tremenda.
    Cuando leia todo lo escrito me vino a la mente unas palabras de Pablo cuando dijo : Yo plante , Apolo regó , pero el crecimiento lo da Dios. Y es que definitivamente solo Dios hace crecer, agradécele a Dios por tu planta que creció. Cada cual en su tiempo, porque Dios tiene un tiempo para todo.
    Muchas bendiciones a todas.

  • Responder
    Isabel
    21 febrero, 2016 at 17:03

    jajajajaja….ahora entiendo de dónde viene el nombre ¿¿?? No podía ser de otra forma! Bonita historia!

    • Responder
      Vanesa {Una madre como tú}
      23 febrero, 2016 at 20:44

      ¡Gracias guapa!

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