Maternidad

Pediatras echados a perder

Pediatras echados a perder

El sábado pasado llevé al peque al pediatra de atención primaria de urgencias. Lleva ya más de una semana con una tos horrenda, con fiebre que llegó a dispararse a 39,5 y que no bajaba. El martes su pediatra le había recetado  antibióticos y un jarabe, el jueves ya no tenía fiebre, pero la tos ha ido a peor y el viernes pasó muy mala noche, así que el sábado decidí que era mejor que lo vieran de nuevo.

El pediatra, según le expliqué el motivo de la visita, comenzó a reñirme. Que el niño estaba estupendo, ya se le veía (el peque no paraba), que había que dejar actuar al jarabe, que hay que ver, que las urgencias son para otra cosa… pero en cuanto comenzó a auscultar al peque se calló.

A este pediatra se le conoce en la ciudad por lo desagradable que es. Todo el mundo trata de evitarlo, muchos nos hemos cambiado de centro para no tenerlo de pediatra de cabecera, y parece ser que le llueven las quejas por la forma de tratar a los padres, con despotismo y faltas de respeto.

Como digo, dejó de reprenderme tan pronto le escuchó el pecho, y lo auscultó muy detenidamente. Me explicó que tenía un pitido y que le iba a cambiar el jarabe. Me explicó cómo y por dónde darle palmadas cuando tosiera para ayudarle a desprender el moco. Me insistió en que lo hiciera, que lo vigilara, que le diera mucha agua y fuera puntual con el jarabe, y que si hoy no estaba mejor (ayer fue festivo aquí) lo llevara a su pediatra.

Como cuando no está nuestra pediatra tenemos que ir a éste, habrá visto al peque unas 4 veces. De su forma de revisarlo y sus explicaciones deduzco que es un buen pediatra. Es metódico y se toma el tiempo necesario. Además, por algún motivo que desconozco al peque no le ha dado nunca miedo… excepto un día que se puso a gritos.

Así que no puedo evitar preguntarme cómo alguien que hace una carrera como medicina, que es 100% vocacional, que luego hace un MIR, sufre contratos de mierda (aquí en Galicia es así), aprueba una oposición dificilísima (las del SERGAS son de las peores), y finalmente consigue una plaza en atención primaria… es decir, alguien que ha alcanzado el “cielo laboral” en su trabajo soñado… no entiendo cómo puede acabar así.

Debería estar en la gloria, en un puesto por el que muchos matarían, con turno fijo de mañana y sólo un sábado cada ¿dos meses?. Sin embargo está amargado, te recibe con mala cara, el trato es despótico siempre, y sólo cuando ve que la cosa es en serio (como en este caso) cambia el tono y sale el buen pediatra que hay en él.

Así que no lo entiendo, y me encantaría encontrarme con el chico que fue, el que decidió estudiar medicina, el que quiso ser pediatra para atender a los niños, y preguntarle…

¿Por qué alguien se convierte en un energúmeno déspota y deja de hacer bien su trabajo? ¿qué pasa en su cabeza, en su vida para tirar por tierra de este modo su sueño y su esfuerzo?

¿En qué momento se olvidó de los niños?

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25 comentarios
Bitacoras.com 25 junio, 2013 at 09:04 contestar

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: El sábado pasado llevé al peque al pediatra de atención primaria de urgencias. Lleva ya más de una semana con una tos horrenda, con fiebre que llegó a dispararse a 39,5 y que no bajaba. El martes su pediatra le había re……

Cristina 25 junio, 2013 at 09:27 contestar

La verdad es que es una pena cuando te encuentras profesionales así. A mí la pediatra que me asignaron en la SS cuando nació mi hijo no me gustó nada porque ante mis dudas de madre primeriza me trataba como si fuera tonta. Tan mala era la relación que me hice un seguro privado y dí con una buena pediatra. Cuando por circunstancias tuve que dejar el privado pedí un cambio de pediatra en la SS a una que me recomendaron y ahora estoy muy contenta con el trato y la rapidez del servicio. ¡Cómo cambia la película según el médico! Suerte que no es el tuyo habitual. Besos

Alejandra Villaverde 25 junio, 2013 at 07:44 contestar

Quizás nones pediatra vocacional, iba para otra especialidad y se tuvo que conformar con Pediatría, no todo el que hace medicina acaba en la especialidad que le gustaría desarrollar. Y como bien dices años de MIR, oposiciones y contratos de muerda le amargan el carácter s más de uno.

Es una pena lo que comentas en el post… Lo ideal sería que todos los pediatras pudiéramos visitar con una sonrisa a los cientos de niños q visitamos cada semana. Y es una pena, pero somos humanos. Y como humanos nos afecta nuestra vida personal… No quiero justificarle, pq médicos tontos también existen y muchos, pero es difíl juzgar sin tener todas las piezasdl puzzle… Quizá a ese hombre lo abandonó su mujer, o se le murió un hijo o tiene q cuidar a su padre enfermo…
La realidad personal de cada uno nos configura también como profesionales… incluso las madres llegamos a perder la paciencia con nuestros hijos y son lo que más queremos en el mundo!
Pues eso, que quizá es simplemente un médico que lo tiene todo y se olvidó de su vocación… o tal vez no.

Arya Gonzalez 25 junio, 2013 at 08:43 contestar

Creo que lo más importante es que es buen pediatra. Debe tener razones para ser así de maleducado. Quizá su vida personal es una mierda. Pero si, es una lástima. De todas formas, me recuerda la historia del director de orquesta que llega a un nuevo trabajo y hay un trompetista malísimo. Nada más acabar el primer día, le dice al gerente que eche a ese trompetista y que contrate uno nuevo. El gerente le dice que no pueden hacer eso, que es una persona excelente, padre de familia y que todo el mundo le quiere. Pues bien (dice el director) quiero que me traigas a un hijo de p..pero que toque bien la trompeta. En algunas ocasiones, prefiero un borde que sea buen profesional que un amor de persona que sea incompetente.
No siempre se puede tener todo 🙂

Patch 25 junio, 2013 at 11:53 contestar

Buf, es que lo de los pediatras es de traca, hay cada uno por ahí… Yo por suerte tengo una pediatra que es toda maja y nos cuida guay pero alguna vez que he ido a urgencias, encima tiens que pedir perdón por molestarles…

Sofia Esther Ruiz Garcia 25 junio, 2013 at 10:24 contestar

Creo que no debes preocuparte si hace bien su trabajo. Lo importante es que cure a tu hijo. No lo simpático o antipático que sea.

La mama de V 25 junio, 2013 at 12:38 contestar

Ay, cuántas malas expeiencias he tenido yo en mi centro de salud con los pediatras y los funcionarios… Y es que a veces en la seguridad social parece que te hacen un favor por atenderte ¡señores que cada mes se va un buen dinero de mi nómina para pagar ese servicio! Más que un seguro privado. Así que si quiero ir porque mi niña tiene tos o le pica un pie, voy, y me explican las veces que haga falta como funciona la fiebre en un bebé, o qué signos son alarmantes y qué signos no. Tengo todo el derecho del mundo a querer prevenir algo que podría ser peor si no se pilla a tiempo, porque yo no soy médico, y no sé cuándo es grave o cuándo no ¡es que para eso están ellos!

Eso sí, por lo menos en mi centro de salud, para meterse con un modelo de crianza o con dónde duerme o deja de dormir la niña, siempre tienen tiempo, sin que nadie les pregunte… 🙁

Cosica María 25 junio, 2013 at 12:40 contestar

Me ha encantado tu entrada, hace 2 semanas me hice la pregunta contraria, qué motiva a un profesional después de más de 30 años de trabajo a realizarlo con tanto cariño y simpatía, sin perder la profesionalidad…???

La lonely mamá 25 junio, 2013 at 12:52 contestar

Solo comentarte que el hecho de tener un trabajo no significa que el trabajador esté encantado para el resto de su vida.

Normalmente uno lo coje con mucho cariño y alegría. Trabajo nuevo! Sueldo aceptable! La-la, Li-li.

Pero pasa el tiempo y no te mueves de donde estás. A veces tus jefes no te gustan y ves la organización por dentro y piensas que podría mejorar o hacerse de otra manera pero no te hacen ni caso.

O tu vida personal no es la mejor porque hay problemas y uno acaba repercutiendolo en su vida profesional o…

Simplemente ese es su caracter que se queja de todo.

Lo importante es que -a pesar de su mal carácter- hace bien su trabajo y es concienzudo.

Cuando voy a mi médico de cabecera se queja más ella que yo de la salud. Aún así me parece una gran profesional por lo que sigo con ella.

Y que conste que no conozco a esa persona ni el caso.

Pepi Gutierrez Soriano 25 junio, 2013 at 12:34 contestar

Yo he cambiado las mías de pediatra!! Haber k tal..

mOOntsEsteban 25 junio, 2013 at 14:42 contestar

¡Puff! Por lo que veo esto es una lotería ¡qué lata!
Es verdad que algunas veces nos podemos asustar sin motivo pero si vamos al médico es pq algo no va bien, …pero hay tanto de que hablar del tema de la sanidad que mejor no empezar a destapar la caja de los truenos.

Un beso,

El rincón de Mixka 25 junio, 2013 at 15:04 contestar

Hola guapa!!

Pues como te iba diciendo… 😛

El pediatra que tenía antes mi peque se limitaba a suministrar o mejor dicho, prescribir suero fisiológico a diestro y a siniestro. ¿Conjuntivitis? Suero ¿Catarro? Suero ¿Gripazo? suero… Y no estaría nada mal, de no ser porque el niño se medio ahogaba y hasta tres veces terminamos en urgencias saliendo con VENTOLÍN.

El niño tampoco tenía fimosis… no!!! Que va… No tenía. El mes pasado por fin, después de un año de espera, le intervinieron.

Pero lo gordo, lo que me quema la chistera son los cuatro años que le estuve dando la murga con que el niño torcía el ojo, “Éstas madres prematuras!!!”… Nuevamente consulta, el niño tuerce el ojo… Ni puñetero caso. Hasta que al final, mi suegra (que es un cielo, dicho sea de paso) que trabajo en un reconocido hospital de Madrid, me consiguió una cita allí en la división oftálmica. Allí me dijeron que cómo se le había diagnosticado ese estrabismo al niño antes… Y claro, se te queda una cara de gilipollas que te puedes imaginar.

Por supuesto pensaba poner una reclamación. Con un informe en la mano. Pedir el historial médico del niño y presentar las dos cosas, su historial junto con mi informe de madre chalada… Pero la verdad es que lo que quiero es que mi hijo esté bien. Que le corrijan el problema y decidí no encabronarme más. Porque no sé si vale la pena.

Quizá si todas hiciéramos lo propio otro gallo cantaría y seguramente hice mal en no proceder, pero es que una está tan cansada de luchar contracorriente… (Me da casi para un post, jajajajajja)

Un besote!!

Marta 25 junio, 2013 at 15:21 contestar

Este tema me saca mucho de mis casillas. En mi familia, todos los pediatras son vocacionales, y tan sólo de ver a mi padre, como es y ha sido con los niños, y no entiendo como alguien puede no gustarle. Sé que él trabajó duro para ser pediatra, y es el mejor en donde ha estado.
Ahora, me toca sufrir a una pediatra en la SS que no le llega ni a la suela. Y la única empatia que tiene con los niños es ponerle un sello en la mano al acabar…

mamaprematura 25 junio, 2013 at 17:50 contestar

La verdad es que es una pena, yo creo que tengo una suerte tremenda porque tanto el de atención primaria como el de prematuros son gniales. Y eso tranquiliza a los papas mucho. Ánimo y a ver s cambia la cosa!!!

Mamá. ¿tienes un blog? 25 junio, 2013 at 16:16 contestar

Yo he tenido muy malas experiencias con los médicos, (últimamente un día tras otro), hace unos cuántos años, llevé al niño al médico de guardia como 4 veces, en un mismo día, según la doctora no tenía nada, al final me lo llevé al hospital ¿sabes en que se convirtió ese "no tiene nada"? en 3 días ingresado en un hospital. Y hace cosa de 8 meses un traumatólogo me dijo: "el dolor es presunto como un asesino", te lo juro, me dejó sin palabras y lo tengo clavado. Pues esa "presunción de dolor" es la que ha mandado a mi hijo a reposo hasta pasada la adolescencia (tiene 10 años recien cumplidos) y a un 35% de discapacidad.

desblogger 25 junio, 2013 at 18:52 contestar

Toda la razon del mundo, ya te conte en su dia , que mi bebe con mes y medio estuvo muy malito por una infencion de orina. Yo como madre primeriza y postpartica, acudi durante una semana dia si y dia tambien a la despota de su pediatra de entonces y cuando le explicaba una y otra vez los sintomas y le decia que lo veia mal. Su respuesta fue:”Creo que tu lo miras demasiado”, dos dias despues lo lleve a urgencias del hospital,analisis de orina y positivo, antibiotico y dos semanas de ingreso.Ni que decir tiene que en seguida cambie de pediatra, despues me entere que se fue un año con Medicos sin fronteras, espero que vuelva con la vocacion reactivada y aprenda a escuchar a las madres.
Gran post y espero que ya este mejor.
Un besazo

Pilar Díaz Pernas 25 junio, 2013 at 21:56 contestar

Buenas tardes. Soy Pediatra de un Centro de Salud de la Comunidad de Madrid. Tengo 33 años, una niña de 1 año y medio y un turno de 14 a 21 horas que, afortunadamente, he podido reducir. Las consultas de Urgencias son nuestro caballo de batalla. Todos los padres se preocupan por sus hijos, pero ir al médico “cuando me de la gana porque mis hijos son lo más importante” supone una sobrecarga de trabajo innecesaria (la mayoria de procesos pueden demorar 24 horas en diagnosticarse en una consulta con cita)que repercute en la calidad del trabajo. Cuando tienes que ver niños cada 3 ó 4 minutos os aseguro que se te pueden pasar muchas cosas importantes, vas con prisa, no auscultas con el mismo cuidado, no valoras todas las posibilidades…Se te tuerce el gesto, porque si, porque somos humanos, porque nos gusta nuestro trabajo pero nos gusta hacerlo bien. Y repetar el funcionamiento de citas de las consultas facilita mucho este trabajo. Hay padres primerizos que vienen ante el minimo sintoma, y que van aprendiendo poco a poco qué es urgente y qué no. Pero también hay padres que no lo aprenden nunca. La Sanidad es un derecho pero también es nuestro oficio, respetar este funcionamiento significa respetar nuestro trabajo, no somos un buffet libre, somos personas.

Patricia Vera García 25 junio, 2013 at 20:41 contestar

Y sobre todo lo peor es que trata con niños y para eso hay que ser dulce y paciente

Tamara Antona Jimeno 26 junio, 2013 at 07:15 contestar

Esto debe pasar habitualmente: en nuestro centro de salud hay dos pediatras que son lo peor. El primero que me tocó me estuvo hablando de la muerte súbita del lactante y de los casos que había tenido O_O y otra doctora me mandó al nefrólogo porque H llevaba tres semanas tosiendo (la nefróloga cuando le dije xq iba alucinó, claro). Y por cierto, los dos piezas encima bastante bordes y muy sobradetes.

María (La Libreta de Mamá) 26 junio, 2013 at 09:50 contestar

Madremia..que tema has tocao!! Esto de los pediatras es increible!! Yo que he visitado bastantes, me he encontrado de todo!! Tuve muy mala suerte con mi pediatra, de la que la gente hablaba bien, pero era muy seca y muy seria y trataba a los niños con mucha distancia…No se porque con nosotros encima acertaba poco, me pasé meses llendo porque la niña no comía y tenía muchos gases, rechazaba pecho y biberon y sólo comia dormida, ella se limitaba a reirse y decir que eso no lo había visto en su vida y que si era la primera….Al final fui por privado y resultó que la niña tenía IPLV y eso le había provocado reflujo y esofagitis, con 4 meses!!! Lo dejé pasar porque no la veía mala profesional, pero a los 12 meses fui de nuevo con problemas de retraso psicomotor, no reponder al nombre..Y nos ignoró por completo. Así que pedimos opinion a otro pediatra que nos mandó de cabeza a at. temprana. Y aún con los informes de at. temprana la mujer decía que la niña no tenía nada y encima se reia como si estuviesemos locos!! así que, decidimos cambiar de pediatra pero por suerte se jubiló y ya no hemos tenido que tratarla más!! Es una pena como dices que un trabajo tan vocacional se haga con tan poca gana..Una pena!!

Mami Entrecharcos 26 junio, 2013 at 17:19 contestar

Me ha encantado tu entrada! El tema pediatras da tanto para hablar, yo ya me tenido que pasar por 5 pediatras diferentes en el añito de vida de mi hija, y la primera era todo un amor, pero los otros 4 siguientes… a cual peor!! no entiendo como pueden ser así cuando sabes que es un tipo de médico que sus pacientes son mucho más sensibles que una persona adulta, por que las cosas como son, si una persona mayorcita va al médico y se encuentra con un idioto, pues te fastidia y ya, como mucho le puedes soltar alguna cosa, pero con los peques?? Y con los padre que van por que estan preocupados, y que esperan comprensión y ayuda. DE verdad que no lo entiendo…

Miriam Vanesa Fernandez Rodriguez 27 junio, 2013 at 11:34 contestar

Vaya medico, que tengas al niño malo y con lo preocupada que estás encima te traten así, yo de momento he tenido suerte con los pediatras, la que tiene ahora le trata muy bien, hasta la imita en casa oscultando a los muñecos

maria del mar 28 junio, 2013 at 01:23 contestar

Acabo de leer las veintitantas opiniones que suscitó el tema de los pediatras y, como profesional de la sanidad, me produce una profunda pena ver como unos cuantos malos profesionales hacen que se ponga en entredicho una profesión en la que para llegar a ser uno de sus miembros es preciso pasar por ímprobos esfuerzos y selección de méritos que requieren una dosis importante de tener claro que se quiere uno dedicar a esa profesión. lo cierto es que es para reflexionar…sobre todo porque a veces estos mismos profesionales que son poco agradables, o incluso déspotas en la Sanidad Pública, suelen comportarse de forma muy distinta cuando la atención se produce en el ámbito de la atención Privada.
Existe un dicho ” cada uno tiene lo que se merece”. no estoy diciendo que ningún niño, ni ninguna madre se merezca que le atienda un mal, muy al contrario. Lo que quiero es reflexionemos y que pensemos ¿cuantas veces respondemos con los medios que tenemos a nuestro alcance a estas conductas inapropiadas?. Pues si no tomamos medidas como queremos que estos hechos se corrijan.
El mal profesional no debería tener cabida en una Sanidad que, lejos de ser gratuita, pagamos todos. Por tanto al igual que cualquier producto que se compra debe alcanzar un estándar de calidad.
Por otra parte niño y padres constituyen un todo, el pediatra no atiende bien al niño si esta obviando a sus padres, que constituyen una fuente principal de información. Por supuesto las faltas de respeto que suponen las salidas de tono no tienen cabida. No podemos pasarlas porque haya habido buen diagnóstico, no dejan de ser una forma de violencia al amparo de la posición de ventaja en la que se encuentra el profesional. quizás a alguien le resulte exagerado esto que acabo de decir, pero si acaso nos trasladamos a otros ámbitos y nos paramos a pensar como comienza la violencia no parecería tan exagerado

Almudena 1 julio, 2013 at 10:09 contestar

Me da mucha rabia que algunos sean así, pero es que además me da mucha pena por ellos y porque nadie se queda con que es buen médico, en parte porque él no deja que los demás lo vean. No sé si será su carácter, si es que tendrá problemas personales… pero lo que está claro es que cuando trabajas de cara al público, y más si es con niños, hay que hacer un esfuerzo por ser educado y amable (ya no te digo que sonrías si no es tu día), y siendo médico, preocuparte de que los padres entiendan bien lo que ocurre y sepan cómo actuar.

Siento que hayas tenido que pasar por este trago, pero espero que por lo menos el peque esté mejor.

¡Un abrazo!

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