El primer año que se me ocurrió hacer la foto de inicio de curso, la hice a las ocho y media de la mañana, en el pasillo de casa, con la luz artificial encendida y con toda la familia gritando que llegábamos tarde. El resultado fue una foto amarillenta, movida, con una cara de susto que todavía hoy me da la risa. Y con la mochila puesta del revés, que eso ya fue la guinda.

Desde entonces he aprendido dos o tres cosas, y este año repetimos con las fotos de inicio de curso —desde que va al cole la pequeña me hace una ilusión tremenda—, así que he vuelto a preparar unas pizarras chulas para descargar y unos cuantos trucos para que la foto os salga bien a la primera. O a la quinta, que también vale.

Por si es el primer año que os animáis, os adelanto lo más importante: no os agobiéis con hacer la foto el mismo día. Es, precisamente, el peor día del año para ponerse a hacer fotos. Todos estamos nerviosos, el desayuno se alarga, el pantalón pica, alguien se acuerda de que no ha metido la botella de agua… ¿para qué añadir más factores? Lo mejor es hacerla con calma, unos dias antes o después, si os pilla el toro, durante esa primera semana. Porque lo importante de esta foto no es hacerla ese primer día, sino capturar cómo eran cuando empezaron el curso. Así, en junio, podéis ver todo lo que han cambiado, y compararla con las de los años anteriores (spoiler: se os hará un nudo en la garganta, aviso).

Y si estás pensando «ya, pero es que hacer fotos no es lo mío», quédate, que la segunda parte del post va justo de eso.

 

 

Pizarra primer día de cole {imprimibles gratis}

Este año he preparado carteles nuevos en tamaño DIN A4, para que elijas el que más te guste. Para usarlos solo tienes que pinchar en el que te haya gustado y se abrirá en una pestaña nueva a tamaño grande; desde ahí lo descargas o lo mandas directamente a imprimir.

Dos avisos tontos que ahorran disgustos: las imágenes se abren en horizontal, así que antes de darle a imprimir asegúrate de que la orientación del papel coincide con la de la imagen (si no, te va a salir cortado por la mitad y con un margen enorme, que ya me ha pasado). Y si el archivo incluye más de una página, revísalas antes, porque quizá solo quieras la primera. Ah, y una vez impreso, déjalo secar bien antes de manosearlo: la tinta fresca mancha las manos y las manos manchan la camisa nueva del cole. Palabra.

cartel vuelta al cole 2026


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Puedes imprimirlo en un folio normal, en cartulina blanca —que aguanta mucho mejor— o, si prefieres que tenga cuerpo y no se doble en cuanto lo cojan, montarlo sobre cartón. Es muy sencillo: necesitas unas tijeras o un cúter, pegamento en barra y un trozo de cartón o cartulina gruesa (la tapa de una caja de zapatos va perfecta). Recortas la pizarra por el borde —a veces ni hace falta, según cómo te haya salido la impresión—, la colocas sobre el cartón, marcas todo el contorno con un lápiz, retiras el papel y recortas el cartón por la línea. Después pegas la imagen encima usando el mínimo pegamento imprescindible, porque si te pasas el papel se arruga y se queda con burbujas para siempre.

¿Y si no tienes impresora? Tranquila, no pasa nada: copias tu imagen favorita en un USB o te la mandas por correo, te acercas a una copistería y la imprimen directamente en cartulina, o incluso en vinilo para pegarlo luego al cartón. Te costará poco más de un euro y queda mucho más resultón.

Puedes imprimirlo en un folio normal, en cartulina blanca —que aguanta mucho mejor— o, si prefieres que tenga cuerpo y no se doble en cuanto lo cojan, montarlo sobre cartón. Es muy sencillo: necesitas unas tijeras o un cúter, pegamento en barra y un trozo de cartón o cartulina gruesa (la tapa de una caja de zapatos va perfecta). Recortas la pizarra por el borde —a veces ni hace falta, según cómo te haya salido la impresión—, la colocas sobre el cartón, marcas todo el contorno con un lápiz, retiras el papel y recortas el cartón por la línea. Después pegas la imagen encima usando el mínimo pegamento imprescindible, porque si te pasas el papel se arruga y se queda con burbujas para siempre.

¿Y si no tienes impresora? Tranquila, no pasa nada: copias tu imagen favorita en un USB o te la mandas por correo, te acercas a una copistería y la imprimen directamente en cartulina, o incluso en vinilo para pegarlo luego al cartón. Te costará poco más de un euro y queda mucho más resultón.

Cómo hacer buenas fotos del primer día de cole con el móvil

Aquí es donde suele venir el bloqueo: «con la cámara del móvil no me van a quedar bien». Pues sí te van a quedar bien. Las fotos de este post están hechas con un móvil normal y corriente, sin trípode, sin aro de luz y sin ni una sola aplicación de pago. Lo que cambia una foto de móvil de una foto bonita de móvil no es el aparato: es la luz, el fondo y la altura desde la que disparas. Nada más. Te lo cuento por partes.

La luz es el 80% de la foto

Si de todo esto solo te vas a quedar con una cosa, que sea esta. La mejor luz para las fotos del primer día de cole es luz natural indirecta, y la tienes gratis en tu propia casa: colócale junto a una ventana grande, con la cortina fina echada para suavizar, y que la ventana quede a un lado —no justo detrás de él, o saldrá una silueta negra, y no justo detrás de ti, que le hará entrecerrar los ojos—. Un lateral suave, y listo.

Si la haces en la calle, evita el mediodía a toda costa: el sol de las dos de la tarde cae en vertical y le dibuja unas ojeras negrísimas y unas sombras durísimas bajo la nariz. Busca una zona de sombra abierta (el lado sombreado de la casa, bajo un árbol, en un portal), o hazla en la última hora de sol, cuando la luz es dorada y baja y todo el mundo sale guapo. Y el flash del móvil, mejor apagado siempre: aplana las caras, quema los colores y hace que la foto cante a foto de urgencia.

Un detalle que parece una tontería y no lo es: limpia la lente del móvil antes de disparar. Va en el bolsillo, en la mochila, la tocamos con las manos… y esa nube blanquecina que sale a veces en las fotos no es un filtro artístico, es grasa de dedo. Un frotecito en la camiseta y arreglado.

Ponte a su altura (y aleja el fondo)

Las fotos que hacemos las madres suelen tener el mismo problema: las hacemos desde nuestra altura, mirando hacia abajo. Y así los niños salen con la cabeza enorme, el cuerpo pequeñito y medio suelo de fondo. Agáchate hasta que la cámara quede a la altura de sus ojos, aunque tengas que sentarte en el suelo o ponerte de rodillas encima del felpudo. El cambio es brutal, de verdad.

El fondo es la otra mitad del asunto. Mira lo que hay detrás antes de disparar, no después: el tendedero, el cubo de la fregona, la puerta del baño abierta… un fondo limpio (una pared lisa, una puerta de color, un seto, una fachada bonita) hace que la foto parezca preparada aunque la hayas improvisado en dos minutos. Y no le pegues a la pared: sepáralo un metro o metro y medio del fondo, y así evitarás esa sombra dura y fea que se le queda pegada detrás, y el fondo saldrá un poco más desenfocado, que siempre queda más profesional.

Los tres ajustes del móvil que sí importan

No hace falta que aprendas fotografía, pero hay tres cosas que están en cualquier móvil y que marcan la diferencia. La primera: toca la pantalla sobre su cara antes de disparar para que enfoque ahí; si además dejas el dedo un segundo, se bloquea el enfoque y la exposición, y ya no se te va a desenfocar cuando se mueva. La segunda: cuando toques para enfocar aparece un solecito al lado del cuadrito, y deslizándolo arriba o abajo subes o bajas la luz de la foto. Si estás a contraluz, súbelo; si el sol pega fuerte, bájalo un pelín, porque una foto un poco oscura se arregla luego y una foto quemada de blancos ya no se recupera.

La tercera es la que menos gente usa: si tienes que acercarte mucho, usa el modo x2 en lugar de pegarte con el gran angular. El objetivo ancho del móvil, disparado a un palmo de la cara, deforma los rasgos y le agranda la nariz. Da un paso atrás, pon el x2 y verás qué caras más naturales. Eso sí, huye del zoom digital de x5 o x10: eso no es acercarse, es recortar píxeles, y la foto sale con grano.

Y ya que estás, activa la cuadrícula en los ajustes de la cámara y el modo ráfaga (mantener pulsado el botón) para cuando eche a correr, que echará a correr.

Que la pizarra se lea, que para eso está

Parece obvio, pero es el fallo número uno de estas fotos: el cartel sale precioso y no se lee ni una palabra. Que lo sujete a la altura del pecho, no delante de la cara (que si no, adiós sonrisa), un poquito inclinado hacia arriba hacia la cámara, y comprueba en la pantalla que no hay un reflejo justo encima del nombre. Si la imprimes en papel satinado, cuidado con las ventanas y las bombillas, que rebotan.

Antes de llamarles a ellos, haz una prueba tú sola. En serio, es el truco que más tiempo me ahorra: pon el cartel en manos de un peluche o encima de una silla, en el sitio exacto donde vas a hacer la foto, y dispara. Miras el resultado, corriges la luz, mueves la silla, tapas lo que sobra… y cuando llegue tu hijo, solo tiene que ponerse ahí. Porque su paciencia dura tres minutos y medio, y no conviene gastarla midiendo encuadres.

La ropa: un color que destaque, y solo uno

Durante años no me fijé nada en esto, y luego, mirando las fotos que más me gustaban, me di cuenta de que todas tenían el mismo patrón: una sola prenda de color vivo sobre un conjunto de tonos neutros. Un jersey mostaza con vaqueros, una camiseta roja con pantalón beige, unas botas de agua amarillas. Cuando van vestidos de tres colores fuertes a la vez, la vista no sabe dónde mirar y la carita —que es lo que queremos ver dentro de diez años— pierde protagonismo.

Evita también los estampados con dibujos muy marcados y las rayas finas, que en digital hacen un efecto de moaré rarísimo. Y si hay hermanos, no los vistas iguales: mejor de la misma gama, cada uno con lo suyo.

Ármate de paciencia (y déjale mandar primero)

Esto parece obvio, pero conviene recordarlo. Cárgate de tres kilos de paciencia, porque tu hija o tu hijo va a querer llevar la iniciativa sí o sí. Así que hazle el trato: primero se pone como quiera él, y después se pone como le digas tú. Funciona casi siempre, sobre todo si le aplaudes sus ideas con entusiasmo, porque después están mucho más dispuestos a escucharnos.

Y no le digas «patata», ni «sonríe», que solo produce esa mueca de anuncio de dentífrico. Dile una tontería, cuéntale hasta tres y equivócate a propósito, pregúntale si su profe se llama Pantufla… La sonrisa buena aparece medio segundo después de la risa, así que sigue disparando. Haz cinco mil fotos, que no cuestan nada, porque muchas veces sus ideas de bombero acaban siendo las mejores.

Y si un día no funciona, no funciona. Hay días que no tenemos el día, y por más ganas que le pongas aquello no sale. Déjalo correr y hazlas otro día, que de esto se trata: de tener un recuerdo bonito, no de aprobar un examen.

 

Tres trucos para hacer fotos del primer día de colegio

ideas foto primer día de colegio

Si tienes varios hijos —o solo uno, pero tienes sobrinos o amigos que son como de la familia—, hazles a todos exactamente la misma foto: mismo fondo, misma altura, mismo encuadre. Luego montas un collage y el resultado es precioso, además de un regalo redondo para los abuelos. Si repites el mismo esquema cada septiembre, en cinco años tendrás una serie que vale su peso en oro.

fotos originales primer día cole

Imprescindible en los más pequeños: la foto de la cara gamberra. No le coartes, déjale que saque la lengua, que ponga los ojos bizcos o que se ponga el cartel de sombrero, que se divierta y el haga el chorra, y tú mientras dispara sin parar. Lo de posar como es debido, para el final. Créeme que las fotos de cuando «la están liando» suelen ser las que más gracia hacen luego, te lo digo por experiencia.

ideas fotografías vuelta al cole

Y si quieres que sea aún más especial, monta un pequeño escenario. No necesitas gran cosa: unos libros viejos apilados, un globo terráqueo, un mapamundi colgado en la pared, una manzana, la mochila y los zapatos nuevos colocados al lado. Aprovecha y haz también un par de fotos de detalle —las manos sujetando el cartel, los zapatos, la etiqueta con el nombre bordado, la mochila colgada en la percha—, porque mezcladas con los retratos en el collage quedan de revista.

¿Y si ya han empezado el cole o no me da la vida por la mañana?

Que no cunda el pánico: si tus hijos ya han empezado o ves imposible hacer la foto antes de salir de casa, no pasa absolutamente nada por hacerla otro día. Ni el sábado siguiente, ni dos semanas después.

Piénsalo así: cuando contratas una sesión con un fotógrafo tampoco te hacen las fotos el día exacto, sino unos días antes o después, y a nadie le parece un fraude. La gracia de estas fotos es poder ver cómo crecen año tras año, comparando incluso la del principio con la del final de curso; no es el sello de la fecha, es la cara que tenían ese septiembre.

Y cuando ya las tengas: edítalas poco e imprímelas

La última parte es la que más se nos olvida a todas. Cuando elijas las tres o cuatro buenas, edítalas con mano ligera: subir un poco la luz, abrir las sombras si la cara ha quedado oscura, enderezar el horizonte si está torcido y poco más. Huye de los filtros muy marcados, esos naranjas o azulones de moda, porque envejecen fatal; dentro de diez años quieres ver la cara de tu hijo, no la tendencia de Instagram de 2026.

Y por favor, no las dejes muriéndose en el carrete. Imprime al menos una, guárdala en un álbum o en una caja con las de los años anteriores, y haz una copia de seguridad en la nube o en un disco duro. Yo tengo una carpeta llamada «primer día de cole» con una subcarpeta por curso, y abrirla en junio es de las cosas que más me gustan del año.

Si te animas y las subes a redes, etiquétalas con #pizarraumct o etiquétame a mí (@unamadrecomotu, en todas las redes) para que pueda verlas, ¿vale?

Y ahora contadme: ¿cuál es vuestro truco para que salgan sonriendo de verdad? ¿Repetís el mismo sitio cada año o vais cambiando? Os leo en los comentarios, que siempre aprendo algo nuevo con vosotras :)

P.D.: si te ha servido, mándaselo a las madres del cole o suéltalo en el grupo de WhatsApp, que tienes los iconos para compartir aquí abajo. ¡Seguro que te lo agradecen!

 

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Una madre como tú
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