– Chicos ¿recordáis cuando nos pasábamos la tarde jugando al veo-veo?
– ¿Y el año que Antón trajo una cometa, y estuvimos toooda la tarde corriendo por la playa con ella?
– O la vez que os dije que había visto un topo, y venga a arrastraros a ver si lo veíais jajajajajaaj
– Y cómo nos pusimos de barro, ¿por qué siempre llovía?

Los tres se quedaron pensativos, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios.

– ¿Creéis que nuestras madres imaginaron alguna vez que acabaríamos estudiando una carrera en la misma ciudad y compartiendo piso?
– Seguro que imaginaron de todo, porque menudas charlas se pegaban siempre hasta las mil, pero tanto tanto…
– Pues ya sería imaginar, ¡con lo lejos que vivíamos!

De nuevo se hizo el silencio.

– ¿Las habéis llamado para decirles que ya llegásteis?
– Yo aún no.
– Ni yo, mejor llamemos ya.
 
 
A mis comadres.



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Una madre como tú
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