Ya hemos hablado otras veces de la importancia del juego y de incentivar la imaginación de los niños; lo necesitan para ayudar a su cerebro a desarrollarse correctamente.

Jugar no es sólo una actividad de ocio; ahora sabemos que la forma en la que mejor y más aprenden los niños es jugando; por eso es tan importante fomentarlo, y por eso cada vez más colegios están cambiando el paradigma de enseñar a través del juego.

Y es que al jugar, además de divertirse y desarrollar su imaginación, los niños también desarrollan su  afectividad, al vivir distintas emociones: emoción, curiosidad, alegría, incluso frustración al no conseguir lo que intentan, con lo que van aprendiendo a reconocerlas y manejarlas, y por supuesto, a desarrollar su propia personalidad.

Aprenden también mucho sobre sí mismos: a conocer sus límites, capacidades y talentos:  hasta dónde son capaces de llegar, cómo responde su cuerpo, qué cosas hacen mejor… y también  aprenden sobre el entorno que les rodea.

Y lo hacen, si no les interrumpimos, del mejor modo posible: riéndose, divirtiéndose y haciendo el payaso. Y aunque eso a veces nos pueda resultar un tanto molesto (sobre todo cuando hacen jaleo), debemos entender que esto les ayuda a descargar tensión y reducir su ansiedad y estrés… ¡que a ellos también les afecta! Vivimos en un mundo loco y estresado, claro que les afecta.

El juego es también una oportunidad para trabajar su autoestima a través de los retos a los que se enfrentan. Y en esto podemos participar activamente los padres, proponiéndoles nuevos retos que creemos que pueden conseguir, poniéndoles pequeños desafíos cuando vemos que se sienten inseguros en algo, ayudándoles a replantear y enfrentarse a esos retos, reforzando así la seguridad en sí mismos.

Hay que adaptar siempre los retos a la edad y capacidades de nuestros hijos, porque sino podemos conseguir el efecto contrario al deseado, creándoles frustración y sensación de incapacidad. Ojo con pedirles demasiado. Teniendo esto en cuenta, allá van algunas ideas:

Campeonato de Hula hoop

¿Saben bailar el hula hoop? Rétales a aprender, y en base a su agilidad rétales a conseguir hacer… ¿10, 20, 50 vueltas? ¿bailar dos hula hoops?

Habilidades corporales especiales

Si tenemos hijos tímidos el reto puede ser, simplemente, perder la vergüenza a hacer el ridículo, jugar a reírse de uno mismo. ¡Es importantísimo! ¿Alguien capaz de mover las orejas? ¿o la nariz? ¿dedos ultraelásticos?

 

Hot Wheels: dando una vuelta de tuerca a los juguetes

nuestro reto hot wheels

 

 

En la campaña de presentación de las nuevas pistas, la marca retaba a montar una pista especial y conseguir que los coches la crucen. Y ya sabéis el hijo que tengo… ha sido explicarle el reto y enseñarle la caja… y empezar a darle vueltas a la cabeza inventado pistas imposibles. ¡Miedo me está dando la que quiere liar!

Se supone que el coche tiene que ser capaz de hacer esas dos curvas inclinadas (la segunda la tapa la cabeza de mi pitufa), pasar por debajo de ambos conos, hacer un salto final y entrar DENTRO del cono amarillo… no vale quedarse delante ni al lado. Por lo pronto, algunos ya salen volando en la primera curva… ¿seremos capaces de ajustar las inclinaciones para que los coches puedan completar el circuito? ¿llegarán con suficiente fuerza para hacer ese salto final?

¡Toda una invitación a expandir nuestra imaginación y a animar a los más pequeños a afrontar los retos!

Pues no veáis la guerra que nos ha dado el reto … igual pensabais que no tenía dificultad, pero, ¡madre mía la de coches que han salido volando! Y no sólo eso, es que el reto incluía que el coche aterrizara dentro del cono final, y muchos se quedaban clavados justo delante. ¡Tuvimos que hacer un montón de intentos!

Lo bueno es que con cada intento, aprendíamos algo nuevo. Si lo lanzo demasiado fuerte, sale volando. Si va flojo, se frena después de la segunda curva y no lleva a pasar bajo los conos. Había que calcular muy bien la fuerza con la que se disparaba el coche.

Les tocó reajustar el recorrido varias veces, porque si la curva era muy marcada el coche se salía, y había que mantener una inclinación constante para que no redujera demasiado la velocidad… en fin, ¡estuvimos súper entretenidos!

Y cuando digo estuvimos me refiero a toda la familia, la pequeña no se quiso perder el proceso y por supuesto hacer ella su ronda de lanzamientos, a ver si conseguía superar el reto.

nuestro reto hot wheels

Lo que este reto nos ha enseñado

Lo mejor de esta experiencia ha sido todo lo que hemos aprendido, porque lo de jugar juntos es algo que hacemos a menudo, pero es curioso como en algo tan aparentemente sencillo como montar una pista y conseguir que los coches la crucen aprendimos, y sobre todo los peques, aprendieron, un montón de cosas:

  • Paciencia
  • Constancia
  • La importancia de trabajar en equipo
  • Aprender a medir tus fuerzas
  • Ser capaz de mirar tu trabajo con ojos críticos para poder corregir errores
  • Afán de superación
  • Concentración
  • …

Increíble, ¿verdad? Pues todo esto tuvimos que poner en práctica, porque mis hijos son como yo: no se rinden fácilmente, así que no estábamos dispuestos a decir “reto no superado”. Pero teníamos presente que a veces las cosas no salen como uno desea, sencillamente porque es imposible, y quizás también teníamos que aprender esa lección…

 

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Una madre como tú
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