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El nacimiento de mi hijo

El nacimiento de mi hijo

Del 20 al 26 de mayo se celebra la Semana Mundial del parto respetado, este año bajo el lema “Silencio. Mujer pariendo, bebé naciendo”.

No sé a vosotras, pero a mí antes de ser madre estas cosas me sonaban a chino, no las comprendía. ¿Qué necesidad hay? Tenemos partos bien controlados, en hospitales, nos ayudan con la epidural para que no nos duela, hacen todo lo posible para que sea rápido… ¿a qué viene tanto revuelo?

La ignorancia es lo que tiene.

Después de dar a luz lo comprendí todo. Comprendí que no me tenían que haber puesto oxitocina, porque yo estaba dilatando MUY bien. Comprendí que no me tenían que haber puesto la epidural TAN pronto, porque eso me inmovilizó (literalmente), me obligó a estar tumbada e impidió al peque bajar. Comprendí que obligada a estar tumbada las contracciones dolían muchísimo, no lo hubiera soportado -creo- sin epidural. Comprendí que tuve una suerte INMENSA, así, con mayúsculas, porque a pesar de todo mi cuerpo siguió dilatando, porque a pesar de la sobredosis la epidural comenzó a esfumarse en el momento justo para que yo pudiera empujar, porque a pesar de la kristeller y de la ventosa a mi niño no le pasó nada, y yo me recuperé relativamente bien, y ambos nos libramos de una inne-cesarea.

Aquel día pensé que había tenido mucha suerte, que todo había ido muy bien, había sido un parto relativamente rápido y el dolor había sido inferior al que esperaba.

Hoy, mucho más consciente de cómo se debe hacer todo, pienso y reflexiono en cómo nos trataron, los protocolos innecesarios que nos aplicaron, en cómo intervinieron hasta el extremo en un parto que progresaba incluso rápido… en cómo me maltrataron. Si, me maltrataron, me hicieron tactos sin avisar ni preguntar, como en algunos “chistes” sólo faltó el fontanero por hacerlo…  Me trataron como a una niña pequeña, echaron a mi marido repetidamente y durante horas a pesar de  evolucionar de modo normal y estar en mi derecho de tenerlo a mi lado.  Me aplicaron oxitocina a chorro a pesar de mi muy buen ritmo de dilatación. Me aplicaron protocolos que no voy a detallar pero que todas conocemos y que son de todo menos dignos. Me amenazaron dulce y veladamente, pero me amenazaron, con una cesárea “por no empujar suficiente” cuando era imposible que lo hiciera porque no sentía NADA de cintura para abajo.

Y pienso en la paz, toda la paz que a pesar de todo fui capaz de mantener durante el parto, la paz que creo que me libró de una inne-cesarea, la paz que, si me hubieran respetado, me habría permitido parir sola, digna, a un ritmo natural, con o sin dolor, pero sin duda con menos riesgos.

Cuando nació mi hijo no me sentí feliz, no me sentí eufórica, no lloré de felicidad, no me enamoré de él nada más verlo. Estaba tumbada en una camilla de un quirófano, con una vía en un brazo y no recuerdo qué en el otro, pues me había preparado para cesárea, pero “me dieron una última oportunidad”. Un señor ginecólogo acababa de subirse sobre mi barriga para “ayudarme”. Yo acababa de realizar 3 pujos con tanta fuerza como su estuviera empujando un tren, segura de que o los convencía con el primero o me abrirían en canal. Una señora ginecóloga  “me ayudó” tirando de mi hijo con una ventosa. Y mi madre, enfermera veterana de UCI y curtida en grandes batallas, observaba desde la puerta del quirófano. Sólo la miré un segundo, el exacto para verla alejarse de la puerta con una cara de espanto que no olvidaré en mi vida. Hasta tal punto era dantesco el espectáculo.

 

Así nació mi hijo. La primera vez que lo ví estaba tumbada con los brazos en cruz,  una enfermera me lo acercó a la cara para que lo viera. Ahora, recordando, entiendo por qué en ese primer momento me sentía  total y absolutamente bloqueada.

 

En los últimos meses 3 madres amigas han dado a luz en su casa: Carol, Ira y Eli. No por decisión, querían un parto respetado pero habían decidido parir en hospital “por seguridad”, aunque querían realizar el máximo trabajo de dilatación posible en casa… pero los peques tenían prisa por nacer y no les dio tiempo a salir de casa. En los tres casos era su segundo hijo.

Yo cuando me planteo un segundo parto en lo primero que pienso es en realizar el máximo trabajo de dilatación posible en casa, para evitarme que me vuelvan a intervenir tanto. Cosa que, por otra parte, es lo que te recomiendan los ginecologos.  Y, sinceramente, me da miedo que me pase lo mismo que a estas tres madres, verme en la misma situación.

Pero no se qué me da más miedo, parir en casa y sin asistencia o parir como la primera vez.

Los hospitales en general lo están haciendo mal, muy mal. Si no realizaran una intervención tan excesiva como innecesaria, si no nos vejaran como lo hacen, si no nos obligaran a situaciones y protocolos que únicamente piensan en su comodidad, las mujeres no pretenderíamos llegar con el bebé casi asomando.

Por fortuna hay algunos hospitales que ya está haciendo bien las cosas, pero mientras sean la excepción y no la mayoría seguirán siendo necesarios semanas internacionales y asociaciones como El parto es nuestro.


Más información:

El parto es nuestro

 

Y tú, ¿tuviste un parto respetado?

Si quieres compartir tu parto en este blog escríbeme a laorquideadichosa@gmail.com

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11 Comments
Bitacoras.com 21 Mayo, 2013 at 12:17 contestar

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Del 20 al 26 de mayo se celebra la Semana Mundial del parto respetado 2013, este año bajo el lema “Silencio. Mujer pariendo, bebé naciendo”. No sé a vosotras, pero a mí antes de ser madre estas cosas me sonaban a chin……

Pao Malanga 21 Mayo, 2013 at 12:25 contestar

Como te entiendo, yo no pude explicarlo tan bien como vos en mi post ¡Queremos partos respetados! A mí me hicieron un tacto horrible que me dio una hemorragia tremenda! Pero el maltrato empezó unas semanas antes. Ojalá hubiera sabido el 10% de lo que sé hoy en ese momento!!!

Me encantó tu post.

Por un parto respetado para todas!!!

Besotes argentos desde el sur del mapa mundi

angela garcia borreguero 21 Mayo, 2013 at 13:58 contestar

Pues…yo diría q aunque no se respetó mi .voluntad en algunas cosas, fue todo bastante bien…cierto es q pienso q tuve mucha mucha suerte…no aparecí por el hospital hasta tener cinco de dilatación y entre ingreso y subida a paritorio ya estaba de ocho y sin epidural…Eso si, me tuvieron atada a una cama `por mi bien`(y las contracciones finales tumbadas son lo peor q recuerdo de todo el parto…) todo eso a pesar de no tener epidural…
Mi hijo colaboró todo el tiempo, de forma q entre q empecé las primeras contracciones en casa hasta q el nació, no pasaron seis horas completas…
Entiendo que mi parto no es habitual en primerizas de 35 años…pero seguro q se pueden mejorar algunas cosas…
Gracias x compartir tu experiencia. Es importante contar las cosas para q se sepan…lo q no se nombra no existe…

Trimadre a los treinta 21 Mayo, 2013 at 14:03 contestar

Cómo me ha gustado tu post!!! Describes perfectamente la diferencia entre lo que percibiste en el momento del parto y lo que piensas de él una vez ha pasado el suficiente tiempo como para que puedas “digerirlo”, como para entender qué es lo que pudo haber sido de otra manera muy distinta si el parto hubiese sido mínimamente respetado.
Yo con mi primera hija tuve una experiencia traumática. Sí es cierto que se olvida (casi) todo con el tiempo, pero queda una pequeña herida ahí que se remueve cada vez que revives aquel momento.
Y una mujer revive sus partos constantemente porque son los grandes hitos de su existencia. Eso es incuestionable.
Lo dicho, una delicia haberte leído!!!

Virginia 21 Mayo, 2013 at 16:05 contestar

Has explicado a la perfección mi forma de ver el parto antes y después de él! Antes pensaba que es esa tontería de querer parir! De echo en las clases preparto había muchas mamás que habían tenido cesárea en el primero y comentaban que deseaban un parto vaginal, yo no lo entendía. Mi ignorancia me hacía pensar así. Pero gracias a la matrona, que nos ponía vídeos de la web del parto es nuestro fui cambiando un poco la forma de pensar. El resto cambió después! Yo no tuve un parto demasiado irrespetuoso, pero si por supuesto muy mejorable! Reconozco mucha culpa por parte de los ginecólogos, un poco menos por parte de la matrona y el resto mía y solo mía, que el miedo a parir que sentía y la poquísima confianza en mi cuerpo me hizo no exigir un poco más, ya que en el hospital donde di a luz hay muchas opciones de tratamiento para el dolor, dilatación, etc. Y me dejé hacer…
Pero leyendo otros partos se que también fui bastante afortunada.
Si hay un próximo mi deseo es enfrentarme a él de otra manera,espero conseguirlo!
Todas merecemos ser dueñas de nuestro parto!

Miriam Vanesa Fernandez Rodriguez 21 Mayo, 2013 at 17:02 contestar

Buf mi parto si que fué horroroso y por culpa de los médicos que no tenian ganas de hacer su trabajo.
Yo aguanté toda la noche con contracciones siguiendo el consejo de mi suegra, que me dijo que aguantara todo lo que pudiera antes de ir al hospital, por la mañana fuy a urgencias y me dijo el ginecólogo que no estaba de parto (estaba de 41+1) y me dió unas pastillas para cortarme las contracciones, y que volviera el lunes que me le provocaban (era viernes), yo como inexperta que era hice caso y fuí a la farmacia a comprar las pastillas, me tomé una y ya en casa aguanté unas horas andando a 4 patas, cada vez que me daba una contracción me doblaba y me tiraba al suelo, mira que yo aguanto mucho los dolores pero estos de los riñones me estaban matando.
Cuando no pude más volvimos al hospital, allí en la sala de espera más de 2 horas, yo llorando viendo que le tenía en el pasillo, hasta que mi pareja se canso y la montó para que me pasaron, mi hijo nació en Torrevieja y allí tienen prioridad los extranjeros y yo era española, cuando por fin me suben y me atienden me ingresan de urgencia, tuve suerte de pillar cambio de turno, si nó me vuelven a enviar para casa…
A partir de ahora todo fué sufrimiento, me rompieron la bolsa de aguas nada más ingresarme cosa que despues me enteré que le podía haber provocado daño al niño, el niño venia del reves, y estuvieron 8 horas intentando darle la vuelta en la barriga, con una mano por delante y una mano por detras, cada rato me vaciaban la vejiga, yo las 8 horas las pasé empujando y ya no podía con mi alma, despues de las 8 horas empiezo con unas combulsiones tremendas y me dicen que era por los nervios, ¡como va a ser por los nervios, anda que no he estado nerviosa veces en mi vida y nunca he tenido combulsiones!, entonces decidieron pasarme al paritorio, allí acabé rajada de agujero a agujero, se me subieron encima de la barriga y no me rompieron las costillas de milagro y yó hasta vomitando.
El niño le sacaron con ventosa, tardé 6 meses en recuperarme y cada vez que iba al baño llorando del daño que me hacian los puntos, sin poder sentarme, no podía ni dormir de los dolores, ni ocuparme de mi hijo, los puntos se me infectaron y tuve un desgarro, pero una vez parido la matrona pasó de mí y me tuve que curar yo sola y los puntos a la semana me les acabé quitando yo en casa porque no aguantaba más los dolores que me provocaban, yo no sé como no me mataron en ese hospital… en fin ya pasó todo y mi hijo es el mejor del mundo

Cecilia 21 Mayo, 2013 at 23:18 contestar

El post está muy bien escrito, me gustó mucho (a pesar de lo que cuantas, eh) es claro y directo.
Refleja cómo las mujeres podemos evolucionar y mirar con otros ojos lo que hemos vivido.
Hablando de partos respetados, yo tampoco lo tuve. Mi doctora se pasó el últimos mes asustándome mucho, desplegando gran habilidad para ello, y yo que al principio le había pedido parto natural vaginal, acepté a último momento la cesárea “por el bien del bebé”. Ni siquiera en ese momento me dí cuenta de lo que estaba pasando, lo veo ahora 2 años después.
La historia no la podemos cambiar. Nuestra mirada sobre ella, si.

Natalia Docolomansky 22 Mayo, 2013 at 06:30 contestar

Tras un parto tan traumatico lo mejor que te podria pasar es precisamente no llegar al hospital y parir en casa. A mí me ha ocurrido hace poco, un segundo parto tras uno muy similar al tuyo pero que sí terminó en cesarea. Pues tras el trauma y el verte de cara de nuevo ante él, me informé, pregunté, leí, hice mi plan de parto detalladisimo, cambié de hospital a uno con fama de respetuoso… Resultado: peleas con todo el mundo, ambiente tenso, bliqueo mental por culpa del trauma, historias para no no dormir para llevarte a su terreno y no respetar en absoluto el plan de parto, hacer lo que les vino en gana y terminar en una segunda cesarea llorando a mares y tratandote de loca. Hasta el mejor de los profesionales es un trabajador que tiene que rendir cuentas ante su empleador y seguir los protocolos del centro bajo la amenaza de poder ser despedido por no cumplirlo. Desde que he cimprendido eso, tengo claro que para tener un parto respetado tiene que ser en tu casa

Hola Orquidea mamá..!
me gusto tu post… te invito a q lo enlaces aqui: http://taniasobrevilla.blogspot.mx/2013/05/dias-123-y-124-el-primer-grito.html

se trata de compartir nuestros post sobre este tema en un mismo lugar… el inlinz va estar abierto hasta el 30 de mayo…

conmemoremos juntas la semana mundial por un parto respetado…
besos

Marta 23 Mayo, 2013 at 10:48 contestar

En ambas ocasiones estuve en hospital, y puede que ser hija y esposa de me hayan facilitado el camino, pero yo me sentí bien, mis hijas estuvieron bien, y mi marinovio pegado a mi y a mis hijas en todo momento.
Sólo tengo una queja, y fue cuando entré con la segunda a punto de dar a luz, que me preguntaron que a qué venía. Creo recordar que le contesté de malas maneras, pero sin elevar la voz ni nada, pero era el cambio, y le pareció mal a la enfermera o matrona que viniera a molestarla… Como si no supiera que estaba a punto de salir. Y llegué nuevamente con 7 dilatados…

[…] Experiencias sobre el parto institucionalizado […]

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