Mamá, no te escondas para el pecho a tu bebé

Mamá, no te escondas para el pecho a tu bebé

– ¿Qué hace ese bebé en la teta?

Esta asombrosa pregunta me la hizo Elisa, una niña de seis años hija de unos conocidos. Sucedió hace un par de años, cuando mi pequeña era un bebé recién nacido. Nos habíamos encontrado junto con otras familias en una comida popular, y cuando mi pequeña reclamó su comida sencillamente me senté y le di el pecho, como hago siempre.

– ¿Qué hace ese bebé en la teta?

Su voz sonaba sorprendidísima, pero al levantar la vista y ver su cara la sorprendida fui yo. Nos miraba atónita, sin entender nada, y también intrigada.

– Está tomando leche de mamá, directamente de la teta.

– ¿Y por qué no toma biberón?

Tres hermanos pequeños, siete primos, unos cinco bebés más de conocidos… todos ellos más pequeños que ella, todos de menos de tres años. Y era la primera vez que veía mamar a un bebé. Su sorpresa era lógica, y su pregunta más todavía.

– Pues porque la leche de mamá es la mejor leche del mundo, así que las mamás que podemos se la damos así

Se quedó pensativa un buen rato, pero no preguntó más. Se limitó a observar, con los ojos muy abiertos, cómo mi niña succionaba el pecho, acercándose a veces para ver mejor cada pequeño detalle. Finalmente, me miró, sonriente, se dio media vuelta y continuó jugando con los otros niños.

Seis años, tres hermanos, siete primos, y cinco bebés después había visto por primera vez a un bebé mamar del pecho de su madre, y me atrevería a decir que es algo que no olvidará nunca. Y quizás, sólo quizás, algún día, cuando se convierta en madre, algo dentro de sí le recordará que la leche de mamá es el mejor alimento del mundo, y que poner al bebé al pecho es lo más natural que puede hacer.

Desde que empecé a dar el pecho a mi primer hijo nunca me he apartado para hacerlo. Doy el pecho a mi hijos esté donde esté; sencillamente busco un sitio donde sentarme cómoda y tengo cuidado de cubrirme el pecho –que no a ella- . En este tiempo no han sido pocas las personas que se han sorprendido al verme dar pecho, tanto a mi hijo como a mi hija.  Siempre me preguntan si tengo leche suficiente, cómo lo hago, si no me hacen daño, si me sale aguada… y la mayoría se quedan pensativas y sonrientes ante mis explicaciones.

 

El primer paso para la normalización es la visibilidad. Así que, mamá que das el pecho, no te escondas. Estás haciendo algo maravilloso por tu bebé, hacerlo visible ayudará a otras madres.