Hace unas semanas me entrevistaron para Yodona, la revista de El Mundo, en relación a las críticas que recibimos las madres que decidimos dar el pecho a nuestros hijos. Podéis leer la entrevista aquí. La misma periodista había escrito un reportaje hablando de las talibanas de la teta y los problemas típicos de lactancia, y me pareció que era un poco desequilibrado, así que se lo expliqué a la autora, y como resultado de nuestra conversación se animó a tratar el tema.

Estoy segura de que a todas las madres que dais pecho no os sorprende nada de lo que digo en ese artículo. De hecho, quitando un par de anécdotas desagradables, no creo haber sido más criticada de lo que lo es cualquier madre que da el pecho, especialmente aquellas que deciden hacerlo a demanda y más allá de los 6 meses. Ya una vez que pasamos del año todas tenemos que aguantar, como mínimo, malas caras.

Y es que, como le expliqué a la periodista, realizar este tipo de reportajes lo único que hace es crear desconfianza hacia las madres de pecho, sobre todo cuando nos acercamos a otra madre ofreciendo nuestra ayuda. Pero es que, para más inri, yo ya he leído/visto  4 o 5 noticias hablando de las talibanas de la teta, pero nunca había visto ninguna que hablara de las talibanas del biberón. ¿Y vosotras? Pues anda que no abundan…

Vamos a ver si soy capaz de explicarlo como es debido.

Talibanas de la teta

Creo que, a base de tanto hablar de ellas, cualquier mujer, madre o no, es capaz de reconocer a una talibana de la teta muy rápidamente. Veamos un par de ejemplos:

  • Tú dices que tu bebé se queda con hambre y que le vas a dar un biberón, y otra mujer te dice: no hace falta que le des el biberón, lo que tienes que hacer es ponerla más al pecho. TALIBANA DE LA TETA
  • Una mujer está embarazada, y otra le pregunta si va a dar pecho, ya que es mejor para los bebés. TALIBANA DE LA TETA
  • Una madre reciente dice que está agobiada porque su bebé mama muy a menudo, y otra le dice que es normal, que las primeras semanas maman muy a menudo, pero que aguante un poquito que luego las tomas se distancian. TALIBANA DE LA TETA
  • Una recién parida, en el hospital, pone al bebé al pecho, pero le molesta, y se pregunta si no será mejor darle un biberón. Otra mujer se acerca y le ofrece su ayuda, a veces es cuestión de mejorar la posición. TALIBANA DE LA TETA

Evidentemente, ESTOY EXAGERANDO. No en las situaciones, que son verídicas 100%. Exagero en que ninguna de estas mujeres es una talibana de la teta, pero por desgracia, a base de tanto mentarlas, y de un modo muy exagerado bajo mi punto de vista, en cuanto una mujer intenta ayudar a otra en su lactancia, ésta se pone a la defensiva por si es una talibana de la teta. Porque ya se ha creado esa fama de que presionamos, criticamos, juzgamos, a otras madres que no hacen lo mismo que nosotras. Y no. MENTIRA. Mentira cochina y de las gordas. Y el problema de esta mentira, que ya está muy metida en muchas cabezas, es precisamente ese, que muchas mujeres se ponen a la defensiva cuando intentas ayudarles, y eso a quien más perjudica es a esas mujeres y a sus bebés. ¿No os parece muy triste?

Talibanas del biberón

Curiosamente, aquí nadie habla de talibanas del biberón, y me temo, además, que la mayoría no saben reconocerlas. De hecho, creo que ni ellas mismas se saben reconocer. Veamos también un par de ejemplos:

  • En el paritorio, intentas ponerte a tu bebé al pecho, pero le cuesta mamar. Una enfermera se acerca y te dice: ese bebé tiene hambre, ¿segura que no le quieres dar un biberón? TALIBANA DEL BIBERÓN.
  • Aún en el hospital, te niegas a darle un biberón de glucosa porque te parece que no le hace falta y alegas que te han explicado que puede interferir en la lactancia, a lo que te responden que no te obsesiones con la teta. TALIBANA DEL BIBERÓN.
  • Vas al pediatra con tu bebé de 1 mes, y resulta que según unas tablas que dice que se llaman percentiles tu bebé ha engordado 50 grs menos de lo que debería y está en el percentil 35. Hay que ir pensando en darle «una ayudita». De fórmula, claro. TALIBANA DEL BIBERÓN
  • Pasas una agradable tarde con amigas o familia, y das a tu bebé pecho a demanda, como te explicaron que debías hacer. A partir de la segunda vez: ¿otra vez comiendo? ¿no está tomando demasiado? ¡así está de gordo! ¡no hace más que comer! ¿seguro que le llega? TALIBANA DEL BIBERÓN
  • Estás en una reunión con amigas, y una comenta que eres un poco boba por dar el pecho a tu bebé, que total se crían igual de bien con el biberón y es más cómodo. TALIBANA DEL BIBERÓN
  • Vas a comer con la familia, y una de las mujeres insinúa que tu bebé está muy delgado / muy gordo /muy grande / muy pequeño por tu cabezonería de darle pecho, que ella crió a sus hijos a biberón y están maravillosamente. TALIBANA DEL BIBERÓN
  • Tu bebé tiene 3 meses y empieza a «pelearse» con la teta: tironea, se enfada con ella, llora… vas al pediatra, y te da la mala noticia: te estás quedando sin leche, hay que empezar a suplementar con fórmula. TALIBANA DEL BIBERÓN
  • Quedais con los amigos de tu chico, y resulta que uno dice que menudo coñazo, que él se levanta por la noche y casi dormido mete el biberón, echa los polvitos, se espera a que el bebé lo tome y luego sigue durmiendo tan feliz. TALIBÁN DEL BIBERÓN, ¿pensabas que no los había?
  • Tu bebé ya tiene 7 meses, y alguien te ve dándole pecho: ¿aún le sigues dando pecho? ¿No ves que ya quiere masticar? ¡Menuda hambre debe estar pasando el pobre! TALIBANA DEL BIBERÓN
  • Con un año, cada vez que tu bebé pide pecho: ¿aún toma pecho? ¡pero si es muy grande! TALIBANA DEL BIBERÓN

Podría seguir así hasta el infinito, y es que no, NO ESTOY EXAGERANDO,  hay miles de situaciones que están tan, tan normalizadas que parece que sean normales. Y no, no lo son. Se da el caso de que no hay cultura de lactancia, la hemos perdido totalmente porque la generación actual no hemos visto dar el pecho, nuestras madres no han dado el pecho, y algunas tampoco han visto darlo. Así que sucede que lo que todo el mundo entiende como normal, lo que aconsejan, lo que conocen, es el biberón. Y claro, el biberón está tan normalizado que nadie se extraña de que te digan estas cosas, y por eso no se oye hablar de talibanas del biberón. Pues, ¿sabéis que? Ya van siendo horas de que empecemos a ser conscientes. Creo que ya va siendo hora de que nos demos cuenta todas de que si sale de la boca un consejo para ayudar a que continúe dando pecho se toma como un ataque por todo el mundo, pero si el consejo apunta al biberón, entonces está bien.

Pues no, no está bien. Así que, por favor, si no sabéis de lactancia materna, apoyad y callad. Será mucho más útil.

Con esto, no me malinterpretéis, no quiero señalar a nadie ni culpabilizar a nadie ni abrir una guerra teta vs biberón, más bien al contrario. Lo que quiero es que abramos los ojos de una vez y veamos que las madres que damos pecho soportamos mucho, pero mucho, y la mayor parte de las veces no sólo callamos sino que lo que aguantamos pasa inadvertido para la sociedad. En cambio, ¡ay! pobre de nosotras como se nos ocurra abrir la boca para decir algo sobre la lactancia, porque ya nos cuelgan el sambenito de talibanas.

Pues no es así, no es la realidad, casi siempre lo que intentamos es ayudar igual que nos habría gustado que nos ayudaran a nosotras.

Así que, antes de llamarnos talibanas de la teta, párate a pensar si no será que tú eres una talibana del biberón.  ¿Te gusta el término? ¿te parece agradable?  ¿crees que ayuda en algo a alguien?

Con un poquito más de empatía para con las madres todo sería mucho más fácil para todas.

Y a ti, ¿te han colgado el cartel de talibana? Cuenta, cuenta.

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Una madre como tú

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