3monos

Como ya os conte hace poquito en un post, ya llevo casi tres años de lactancia materna. Durante estos tres años he vivido y oído de todo, he tenido épocas más relajadas y otras más combativas, pero hay algo que se ha ido repitiendo a lo largo de estos años, algo que con el paso de los meses primero y años depués me ha ido molestando más y más.

Me molesta, estoy harta, hasta el moño, la peineta, y más allá, de que a aquellas que defendemos, apoyamos, o lo que sea, la lactancia, se nos tache de «talibanas». Estoy harta. Pero es una hartura de «me aburre tremendamente«, «qué pereza me da» «sois más cansinas que la vecina del sexto» «que manía con acusar al resto de lo que tú haces».

Y es que cada X tiempo tiene que salir una quedabien diciendo lo maravillosamente igual que es la leche de fórmula a la leche materna. Mentira. Que no pasa nada y que se crían igual de bien. Mentira. Que ojo, que yo soy muy pro-teta. Mentira. Que esas talibanas siempre están acusando a las que no dan pecho de malasmadres ¡¡¡¡MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA!!!!

 

Y lo peor es que su mensaje cala, lo peor es que ayuda a extender y propagar la normalización de la lactancia artificial, y a des-normalizar la lactancia materna. Y lo peor es que hay madres que por X o por B no han podido/querido dar el pecho y se creen que todo eso es verdad, que vamos por ahí poniéndolas de vuelta y media,  y lo peor es que futuras mamás ya se ponen a la defensiva con el tema. Y lo más indignante de todo es que transmiten una mierda de información falsa, errónea, parcial, cargada de falsas creencias, y al final esa mierda de información es la que llega a muchas mamás, esa y «se crían igual con el biberón», y toman sus decisiones en base a eso.

No lo entiendo, no entiendo por qué ese empeño en hacer creer lo que no es, en hacernos comulgar con ruedas de molino, en desmentir lo que la ciencia no para de repetir ( y cada día con nuevos argumentos, mirad la tabla de Elo y flipad ).

no_es_lo_mismo

Nadie acusa a nadie de mala madre, nadie pretende hacer sentir a nadie menos o peor. Pero lo que no podemos hacer es negar la evidencia, engañarnos, decir medias verdades, dejar que se transmita información falsa, hacer creer lo que no es. No entiendo en qué ayuda a nadie.

Porque claro, luego pasa lo que pasa.

Pasa que te llama una conocida que acaba de ser mamá, conocida que está en la UCI neonatal con su bebé, porque con 34 semanas de embarazo lo han tenido que sacar por cesárea por una infección grave en la madre. Porque el bebé no hace más que perder peso, y está muy preocupada, y no sabe qué hacer, ve a su bebé enfermo y está asustada y preocupada. Y te cuenta que ella no quería dar el pecho así que se tomó las pastillas. Pero cuando más tarde le dijeron que su leche era oro para su bebé prematuro se quiso morir, porque pensaba que dar bibe era igual. Y cuando su bebé empezó a perder peso, la culpa cayó sobre ella como una losa. Y ahora le dicen que quizás sea alégico a la leche de vaca, y ella se pregunta por qué nadie le advirtió de que todo esto podría pasar antes de darle las pastillas.

¿Os lo advirtieron a vosotras? ¿En el embarazo? ¿En las clases de preparación? ¿Tras el parto?

Y como sabe que tú eres una de esas «locas de la teta» te pregunta desesperada si hay algún modo, si a pesar de haber tomado las pastillas, de haber pasado ya días, podría dar el pecho, que está dispuesta a lo que sea.

Y tú, que supuestamente eres una talibana, una loca, que «atacas a las mamás de biberón» que «les tachas de malas madres»… lo que haces es animarla, decirle que lo primero es que ella se tranquilice y que tenga claro que hay leches especiales y su bebé estará bien, y le explicas lo que sabes del proceso, le consigues teléfonos, la animas a que haga lo que haga no se sienta mal, le ofreces tu apoyo y tu cariño, y te quedas con el corazón encogido y cargada de frustración.

Porque mamás como ella no se acercan a mamás como yo ANTES por esa tan extendida idea de las «talibanas de la teta». Porque no se paran a valorar en serio las opciones sencillamente porque la información que llega es parcial e incompleta.

Por favor, basta ya de pamplinas y banalidades. Basta ya de restar importancia a lo que de verdad la tiene. Basta ya de sembrar discordia donde no la hay, y de dar lecciones sobre lo que no se domina.

Y a las mamás que os sentís atacadas, os pido un favor.

Pensad en el momento en que aparecieron los problemas, y en cuando tuvísteis que tirar la toalla. O cuando quisistéis empezar y no lo conseguísteis. Pensad en lo dificil que fue, lo mal que os sentísteis. Pensad en la información y el apoyo que os faltaban. Ahora imaginad que lo hubiérais tenido todo, la información, el apoyo, los profesionales de verdad, las opciones, sin estúpidos consejos, sin informaciones parciales, sin malas caras. ¿No lo hubiérais preferido?

Pues eso es lo que yo quiero. Para todas.

¿Vosotras qué queréis?

 

Sólo soy responsable de lo que yo digo, no de lo que tú entiendes

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Una madre como tú
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